Claves

El MidCat, la "gran oportunidad estratégica" para España entre el rechazo de Francia y la urgencia de Alemania

Un gasoducto podría unir la Península Ibérica con el resto de Europa
Un gasoducto podría unir la Península Ibérica con el resto de Europa
Carlos Gámez

España se sabe ante su gran oportunidad"En breve mejoraremos las conexiones energéticas con Europa". ¿Cómo? Con un proyecto casi resucitado más por urgencia que por voluntad política: el MidCat. La UE y sobre todo países como Alemania quieren dejar de depender de Rusia desde el punto de vista energético y la clave está en el sur. España y Portugal son ahora una isla energética pero una mejora de las interconexiones con el resto de la Unión puede ser un paso decisivo para ganar en independencia y mirar, por fin, a Putin cara a cara. Esta es, en realidad, una historia con tres actores que asumen papeles distintos pero convergentes porque la realidad es tozuda.

Unos 370 millones de euros. Ese es el precio de la parte española de un gasoducto que se puso sobre la mesa en el 2015 para conectar España -y transportar el gas argelino- con el resto de la UE a través de Francia. En 2019 el regulador galo paralizó el proyecto y París siempre ha hecho oídos sordos sobre él. En la hoja de ruta la previsión era que estuviera finalizado en 2022. La capacidad, si se suman gas e hidrógeno verde, sería de 7.000 millones de metros cúbicos.

Y hasta aquí hemos llegado. En marzo Emmanuel Macron aseguró que no preveía avances, pero el mundo ha cambiado tanto que la posición francesa también pueda hacerlo, sobre todo después de que el canciller alemán, Olaf Scholz, asegurase que esa es la solución frente a la dependencia de Rusia. Además, Berlín lamenta que este paso no se haya dado mucho antes.

El Gobierno español ha recogido el guante y calcula que el gasoducto, en el mejor de los casos, pueda estar finalizado en ocho meses. Ahora mismo faltan por construir 226 kilómetros de tuberías desde la localidad catalana de Hostalric hasta la francesa Barbaira. España quiere que la financiación llegue desde la UE y Bruselas acepta. "Seguiremos apoyando y animando a las autoridades españolas y francesas a acelerar la ejecución de los tres proyectos existentes de interés común con el objetivo de aumentar la capacidad de interconexión entre la península ibérica y Francia", comentó a Efe un portavoz del Ejecutivo comunitario.

El Gobierno asegura que en ocho meses puede tener operativo el MidCat. (EP)

España como 'hub' energético

Las tornas han cambiado. Si en la crisis económica del 2008 fue el sur el que dependió de los designios del norte, ahora sucede al revés. Berlín, Amsterdam o Copenhague miran a los vecinos meridionales y les ponen ya el cartel de salvadores. En ese escenario gana peso la importancia de España, que es el país de Europa con más capacidad de almacenamiento de gas y también con más capacidad de regasificación (el gas llega en barcos en estado líquido y en las plantas se gasifica). Cuenta con siete plantas para ello, a las que hay que sumar otra en Portugal. Así, España cuenta con el 35% de la capacidad de almacenamiento de gas de la UE (y Reino Unido).

"Tiene poco sentido que nosotros corramos mucho si, del lado francés, se convierte en un callejón sin salida", comentó rápido la vicepresidenta Teresa Ribera, que aboga por "mejorar las interconexiones" en la UE como una muestra de unidad. Ahora mismo España cuenta, eso sí, con vínculos de este tipo con Francia a través del País Vasco y Navarra, pero el camino hacia la independencia energética pasa por ambiciones más grandes. Es también una cuestión política.

Isabel Valverde, consultora de energía en Kreab, explica a 20minutos que el MidCat "es una opción muy realista" y tiene "mucho más sentido del que tenía hace unos años" por la situación con Rusia. "Casi todo el suministro ruso ahora mismo lo tenemos que sustituir con GNL", esgrime la experta. "La capacidad española ya está creada, y tampoco olvidemos que ahora estamos en una transición energética con la que nos queremos desprender del gas en algunos años". Desde el punto de vista político, además, "el guiño de Alemania nos da a entender que hay un mayor apoyo en Europa para financiar este tipo de infraestructuras estratégicas", a través de los IPCI (proyectos importantes de interés común europeo).

Valverde recuerda que el plan de la Comisión Europea (RePower EU) tiene dos patas: la diversificación de socios y también la transición energética. "Aquí juega un papel muy importante el hidrógeno verde, que no tiene emisiones asociadas porque se crea con agua y electricidad y va a ser el principal sustituto del gas", desarrolla. España es de los países europeos que más avanzado va en este sector. "La idea es hacer del MidCat no solo una infraestructura pensada para surtir las necesidades gasísticas de Europa, sino también, en 10 o 20 años, también suministrar hidrógeno verde", expresa. 

Además, en su momento, antes de la invasión, "Alemania quería usar la llamada diplomacia del hidrógeno en Ucrania, poniendo allí turbinas para transformar electricidad en hidrógeno y compensar a Kiev por la construcción del Nord Stream 2, que era la manera que tenía Rusia de llevar gas a Alemania sin contar con Ucrania". Este, mantiene Valverde, "era un proyecto muy avanzado". ¿De dónde sacaría Alemania este hidrógeno verde? "España sería sin duda uno de los puntos más importantes". La experta define de una forma muy clara el escenario actual: "Es una oportunidad estratégica de las que se dan una vez en la vida".

Por su parte, Daniel Gil, analista en The Political Room, avisa de que el MidCat por sí solo no va a permitir a la UE ser autosuficiente, porque "no hay una sola herramienta" que lleve a eso. "La UE está afrontando múltiples medidas más que una gran panacea" para separarse de Rusia. Así, "este gasoducto entra dentro del plan de la Unión, pero como medida sola, aislada, no sirve, y más si tenemos en cuenta que el proyecto no está definido al cien por cien. No hay un plan oficial escrito negro sobre blanco".

Gil, además, añade que "los cálculos que se han hecho nos dicen que el MidCat, a máximo rendimiento, puede cubrir el 2,5% de las necesidades energéticas de la UE". Es decir, un porcentaje bajo. No obstante, "es algo que debería haberse hecho hace tiempo". En conclusión, "es una medida que va a aliviar la situación, pero en el ámbito general tiene un alcance limitado. Tiene un impacto mucho mayor para España o Portugal, claro está, pero hay que ponerlo en el contexto general", sentencia el analista.

Francia, abonada a la nuclear, no se puede permitir fallos

La postura de Francia es muy tibia por un motivo fundamental: su 'solución' es la nuclear. El Gobierno de Macron nunca ha estado demasiado por la labor de reactivar el MidCat. La agenda que maneja es otra. Y es que Francia es el país del mundo que produce más electricidad a partir de la energía nuclear y Macron apostó por potenciar el sector con nuevos conceptos, como los pequeños reactores SMR, con una potencia de unos 170 MW cada uno.

"El primer objetivo es hacer emerger en Francia de aquí en 2030 reactores nucleares de pequeño tamaño innovadores y con una mejor gestión de los residuos", afirmó el presidente, porque, celebró, los franceses tienen "una ventaja decisiva, nuestro modelo histórico: las centrales nucleares que ya existen". Bajo es premisa, el gasoducto ni es urgente ni se ha convertido en una prioridad política para París. Ni siquiera teniendo disparado el precio de la electricidad, como está sucediendo en las últimas semanas.

Los datos, eso sí, dan la razón a Macron. Francia obtiene aproximadamente el 70% de su electricidad de la energía nuclear gracias a los 45 reactores atómicos que siguen en activo. Un conglomerado de empresas estatales construye desde 2007 un reactor de nueva generación, del tipo EPR, con unos 1.650 MW de potencia, en Flamanville (Normandía, noroeste), pero el proyecto está plagado de problemas técnicos y sobrecostos que han causado largos retrasos. 

Además, entre sus planes está la construcción de nuevos reactores para "garantizar" la independencia y el aprovisionamiento energético del país, a la vez que se avanza hacia el objetivo de que Francia alcance la neutralidad de sus emisiones de carbono para 2050. Y es un paso avalado por Bruselas. Por eso respecto al MidCat son muy categóricos, y casi no quieren oír hablar del proyecto. "Tardaría mucho en estar operativo" y "por tanto, no respondería a la crisis actual", expresó con rotundidad la ministra de Transición Energética gala.

Alemania, un gigante en la cuerda floja

Que Alemania se tambalea por culpa de la dependencia de Rusia es un hecho, y si el 'jefe' de la UE cae se puede producir un efecto dominó. Pero Berlín se agarra al sur y en gran medida al MidCat. Un gasoducto de estas características "resolvería de manera masiva los problemas actuales", expresó sin ir más lejos el canciller Olaf Scholz, que ya ha iniciado conversaciones con los gobiernos español, francés y portugués para abordar el asunto. Se lo pondrá sobre la mesa a la Comisión Europea en septiembre. El socialdemócrata cree asimismo que este proyecto se tendría que haber resuelto ya hace tiempo.

El país, dijo Scholz, se vio "sorprendido" por la falta de alternativas a una posible reducción de los suministros rusos. Pese a esa situación, destacó, se ha logrado "en tiempo récord" buscar esas alternativas para garantizar el suministro de gas en el próximo invierno, aunque ha admitido que ese será "más caro". Los depósitos de gas de Alemania han alcanzado alrededor del 75% de su capacidad, según los últimos datos de la Agencia Federal de Redes, el nivel que según los objetivos del Gobierno debía lograrse el 1 de septiembre.

Con todo, Alemania puede pasar de depender de Rusia a estar atada al desarrollo del sur de la UE, siendo el segundo un escenario mucho menos exigente para Berlín. "Tendría que aceptar o resignarse, como lo ha hecho con Moscú. No son autosuficientes", sostiene Daniel Gil, que añade que el motivo por el que compraba gas ruso "era porque era más barato, no hay más. Eso le permitía ser competitiva desde el punto de vista industrial". El giro tendría mayores costes para el país germano, pero hay una lectura importante: "España, Francia o Portugal, como Argelia, son socios mucho más fiables que Rusia". Pero ya no parece haber elección, porque ir de la mano del Kremlin ha sido casi un salto al vacío.

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