Joan Ferran  Historiador y articulista

Las otras vallas

Inmigrantes subsaharianos amontonados tras los enfrentamientos con la Policía de Marruecos durante un intento de salto de la valla de Melilla.
Inmigrantes subsaharianos amontonados tras los enfrentamientos con la Policía de Marruecos durante un intento de salto de la valla de Melilla.
AMDH-NADOR

Me cortan el pelo y retocan la barba en una peluquería del Eixample. La gestiona a las mil maravillas una familia magrebí afincada desde hace tiempo en Barcelona. 

Necesito con frecuencia un tratamiento de reflexología podal. Sin él los huesos y articulaciones de mis pies sufrirían lo indecible. Las manos de Lin, una chica oriental, son puro bálsamo curativo. 

Confío mis ojos a la mirada atenta del doctor Mansur. Él es un oftalmólogo sirio de probado prestigio. 

Mi cafetería favorita la regenta un matrimonio catalano-argentino. Trato afable, precios contenidos y raciones abundantes son marca de la casa. 

Mi vecina del cuarto, Doña Vicenta, pasea cada día acompañada de una joven latina que tira de silla de ruedas, le cuenta historias y la cuida con esmero. 

No sé como llegaron todas estas personas hasta España, ni me atrevo a preguntar. Desconozco si en algún momento tuvieron que burlar la legalidad o saltar una valla con concertinas. Solo sé que son seres humanos, que ya son parte integrante de una comunidad que no anda sobrada de personas honestas y trabajadoras. 

La tragedia de lo sucedido en la valla de Nador y Melilla da que pensar. Cierto, pero también deberían hacernos reflexionar otro tipo de vallas que arremeten contra la dignidad humana. Algunos prepotentes practican el desdén hacia gentes de otras latitudes que han optado por vivir honradamente en este país. Levantan vallas discriminatorias con palabras aceradas que rasgan sentimientos. Esas no se ven, pero existen.

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