Primera noche de juerga en Madrid: "No podemos tener a todo el mundo seis horas sentado en una discoteca"

  • '20minutos.es' visita varios locales en el primer viernes de reapertura del ocio nocturno
  • "En algunas discotecas nos dejan bailar sin problemas y quitarnos las mascarillas", asegura Felipe, uno de los clientes
Varios jóvenes hacen cola en la puerta de la discoteca Panda el 25 de junio de 2021.
Varios jóvenes hacen cola para entrar en Panda el 25 de junio de 2021.
ELENA BUENAVISTA

Esta historia no empieza este fin de semana, empezó el 14 de junio con un anuncio de la Comunidad de Madrid y un mensaje de WhatsApp en un grupo de amigas: “Chicxs, Ayuso ha dixo q las discotecas vuelven el 21. Reservad el viernes 25. Esa noche se sale”.

Hacía mucho que Patricia no pronunciaba esa frase. Quince meses, para ser exactos, el tiempo que las discotecas han permanecido cerradas en España. Por lo menos, lo que cualquiera entiende por discoteca: bailes en el centro de la pista, copas en barra… Durante la pandemia, muchos locales volvieron, pero lo hicieron a su manera, la única que les quedaba para sobrevivir: sirviendo raciones junto a los gin tonics, y con sillas y mesas donde antes se perreaba hasta el amanecer. Cualquier parecido con la época prepandémica era pura coincidencia.

Por todo eso, el anuncio de la reapertura de las discotecas puso el hype por las nubes para los miles de madrileños que echan de menos el ambiente cargado de la noche, la música atronadora y los bailes hasta las mil. Las novedades ahora son tres: la hora de cierre se amplía a las 3 de la mañana, se puede pedir en barra (aunque no consumir) y la pista de baile vuelve (aunque solo en el exterior).

Sin pista de baile en Madrid ciudad

Con estas condiciones, Patricia se propuso un objetivo: encontrar discoteca para este viernes 25 de junio con pista de baile al aire libre. “Fue imposible. Solo encontramos Fabrik y nos pilla muy lejos”, asegura esta madrileña de 31 años.

“En Madrid ciudad no hay discotecas que tengan jardín”, explica a este medio Vicente Pizcueta, de la Asociación Noche Madrid. “Es un fenómeno muy de los años 90, pero sí que hay discotecas con jardín en la Comunidad, y en la sierra casi todas. Pero está claro que un equipo de música al aire libre en la capital de España no existe. Tienes que tener aislamiento acústico”.

Es el caso de Fortuny: “Tenemos terraza, pero no se ha sopesado habilitarla como pista de baile por el tema del ruido. Para nosotros va a seguir todo como hasta ahora, solo que unas horas más”.

Viernes 25 de junio: primer viernes de reapertura

Así, después de buscar sin éxito un sitio en el que bailar, este medio decide acercarse a algunos lugares de ocio para ver cuál es el ambiente el primer viernes de reapertura. La mítica Kapital sigue cerrada. Lab the club (antigua Macumba), también. Florida abre solo como restaurante, igual que Fortuny. Copérnico no abre hasta el sábado…

Pero a eso de las 21.30 horas, por la zona de Alonso Martínez, Tony atiende a 20minutos.es en su local, El Chico Feo, de música indie y público adulto (de 35 a 45 años). "Hay mucha confusión entre los clientes. Algunos me preguntan que dónde voy a poner la pista de baile y yo les digo que todo sigue como siempre, que no pueden bailar, que no pueden quitarse la mascarilla... pero es difícil porque beben, se relajan, terminas regañando con ellos y eso tampoco nos beneficia".

A esa hora, aún no hay clientes, la ampliación del horario hasta las 3 de la mañana ha hecho que las costumbres cambien. "Esta semana estoy notando que vienen más tarde. Está bien que por fin nos diferencien, que los bares tengan que cerrar antes y que nosotros seamos la única alternativa de noche".

Esto ha hecho también que pueda quitar de la carta la comida que antes se veía obligado a servir para que el negocio no se fuera a pique. "Sacaba nachos con queso, embutidos... pero ahora con el horario hasta las 3 de la mañana ya no hace falta". 

En la terraza de la sala El chico feo.

fran

  • 35 años
"Es horrible escuchar la música, querer bailar y no poder".

De repente, Fran, de 35 años, se sienta en una de las mesas de la terraza, es cliente habitual. "Yo me voy adaptando, pero es verdad que se echa en falta salir en condiciones. Es horrible escuchar la música, querer bailar y no poder".

"Acabamos de terminar exámenes y lo necesitamos"

A las 23.00 horas, a varios kilómetros de allí, varias decenas de universitarios hacen cola frente a la discoteca Panda, en la calle Hernani. "Teníamos muchas ganas", cuenta Irene, de 20 años, "acabamos de terminar exámenes y lo necesitamos". Esta es la primera vez que va a pisar una discoteca en pandemia: "Antes no quise venir porque me daba miedo el covid, pero ya lo he pasado, así que..."

Blanca, en la cola de la discoteca Panda.

BLANCA

  • Tiene 20 años, es de Jaén y estudia en Madrid Diseño de Moda.
"Ahora que abren hasta las 3 de la mañana ya parece otra cosa".

Blanca, sin embargo, sí estuvo en una hace no mucho, pero el hecho de que cerrara tan pronto le quitaba las ganas de repetir. "Ahora que abren hasta las 3 de la mañana ya parece otra cosa", explica esta estudiante de Diseño de Moda de 20 años. 

Las dos tienen claro que lo que más han echado de menos es "la música alta" de las discotecas y "socializar con desconocidos". De los bailes ni hablan porque saben que aún no se puede. "Escuchar la música y no poder bailar... es un quiero y no puedo", añade Irene.

Carlos, dueño de Panda, está contento con el impulso que se le está dando al sector, pero le parece insuficiente: "No tenemos pista de baile, son todo mesas con sillas. Quitar el baile a una discoteca es como ir al cine y que te pongan solo los anuncios. Estamos dando una experiencia incompleta a los clientes. Esperamos que esto vaya progresando favorablemente poco a poco".

La discoteca Panda ha reconvertido su pista de baile tras la pandemia.
La discoteca Panda ha reconvertido su pista de baile tras la pandemia.
ELENA BUENAVISTA

Dentro, los clientes se reparten por la pista en reservados de 6 personas. Han tenido que pagar 150 euros por botella para poder estar allí. Les compensa, las ganas de fiesta pesan. Y aunque todos se saben las normas, es inevitable ver a alguno bailando en su sitio a ritmo de reguetón y al de seguridad llamando la atención. "No está permitido", avanza Carlos, "pero por mucho que queramos, no podemos tener a todo el mundo seis horas sentado en el sitio. A veces no lo puedes evitar".

Ane, en la cola de la discoteca Panda.

ane

  • Tiene 20 años, es del País Vasco y estudia en Madrid.
"Es la primera vez que vengo a una discoteca. Para venir hasta las once de la noche no merecía la pena. Lo que más echo de menos en socializar con gente".

Sobre las 00.30 horas, la puerta de la discoteca está atestada de jóvenes que quieren entrar para pasárselo bien. No deja de llegar gente. "Es la primera vez que vengo a una discoteca. Para venir hasta las once de la noche no merecía la pena", explica Ane, del País Vasco. Para su pareja, Felipe, esta es la tercera vez. "Te voy a decir una cosa, en las otras en las que estuve me dejaron hacer lo que quisiera. Nos dejaban bailar sin problemas y sin mascarilla y si venía la policía nos avisaban para que nos sentáramos y nos la pusiéramos", asegura.

Felipe, en la cola de la discoteca Panda.

felipe

  • Tiene 25 años, es de Colombia y estudia en Madrid.
"En las otras en las que estuve me dejaron hacer lo que quisiera. Nos dejaban bailar sin problemas y sin mascarilla y si venía la policía nos avisaban para que nos sentáramos y nos la pusiéramos".

Media hora más tarde en la calle Joaquín Costa con República Argentina, tres discotecas próximas celebran la reapertura del ocio nocturno con una demanda bastante alta. Las colas son numerosas, y la sensación que hay desde fuera es que bailar, se baila. 

A las tres y pico de la mañana, con la persiana a punto de bajar, Sofía, Miriam y Teresa ponen rumbo a casa. "Ha estado genial, es una pena que cierren ahora porque nos vamos con todo el subidón", comenta la última con los zapatos en la mano. 

- ¿Qué haréis ahora?

- "¿Seguir la fiesta en casa?". 

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