Descubren que un fármaco usado para tratar enfermedades cardiacas en humanos corrige la obesidad en ratones

  • Los ratones perdieron un 40% de peso comiendo incluso una dieta rica en grasas.
  • Los animales también se curaron de los trastornos metabólicos asociados a la obesidad.
Pese a su pequeño tamaño, este roedor emplea una gran parte de la jornada a dormir, llegando a estar de esta manera hasta 20 horas.
Un ratón en una imagen de archivo
Pixabay/Alexas-Fotos

Científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han descubierto que un fármaco ya en uso en humanos e indicado para varias enfermedades cardíacas corrige la obesidad en ratones, que perdieron un 40% de peso comiendo incluso una dieta rica en grasas.

Según informó este jueves el centro de investigación, la obesidad es una enfermedad inflamatoria, es decir, una reacción defensiva crónica del organismo ante la agresión que le supone el exceso de nutrientes. Partiendo de este conocimiento, un grupo de investigadores dirigido por Nabil Djouder, jefe del Grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y Cáncer del CNIO decidió intentar combatir la obesidad evitando la inflamación.

Su trabajo, que se publica esta semana en 'Nature Metabolism', muestra que un fármaco ya en uso contra enfermedades cardiovasculares, la digoxina, reduce la inflamación y logra una pérdida de peso de un 40% en ratones obesos, sin efectos secundarios.

La digoxina llega a revertir por completo la obesidad: los ratones tratados alcanzan el mismo peso que los animales sanos no obesos. Los ratones también se curaron de los trastornos metabólicos asociados a la obesidad.

Molécula proinflamatoria

La digoxina actúa reduciendo la producción de una molécula llamada interleucina 17A o IL-17A, que generalmente provoca inflamación. El trabajo identificó así la IL-17A como elemento causal de la obesidad: “Cuando se inhibe la producción de IL-17A o la ruta de señalización que esta molécula activa no hay obesidad”, afirmó Djouder.

Los investigadores descubrieron que la IL-17A actúa directamente en el tejido adiposo, causando la obesidad y las alteraciones metabólicas graves asociadas al sobrepeso. Estas patologías forman parte del llamado síndrome metabólico y son, entre otras, la diabetes de tipo 2, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares. La obesidad aumenta también el riesgo de padecer cáncer.

“Dado que a día de hoy no hay tratamientos médicos eficaces contra la obesidad ni el síndrome metabólico, la digoxina puede representar una opción terapéutica efectiva”, escribieron en el trabajo publicado en 'Nature Metabolism'.

Activación del metabolismo basal

Los animales, obesos por estar sometidos a una alimentación hipercalórica, siguieron comiendo lo mismo a la vez que tomaban digoxina. Sin embargo, mostraron una activación del metabolismo basal, que genera un consumo del exceso de grasa y la pérdida de peso.

El grupo de Djouder en el CNIO observó pérdida de peso ya a las pocas semanas, sin efectos adversos. Los beneficios se mantuvieron durante al menos 8 meses, lo que sugiere que no se desarrollan mecanismos de resistencia.

“Es tentador proponer que los pacientes con obesidad podrían tomar digoxina durante un periodo corto, hasta estabilizar la pérdida de peso, y que después sigan una dieta saludable”, puntualizó Ana Teijeiro, primera firmante del trabajo. “El fármaco podría indicarse además contra patologías asociadas a la obesidad, como la hipercolesterolemia, la esteatosis hepática o la diabetes tipo 2”.

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