Juan Luis Saldaña Periodista y escritor
OPINIÓN

Los poetas de Facebook

Un poeta de Facebook precoz interroga a la cámara.
Un poeta de Facebook precoz interroga a la cámara.
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Un poeta de Facebook precoz interroga a la cámara.

Rebasaron los sesenta hace tiempo. Aprendieron a manejar Facebook con cierto decoro porque muchos ya tenían un blog. De hecho, algunos mantienen su espacio en blogspot con el mismo cariño con el que cuida mi vecina sus geranios. Se sienten incómodos, eso sí, en otras redes más modernas. Facebook fue un gran invento, ¿para qué dar más vueltas?

Los poetas de Facebook publican sus poemas casi a diario. Su producción es inagotable. Son una factoría de versos de tres turnos. Enseñan lo que hacen para ver qué opina el respetable y para ir almacenando piezas para concursos, libros y recitales. La vida no se acaba en la red social.

Los poetas de Facebook ya habían inventado Tinder hace tiempo. Encontraron su público, su nicho de mercado y lo colonizaron.

Los poetas de Facebook ligan bastante. Suelen tener un grupo de seguidoras que comentan sus versos casi a diario. Los poetas de Facebook ya habían inventado Tinder hace tiempo. Encontraron su público, su nicho de mercado y lo colonizaron. No tienen un pelo de tonto estos poetas.

Cultivan el arte de la pose poética en las innumerables fotos que comparten. Algunos de ellos tienen debilidad por las imágenes semi artísticas de desnudos femeninos. No se debe confundir a la persona sensible, fascinada por la belleza, con el viejo verde. Los poetas de Facebook son una apisonadora. Organizan recitales, colonizan bares, dirigen asociaciones y producen programas de radio. Para todos estos acontecimientos, diseñan los carteles más feos que uno pueda imaginarse.

Los poetas de Facebook son seres valientes, necesarios, enternecedores, bellos, ingenuos, quizá, algo ególatras, siempre elegantes, amigos de la bufanda, el fular, tal vez el sombrerito o la caprichosa boina. Los poetas de Facebook se mueven en mi pantalla como una colonia de hormigas y yo los amo y admiro sin condición porque me alegran la vida y porque tengo algunas papeletas para terminar como ellos en esta rifa ruidosa y con olor a churro que se llama vida. 

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