El Gobierno descarta corte de gas por la guerra en Ucrania: reservas al 60% y garantía de suministro durante meses

  • El Ejecutivo no ha tenido necesidad de incrementar la reserva diaria de este recurso en los primeros días del conflicto. 
  • "Otra cosa será el precio" que alcance el gas en los mercados internacionales, dicen fuentes del sector sobre el aumento de la demanda fuera de Rusia.
  • Directo | Minuto a minuto del ataque de Rusia a Ucrania.
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La guerra en Ucrania no provocará desabastecimiento de gas natural en España, que no solo tiene más reservas que otros países de la UE y una menor dependencia del que procede de Rusia, sino que cuenta con buenas perspectivas en cuanto a la llegada de barcos con gas licuado a los puertos españoles, ya comprometidas y creciendo. Además, en los primeros días tras la invasión de Rusia, el Gobierno no ha tenido necesidad de considerar una medida de precaución a su alcance y provisionar más reservas diarias de gas en caso de que fuera necesario.

El mensaje que se traslada desde la Secretaría de Estado de Energía y de la empresa Enagás es que España no solo no tendrá problemas de abastecimiento de gas por la guerra en Ucrania, sino que éste está "garantizado para los próximos meses". A ello contribuye la procedencia del gas natural que importa y las reservas de que dispone. También se ve como un elemento positivo el hecho de que el invierno terminará pronto y el consumo de gas natural descenderá, por ejemplo, en relación con las calefacciones.

"Otra cosa es el precio que haya que pagar por él", apuntan en el sector, dado que aunque España solo compre a Rusia alrededor del 5% del gas natural que importa, la guerra en Ucrania podría hacer que otros países más dependientes de Moscú busquen otros suministradores, lo que incrementaría los precios para todos en el mercado internacional. En todo caso, de momento en gas ruso sigue fluyendo por Europa y no se verá afectado por las sanciones económicas impuestas por la UE al régimen de Vladimir Putin.

El doble de  la reserva mínima de seguridad

Volviendo a España, Enagás difundió este jueves un comunicado para descartar que la guerra en Ucrania vaya a suponer un desabastecimiento de gas natural. Por el contrario, su posición como uno de los principales países de la UE conversores de gas natural licuado a gaseoso de nuevo se afianza y el problema que se señala desde el Gobierno es que el gaseoducto con Francia no tenga suficiente capacidad para abastecer a otros países europeos.

En estos momentos, las reservas de gas natural están al 58,9% de la capacidad de los tres almacenes subterráneos -en Guadalajara, en Huesca y en la costa de Vizcaya-. Aunque la cifra es imprecisa, estas reservas podrían aproximarse al equivalente de 40 días de consumo o ventas, que es el doble de las existencias mínimas de seguridad que establece la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petroleros (CORES), dependiente del Ministerio de Transición Ecológica. En todo caso, se trata de un porcentaje mayor al que existe en estos momentos en otros países europeos, que no llegan al 40% o al 45%, como es el caso de Italia.

Además, en estos momentos no existe temor en el Gobierno de que estas reservas pudieran llegar a agotarse si se prolonga la guerra en Ucrania. Por dos cuestiones que se mezclan. Por una parte, porque el gas ruso solo representa el 5% de las importaciones. Según Cores, en 2021 España importó 37.027 GWh desde Rusia, menos de la mitad que de otros países europeos y que representa solo una quinta parte de los 177.990 GWh que vinieron de Argelia, el principal proveedor de España a través del gaseoducto de Medgaz que está funcionando con toda normalidad, aseguran en la Secretaría de Estado de Energía. 

También mayores que desde Rusia fueron las importaciones de gas natural desde Nigeria o Estados Unidos, por ejemplo, aunque también procede de Noruega, Perú o Trinidad y Tobago. En todos estos casos, el gas se licua y se introduce en barcos, un proceso que se consigue poniéndolo a -160 grados y que reduce en 600 veces su volumen, que llegan a seis puertos españoles, cada uno con su correspondiente regasificadora, donde se le devuelve el estado gaseoso. 

Llegada continua de gas licuado

Esto ocurre en los puertos de Barcelona, Sagunto, Cartagena, Huelva, Bilbao y Ferrol, donde España tiene asegurad la llegada de 56 embarcaciones entre febrero y marzo, ampliables a otros cuatro más que se subastarán la semana que viene. La llegada de barcos con gas natural licuado a los puertos españoles funciona con un sistema de 'slots' similar a que existe en los aeropuertos con los aviones.

Las compañías deben pedir permiso para atracar y de este modo es como Enagás tiene prevista la llegada de 27 buques este mes -de los que 23 ya han arribado- y otras 29 descartas en marzo, además de los otros cuatro que puedan añadirse en la subasta de la semana que viene. En todos estos casos, son las empresas comercializadoras de gas las que hacen las compras y el traslado desde los países de origen, mientras que Enagás garantiza las infraestructuras.

Provisión ante eventos inesperados

Además de todos estos movimientos que contribuyen a formar la reserva nacional de gas natural, existe otra manera de provisionar que responde a criterios como la climatología y posibles eventos adversos y que admite cambios si fuera necesario. Dos días después de que Rusia atacara Ucrania, el Ministerio de Transición Ecológica asegura que no ha sido necesario y que todo funciona según lo previsto.

Se trata de algo llamado Plan de Actuación Invernal del sistema gasista por el que se organizan las reservas durante los meses de invierno, de manera cada día de esta estación esté garantizado el suministro ordinario más un excedente equivalente a un determinado número de días de consumo. Según el sistema "escalonado" que sustituyó al anterior el paso de mes de septiembre, en noviembre y marzo esta reserva debe ser equivalente a un día y medio de consumo ordinario de gas natural; en diciembre y febrero, a cuatro días y en el mes más duro del invierno, enero, de 5,5 días.

Se trata de unos volúmenes que de momento se han probado más que suficientes para hacer frente al último fenómeno que aumentó en España el consumo de gas natural, la borrasca Filomena, en enero de 2021, que llevó a liberar reservas equivalentes al consumo de 1,5 días, cuatro días menos que lo previsto en último extremo.

Ahora, con la guerra en Ucrania, el Gobierno no ha tenido ni que liberar gas natural extra ni tampoco aplicar ningún cambio a la provisión correspondiente para el mes de febrero, que se mantiene en cuatro días de consumo.

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