Cerco a los negocios fantasma en Barcelona: las cocinas se limitan a zonas industriales y se prohíben los súpers

Dark kitchen
Una imagen de una cocina fantasma.
Pexels

Barcelona pone freno a los supermercados y cocinas fantasma después de que su rápida proliferación en los últimos años a raíz de la pandemia haya sido un motivo constante de quejas vecinales. El Ayuntamiento ha informado este viernes de que la Comisión de Gobierno ha aprobado inicialmente un plan de usos para estos negocios, con el objetivo de proteger el comercio de proximidad y la vida cotidiana de los ciudadanos. Este establece que no estará permitido abrir nuevos súpers de este tipo y que las 'dark kitchens' solo podrán hacerlo en zonas industriales, lo que en la práctica las relega al Besòs y la Zona Franca.

La normativa, que llega después de que hace un año se suspendieran las licencias para las cocinas fantasma mientras se le daba forma, contempla, además, condiciones muy restrictivas para que estas puedan ponerse en marcha. Asimismo, obliga a bares y restaurantes a contar con un permiso para repartir comida a domicilio.

Tras la aprobación inicial del plan de usos, que no afectará a supermercados y cocinas que ya hayan obtenido licencia, se abre un periodo de exposición pública de dos meses. Luego se iniciará un proceso participativo para que entidades vecinales y comerciales puedan hacer sus aportaciones de cara a la aprobación definitiva, prevista dentro de un año. Hasta que esta llegue, las licencias para las 'dark kitchens' seguirán suspendidas y tampoco se concederán a nuevos supermercados.

La chimenea de Les Corts que alertó a los vecinos.
Una chimenea de Les Corts que alertó a los vecinos de que estaban construyendo una cocina fantasma.
MIQUEL TAVERNA

La teniente de alcaldía de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz, ha apuntado que con esta regulación el Ayuntamiento "apuesta claramente por el comercio de barrio y dice no a las cocinas y los supermercados fanstasma". Ha añadido que la ordenación es necesaria porque se trata de actividades con un "alto impacto", que generan "ruido, olores, fachadas ciegas, riesgo de incendio y concentraciones de repartidores en el espacio público".

Por su parte, la concejala de Comercio, Montserrat Ballarín, ha defendido que "Barcelona tiene un modelo comercial basado en la presencia física", que da "vida y seguridad" a la ciudad y que es "fuente de convivencia", por lo que "no se puede permitir la barra libre".

"Esta ciudad no está en venta y a expensas de cualquier iniciativa económica", ha afirmado Jordi Coronas, concejal portavoz de ERC, grupo que ha pactado el plan de usos con el gobierno municipal. También ha dicho que Barcelona no es una 'dark city', sino una ciudad "apasionada y viva" en la que a la gente le gusta salir a la calle para encontrarse, comprar o ir a un restaurante.

Los detalles del plan de usos

La normativa establece que las cocinas fantasma solo se aceptan en suelos industriales y que se tendrán que situar en calles de más de 25 metros de ancho y separadas entre sí por un radio de un mínimo de  400 metros de distancia. 

En cuanto a los establecimientos de platos preparados, solamente podrá haber uno por cada radio de 100 metros y los que tengan una superficie de más de 100 metros cuadrados no podrán estar en vías de menos de siete metros de anchura. Además, estarán prohibidos locales de este tipo de más de 300 m2.

La nave (aún sin techo)  que se quiere destinar a 'ghost kitchens' en Sant Martí.
Una nave que se quería destinar a una cocina fantasma en Sant Martí.
MIQUEL TAVERNA

El plan de usos también señala que determinados restaurantes y bares que han podido repartir comidas a domicilio durante la pandemia de forma extraordinaria deberán disponer de un permiso específico para esta actividad. Lo tendrán que solicitar durante los dos años siguientes a la entrada en vigor de la regulación.

La normativa, además, obliga a disponer de espacios de espera para los 'riders' y los vehículos de reparto. "Los repartidores tienen que contar con espacios dignos para descansar e ir al lavabo", ha señalado Ballarín, que ha criticado que "con frecuencia" trabajan en "condiciones de precariedad".

Así, las cocinas fantasma tendrán que reservar 10 metros cuadrados por estación de cocción o por cada 100 metros cuadrados de superficie. Los establecimientos de platos preparados de más de 100 m2 deberán dedicar cinco m2 por cada 100 m2 de local. 

En el caso de los restaurantes, los de menos de 150 metros cuadrados ubicados en calles de más de siete metros de ancho que formen parte de la red de ejes verdes o sean de prioridad para peatones o prioridad invertida tendrán que reservar tres m2 por cada 100 m2 de local. Los de más de 150 metros cuadrados hará falta que tengan cinco metros cuadrados por cada 100. El resto podrán disponer del permiso sin tener que reservar espacio. 

La Generalitat quiere elaborar un proyecto de ley

El miércoles, el Departamento de Empresa y Trabajo de la Generalitat también presentó una memoria previa a un proyecto de ley como primer paso para regular las cocinas y supermercados fantasma.

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