Carlos Sobera dice que le llena más "repartir amor que dinero" en televisión

Carlos Sobera, en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.
Carlos Sobera, en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.
Jero Morales / EFE

Aunque el amor persigue a Carlos Sobera, o quién sabe si es al revés, al bilbaíno, lejos de importarle que lo puedan encasillar como un casamentero por el programa First Dates, insiste en la importancia del afecto, pues le llena más "repartir amor que dinero" en concursos de televisión.

El amor, según ha reiterado en una entrevista, "es mucho más natural y necesario, e, incluso, llega a ser más superior la necesidad de amar que de comer".

Y en ello insiste, pues esta semana se estrena como actor en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida con la obra Miles Gloriosus, una comedia escrita por Plauto en la que el amor fluye, es verdad que al inicio en una sola dirección, y para colmo bastante secuestrado.

Hablar de Plauto es cincelar comedia, desdibujar las miserias del ser humano para convertirlas en humor, pues si algo tenía este padre de la farsa era trasladar al espectador la posibilidad de transformar lo despreciable en parodia.

Sobera da vida a Miles, una persona fanfarrona, que, enamorado de Cornelia (Elena Ballesteros), decide raptarla a pesar de que sabe de que el corazón de ella lo tiene otro.

A Miles, Plauto le da "todos los defectos" posibles, pero, a la vez, sabe darle la capacidad de "crear ternura". Al comediógrafo le gustaban los finales felices, dar la oportunidad a los personajes de que se rediman.

"Mi personaje tiene un viaje de transformación, pues empieza siendo una cosa y acaba siendo otra, ganándose un poquito el favor del publico", ha expuesto el actor y presentador.

"A Plauto le encantaba criticar, ser un espejo de la realidad y convertirla en una sátira brutal, pero, por otro lado, siempre buscaba el lado bueno de las cosas, el positivismo de sus personajes para que tuviesen la oportunidad de mejorar", ha añadido.

En definitiva, deshilvanar con humor y diversión el ovillo del enredo, con aguja incluida, para coser con algo de amor lo que parecía imposible.

En palabras del actor, la comedia sirve, "como ya dijeron Plauto, Séneca u Ovidio, para aprender de los errores riéndose de ellos", y aunque la vida "tiene más momentos dramáticos y muy intensos, como ha pasado con la pandemia, el mundo necesita vivir".

"Una forma de hacerlo, además de reír y disfrutar o incluso hacer el amor, es ir al teatro", ha incidido; además, la comedia, "en cualquiera de sus formas, sirve para que los jóvenes se enganchen al teatro y lo vean como un lugar donde disfrutar".

Sobera afronta el reto emeritense con "muchísima ilusión, pero con el reto y la responsabilidad de hacerlo bien y querer agradar", muy especialmente por ser un rostro conocido. Para lograr este reto le acompañan sobre el escenario actrices y actores con los que ya ha trabajado varias veces, incluido el director, Pep Antón Gómez.

"La complicidad se hace patente" y se percibe de las numerosas ocasiones en la que Antón, Sobera, Elisa Matilla y Ángel Pardo han participado juntos en otras producciones. "Es mágico conseguir el elenco que se quería; nunca es fácil y pasa muy poco porque es difícil atraparlos respetando las respectivas agendas.

Aunque ha tocado todos los palos artísticos (teatro, cine, series, televisión) y reconoce que es "incapaz de decidirse por alguno en concreto", Sobera sostiene que en "el teatro es donde realmente puedes controlar tu trabajo, tener la unión con el publico en directo, algo que no lo tiene ninguna otra".

Sin embargo, "el caos de la televisión es maravilloso y esa necesidad de improvisar, de reaccionar ante lo inesperado me encanta".

Mostrar comentarios

Códigos Descuento