PP y Ciudadanos sobreviven "estables" en coalición en dos de las cuatro autonomías que gobernaban

El presidente de la Junta, Juanma Moreno (d), y el vicepresidente, Juan Marín.
El presidente de la Junta, Juanma Moreno (d), y el vicepresidente, Juan Marín.
EP

Desde que el pasado fin de semana Ciudadanos celebrara su convención nacional, sus dirigentes no han dejado de pedir colaboración al PP para que "cese" el ataque y respete el espacio liberal que, defienden, solo puede abanderar la formación naranja. Esta petición viene después del terremoto político vivido en dos de las cuatro comunidades que gobernaban -Murcia y Madrid- y que han ido a parar únicamente a manos populares con Ciudadanos casi desaparecido.

Murcia, el origen de todo

La moción fallida de Ciudadanos en Murcia fue el inicio de la ruptura de PP y Ciudadanos y de la casi desaparición de la formación naranja en la Asamblea regional. El 10 de marzo, Ciudadanos presentó junto al PSOE una moción de censura contra el Gobierno popular que el partido de Arrimadas justificaba con un presunto caso de corrupción que denominaron "vacunagate", en referencia a las irregularidades de cargos públicos en el proceso de vacunación.

Esto llevó a Ciudadanos a pactar con el PSOE dos mociones de censura, una en la Asamblea, y otra en el Ayuntamiento de Murcia, de forma que los naranjas gobernarían en la región y los socialistas el consistorio. El plan, sin embargo, no salió como esperaban debido al transfuguismo de tres de los seis diputados de Ciudadanos, que votaron en contra, así como los cuatro de Vox, de forma que la moción decayó por 23 votos a 21.

El PP, por tanto, se quedó con un gobierno en solitario en el que incorporó a dos de los diputados díscolos de Ciudadanos, pero también de Vox. La formación naranja, por su parte, se quedó fuera de un ejecutivo que preveía amarrado y con la mitad de su grupo parlamentario y desencadenó un efecto mariposa.

Ayuso absorbió a Ciudadanos en la Comunidad de Madrid

Por temor a que Ciudadanos repitiera la estrategia de Murcia en Madrid, la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, se adelantó convocando elecciones para evitar una moción de censura que finalmente fue promovida por Más País y PSOE, aunque no llegaron a suponer un problema para la regidora puesto que se registraron después del adelanto electoral.

Las urnas se abrieron el 4 de mayo y provocaron la desaparición de Ciudadanos en la Asamblea. Perdieron de golpe los 26 diputados que tenían y fueron a parar al PP, que pasó de 30 a 65 escaños, rozando la mayoría absoluta. Ayuso volvía así a proclamarse presidenta para los próximos dos años, pero esta vez en solitario y con el único apoyo de Vox.

Andalucía, dispuesta a "agotar la legislatura"

El Ayuntamiento de Granada fue el último escenario donde PP y Ciudadanos han roto lazos. Los populares decidieron acabar con el gobierno local, que finalmente fue a parar a manos socialistas, lo que supuso un duro golpe para los naranjas, que perdieron el único apoyo que ostentaban en Andalucía. Tras ello, todas las miradas se pusieron en la Junta temiendo que la onda expansiva llegara hasta el palacio de San Telmo.

Sin embargo, tanto desde el PP como desde Ciudadanos han insistido en que el gobierno de la Junta de Andalucía goza de buena salud y estabilidad y agotará la legislatura. El propio vicepresidente andaluz, Juan Marín (Cs), reiteró tras lo sucedido en Granada que el conflicto "afecta exclusivamente al ámbito local del Ayuntamiento de Granada" y no tendría efecto en el ejecutivo autonómico.

El presidente, Juanma Moreno, mostró hace solo unas semanas su conformidad con la actual legislatura en una entrevista en la Cadena Cope: “Voy a agotar la legislatura a no ser que me lo pongan imposible. No soy partidario de adelantar elecciones. Si pienso en Andalucía, es un error convocar elecciones. Nos queda un combate importante con la pandemia. Si disolvemos en septiembre, estaríamos cinco meses paralizados. Convocar elecciones sería una decisión irresponsable. Ahora mismo no está en nuestros planes convocar elecciones. El acuerdo que tenemos con Marín y Ciudadanos, es hasta final de la legislatura”, señaló.

Castilla y León, un "gobierno serio" y "estable"

Ajeno a todo parece el gobierno de Castilla y León, gobernado por Alfonso Fernández Mañueco (PP) y Francisco Igea (Cs). Ambos han defendido en reiteradas ocasiones la fortaleza y estabilidad de la que goza el ejecutivo, como lo ha demostrado durante la pandemia, y descartan adelantar elecciones. "Nosotros, en Castilla y León, lo derrotaremos -al sanchismo-, desde luego, cuando llegue el momento", zanjó el presidente autonómico.

"Somos un gobierno estable, los ciudadanos pueden estar tranquilos, vamos a agotar la legislatura y cumplir nuestros compromisos", recalcó también el vicepresidente hace solo unas semanas en una rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno. 

Igea insistió en la relación "estable" que mantienen, así como el "gobierno serio" que forman, que además es "valorado por los ciudadanos", en referencia a las últimas encuestas.

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