Joaquim Coll  Historiador y articulista

Nuclear, la energía que necesitamos

La Central Nuclear de Cofrentes sufre una nueva parada no programada
La Central Nuclear de Cofrentes
20M EP

La Eurocámara ha permitido que la propuesta de taxonomía verde de la Comisión, declarando la energía nuclear como sostenible y necesaria para alcanzar los objetivos climáticos y cubrir las necesidades energéticas, saliera finalmente adelante. Lo ha hecho tras un encendido debate que ha durado meses y una reñida votación en la que los contrarios no han alcanzado el requisito de la mayoría absoluta, lo que hubiera supuesto un duro varapalo para la Comisión en asunto tan importante. El principal resultado es que las inversiones en nuevas centrales nucleares con permiso de construcción antes de 2045 podrán recibir financiación comunitaria.

En las negociaciones políticas previas, Alemania, cuyo nuevo gobierno sigue rehén del giro antinuclear de Ángela Merkel tras el accidente de Fukuhisma (2011), forzó la inclusión del gas como energía “verde” para aquellas plantas que emitan menos de 270 gramos de CO2 kilovatio hora hasta 2031 o menos de 100 gramos en el conjunto de su vida útil. Aunque es erróneo calificar de sostenible a este contaminante hidrocarburo, cuyo precio está por las nubes y nos hace dependientes de Rusia, EUA o Argelia, siempre es mucho mejor que quemar carbón con la mirada puesta en alcanzar el objetivo de emisiones cero en 2050.

La pretensión del Gobierno de España de cerrar las centrales nucleares que nos suministran el 20% de la energía que consumimos es un disparate

Así pues, estamos ante un giro realista en transición energética en Europa si los gobiernos de los Veintisiete apuestan por un renacimiento a medio plazo de las nucleares. En modo alguno se trata de dejar a un lado las renovables, cuya apuesta ha de seguir adelante, pero siendo conscientes que todavía no son tecnológicamente la panacea, y que necesitamos de otra fuente de energía limpia de CO2 que sea continua las 24 horas, segura y eficiente. Y la nuclear lo es. La ciencia avala esta consideración de la energía atómica como sostenible, tanto como las renovables, y la tecnología ofrece soluciones óptimas para la gestión adecuada de sus residuos. En cambio, lo que no podremos gestionar son unos precios elevadísimos de la energía, o su escasez, ni tampoco el cambio climático si seguimos quemando petróleo, carbón o gas.

Y en cuanto a España, ya va siendo hora de decir alto y claro que la pretensión del Gobierno de cerrar las centrales nucleares que nos suministran el 20% de la energía que consumimos es un disparate. Un error que no podemos permitirnos. Es momento de retomar la energía nuclear y convertirla junto a las renovables en el otro pilar de la transición hacia una economía sostenible.

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