'Lazos de sangre' revela qué pasó con todo el dinero que ganó Parchís

Yolanda y Tino, dos de las fichas de Parchís.
Yolanda y Tino, dos de las fichas de Parchís.
La 1
'Lazos de sangre' revela qué pasó con todo el dinero que ganó Parchís
Wochit

Este miércoles 1 de diciembre, Lazos de sangre puso el foco en el grupo musical Parchís. El programa ilustró las luces y las sombras de unos niños que de la noche a la mañana pasaron a ser conocidos mundialmente... y después, de manera igual de drástica, regresaron al anonimato. 

Tino, Gemma, Yolanda y Frank hablaron sobre algunos de los aspectos menos amables de esa etapa de su vida, como que perdieron su infancia, tiempo para pasar con los suyos y su intimidad. Pero parece ser que dichas desventajas pasaron del plano abstracto a lo material, pues los pequeños vieron una parte ínfima del dinero que generaron.

"Nosotros llenábamos estadios, batíamos récords de asistencia. Fuimos, como dicen, The Rolling Stones españoles de los años 80, la gallina de los huevos de oro, solo que nosotros éramos la materia prima, que es lo que se paga peor en el mercado", contó la ficha azul, es decir, Frank Díaz.

Pero, ¿quién se quedó con los beneficios? Según apuntaron, con los años descubrieron una serie de artimañas por parte de Belter, su discográfica, para que el dinero no llegara a sus manos, y los derechos de autor fueron clave. Yolanda Ventura, más conocida como la ficha amarilla, explicó que la casa de discos era dueña del nombre, del concepto y de la imagen del grupo, algo que permitió a la discográfica aprovecharse tanto de ellos como de sus padres, que no manejaban la industria, durante varios años.

Esta no sería una práctica marginal, según ilustró el periodista musical Santiago Alcanda, que explicó que lo de Belter ocurría con cualquier discográfica. De hecho, sentenció Alcanda que, en 40 años, no había conocido a ninguna empresa del sector que no se aprovechara de sus artistas.

En el caso de Parchís, estaba el agravante de que no contaban con manager propio, sino que los llevaba alguien de la productora, por lo que velaba por el beneficio de esta y no por el de los niños. 

Estos se enfrentaban a condiciones extenuantes, llegando a trabajar 16 horas diarias, con rodajes por la mañana y actuaciones por la tarde y en fin de semana, con viajes durantes meses alejados de sus familias sin más compañía que la del representante y una roadmanager, según mostró el documental.

Así, la ficha verde, Gemma Prat, contó que llegó a estar tres años sin ir al colegio, pues en aquel momento no había tanto control. "Hubo muchas veces en las que mi madre me quería sacar del grupo. Era la única que no podía venir al aeropuerto a despedirme y sé que lo pasaba mal, lloró mucho", recordó Prat.

Y es que, durante esta etapa en las que las llamadas se hacían a cobro revertido y eran muy caras, uno de los integrantes del grupo hablaba con su familia una vez a la semana, y esta familia se lo transmitía al resto. Las familias, además, vieron como cada vez les pagaban menos de lo que les correspondía.

Por ello terminaron contratando a un abogado que, lejos de ayudarles, hizo un pacto con la discográfica y les estafó. "Parchís generó lo que serían ahora 5 millones de euros, pero a nosotros no nos ha llegado ni 0,001%", detalló Ventura. 

La discográfica se declaró en bancarrota posteriormente, algo que precipitó el final del grupo. Gemma insistió en que no había percibido prácticamente nada de ese importe, por lo que tuvo que hipotecarse al comprarse un piso. Por su parte, Tino optó por quedarse con lo bueno y con las cosas que había obtenido y que no se podían medir con dinero.

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