Una operación estética reciente, un mal consejo y graves lesiones: las claves de la muerte de Sara tras una lipoescultura

Sara Gómez, la mujer fallecida.
Sara Gómez, la mujer fallecida.
CHANGE.ORG
El abogado que ha asumido la defensa.
EFE

Sara, de 39 años, madre de dos niños y natural de Alcantarilla (Murcia), falleció el pasado 1 de enero después de un mes en la UCI.

¿Qué ha ocurrido?

La operación se practicó el pasado 2 de diciembre, después de que Sara contactara con el cirujano en cuestión, de la clínica Galena (Cartagena). Sara abonó 5.700 euros fraccionados en dos pagos.

La operación duró 5 horas, pero el cirujano informó a la familia de que todo había salido bien, pero que la paciente había perdido líquidos y sangre, por lo que era necesario estabilizarla, ya que costaba mantenerle la tensión.

Después de que el estado de Sara empeorara, fue trasladada y operada de urgencia en el hospital público Santa Lucía de Cartagena. Allí, ingresó con shock hipovolémico en situación de extrema gravedad.

29 días después de la operación, Sara falleció por la gravedad de su estado. Ahora, la familia se ha querellado contra el cirujano por homicidio.

¿Cuáles han sido las causas de la muerte de Sara?

Sara llegó al hospital con lesiones "más propias del resultado de una reyerta con arma blanca", según su abogado, Ignacio Martínez. Allí, fue operada de urgencia en tres ocasiones y recibió varias transfusiones de sangre.

Tenía lesiones en el riñón, el hígado, el duodeno, el colon y el intestino. El parte médico sobre su situación citaba "necrosis de la pared abdominal, peritonitis, absceso con contenido intestinal, disección de todo el retroperitoneo derecho e izquierdo con exposición de ambos músculos psoasiliacos, congestión gastrointestinal con múltiples perforaciones", entre otras cosas.

¿Por qué le habían desaconsejado la operación en varias ocasiones?

María, amiga de Sara, ha asegurado que, pese a que otros cirujanos le habían recomendado no realizarse la lipoescultura, ya se había sometido a otra intervención hacía poco tiempo, una abdominoplastia, el cirujano al que contactó no le puso ningún problema. 

"Ella no tenía, realmente, grasa para hacerse esa operación. Los otros le dijeron que no, pero este chico dijo que sí. Una operación aparentemente simple, se complicó", apunta María.

¿De qué acusa la familia de Sara en la denuncia al cirujano?

Según la denuncia, las lesiones con las que Sara llegó al hospital no se pueden en ningún caso justificar como un riesgo típico de una intervención estética de lipoescultura. Por esto, la familia ha pedido a la fiscalía que tomara muestras por posible consumo de drogas del cirujano y que se investigue a todas las personas que participaron en la intervención en la clínica privada.

Familiares y amigos han asistido este lunes en Alcantarilla (Murcia) al funeral de la mujer que murió como consecuencia de las graves lesiones ocasionadas por una lipoescultura.

La familia ha contratado a Ignacio Martínez, letrado de la Asociación del Defensor del Paciente, para llevar el caso contra el cirujano. La familia estudia ahora presentar una denuncia por homicidio por imprudencia en cuanto tengan el resultado de la autopsia.

Según la denuncia ya presentada, el cirujano que la intervino comenzó su licenciatura en Chile, la continuí en Murcia y la terminó en Nápoles (Italia), siendo hasta mayo de 2020 cirujano cardiovascular del Servicio Murciano de Salud. Recientemente, obtuvo el máster en medicina estética y antienvejecimiento por la Universidad Complutense de Madrid.

"Veremos si (la denuncia) se amplía a otras personas", ha señalado el abogado, que ha avanzado que el hospital "está interesado" en pedir una autopsia judicial con el objetivo de que "quede acreditada" la razón del fallecimiento de Sara.

El abogado ha indicado también que, en su denuncia en el juzgado de guardia, ha reclamado que se adopten medidas cautelares contra el cirujano, como apartarlo del ejercicio de la medicina y retirarle el pasaporte para evitar que pueda huir de la Justicia, al ser nacional de un país sudamericano.

¿Se podría haber evitado?

Sara informó al cirujano, al consultarle sobre la lipoescultura, de que ya contaba con una abdominoplastia, interesándose en si existía algún problema para realizar la intervención, pero este le dijo que no lo había.

Los familiares de Sara creen que no necesitaba la operación, y que "es algo que se podía haber evitado por el mal consejo de un profesional", según ha declarado la expareja de Sara, Ezequiel Nicolás.

En la petición que ha abierto en la página change.org, el hermano de Sara expone: "¿Crees que el caso de Sara es el único? En absoluto, 9 de cada 10 'cirujanos estéticos' no tienen dicha preparación ni cualificación, haciendo de esto una temeridad y un grave peligro para la vida de las personas, además de un negocio para ellos; y todo porque el Gobierno no pone freno a este intrusismo profesional".

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