¿Qué son los 'secuestradores de navegadores'? ¿Provocan un impacto muy grave o son más bien molestos?

¿Qué son los secuestradores de navegadores y cómo pueden afectar a nuestra navegación?
¿Qué son los secuestradores de navegadores y cómo pueden afectar a nuestra navegación?
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Probablemente muchos de vosotros no sepáis qué es un secuestrador de navegador o lo hayáis descubierto cuando ha sido demasiado tarde y los ciberdelincuentes ya han atacado. Pero que no cunda el pánico porque, como explican los expertos en ciberseguridad, no es un virus que suela tener un impacto muy grave, aunque pueden ser muy molestos y cambiarnos la página de inicio, instalarnos complementos no deseados o redirigirnos constantemente a páginas con publicidad. Eso sí, debemos estar atentos y saber de qué se trata para que las consecuencias no vayan más allá.

Lo primero: ¿qué es un secuestrador de navegador?

“El secuestro de navegadores no es más que una infección maligna que busca alterar la forma de funcionamiento de nuestro navegador”, explica a Maldita.es José María de Fuentes, profesor titular de la Universidad Carlos III de Madrid.

“Normalmente, se suelen instalar a través de una extensión (esos programas que permiten ampliar las funciones del navegador como bloquear anuncios) por lo que suele obtener acceso a todo lo que realizamos en el propio navegador”, añade Susana Regalado, también experta en ciberseguridad. Según la especialista, “suelen funcionar bajo la técnica man in the middle, que consiste en interponerse entre el usuario y la web para saber todo lo que hace y poder modificarlo a su gusto”.

Suelen instalarse como extensión y añadirnos otros complementos o redirigirnos a páginas con publicidad

De hecho, como apunta Marta Beltrán, directora del Máster en Ciberseguridad y Privacidad de la Universidad Rey Juan Carlos, “suelen ser aplicaciones bastante inocentes por norma general, no es el tipo de virus con impacto grave, pero sí que son muy molestos porque nos suelen cambiar la página de inicio, instalar complementos no deseados, redirigirnos constantemente a páginas con publicidad, bloquearnos el acceso a páginas de soluciones antivirus o cambiarnos la configuración del navegador, etc”.

También advierte de “aquellos que pasan inadvertidos y redirigen a los usuarios sólo en ciertos casos a páginas que parecen legítimas pero que son maliciosas, por ejemplo, que se hacen pasar por la del banco o por la de inicio de sesión de algún servicio importante”.

Podemos protegernos asegurándonos de conexiones seguras, vigilando que no se instala nada nuevo y extremando el sentido común

“La mejor forma de detectar si es una suplantación es verificar que el certificado que asegura el cifrado de nuestra conexión es válido o no, porque la extensión que secuestra nuestro navegador suele generar un certificado fraudulento”, incide Regalado, que también recomienda la extensión HTTPS Everywhere de la Electronic Frontier Foundation (EFF), para asegurarnos que siempre visitamos la versión segura de la página.

Secuestadores de navegadores
Secuestadores de navegadores
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También, como apunta De Fuentes, la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) tiene publicados una serie de consejos y recomendaciones para mantener nuestro navegador seguro, así como estar pendientes de los más pequeños de la casa, que pueden no ser tan conscientes de los riesgos.

¿Cómo podemos mantener nuestro navegador seguro?

Como decimos, la OSI nos aconseja prestar atención a los siguientes consejos:

● Evitar utilizar la opción de recordar contraseñas.

● Cerrar las sesiones a través de la opción ‘logout’ o ‘cerrar sesión’, en lugar de simplemente cerrar la ventana.

● Desmarcar la opción de ‘mantener la sesión abierta’ al iniciar una sesión en redes sociales o servicios de correo electrónico, especialmente si estamos en un equipo compartido.

● Revisar de vez en cuando los complementos y extensiones instaladas. Instalar sólo aquellos con buena reputación y ofrecidos en las páginas oficiales de los navegadores.

● Emplear la opción de navegación ‘en privado’ en equipos compartidos o públicos.

● Instalar un verificador de páginas web, normalmente proporcionado por los principales antivirus.

● Proteger nuestra privacidad evitando las opciones que permiten al navegador guardar información sensible.

● Familiarizarnos con las opciones de ajuste que ofrece nuestro navegador.

● Mantener el navegador actualizado.

● Estar alerta y no visitar páginas sospechosas.

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