¿Qué carnes y pescados están de temporada en febrero?

  • En febrero, se reducen mucho los tipos de carne de temporada, mientras que los pescados siguen siendo abundantes. 
Las sardinas son un pescado azul muy ricas en omega y muy cardiosaludables.
Las sardinas son un pescado azul muy ricas en omega y muy cardiosaludables.
DanaTentis / Pixabay

Los pescados y las carnes, como ocurre con las frutas y las verduras, también tienen un momento idóneo para su consumo, ya sea por su sabor o porque es mejor capturarlos en un determinado momento del año para respetar sus ciclos biológicos y contribuir así a su conservar las especies, evitan la sobrepesca y la caza ilegal. Comer carnes y pescado de temporada es, por tanto, mucho más sostenible y ecológico.

Pescados y mariscos

Los pescados de piscifactoría, los tenemos disponibles todo el año, pero si queremos consumir pescado fresco y del mar, es mejor seguir las recomendaciones del calendario de Green Peace. Si solo consumimos los pescados de esta lista, contribuiremos a evitar la sobrepesca y la desaparición prematura de otras especies. En febrero, los pescados de temporada y, por tanto, que deberíamos consumir, son los siguientes.

Almeja fina: La almeja es uno de los alimentos más altos en hierro y en calcio, por lo que son ideales, tanto para combatir la anemia como para mantener los huesos fuertes. Su contenido en oligoelementos como el potasio, el magnesio y, sobre todo, yodo, selenio y zinc nos ayudan además a mantener fuerte el sistema inmune.

Anchoa: En febrero entran en temporada las anchoas del cantábrico o boquerones frescos, un pescado azul rico en ácidos grasos Omega 3, los más cardiosaludables. Además, es una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico y en vitaminas del grupo B, A y D. Eso sí, hay que consumirlas frescas, no en aceite o en vinagre, que suelen ser demasiado saladas y aportar demasiadas calorías.

Besugo: dentro de los pescados azules ‘grasos’, el besugo es uno d ellos más ligeros, pues solo contiene 3 gramos de grasa. Eso sí, una grasa excepcional y cardiosaludable, pues se trata de Omega 3. Además, contiene una cantidad nada desdeñable de minerales como hierro, potasio, magnesio y fósforo, muy útil para mantener los huesos y los dientes en perfecto estado.

Bonito rayado: Otro pescado azul, en este caso menos ligero que el besugo, pues tiene el doble de grasa y de Omega 3, es el bonito rayado. Aunque puede que sea menos recomendado en el caso de dietas de adelgazamiento, sí lo es añadirlo a cualquier otra dieta, pues tiene una gran riqueza nutritiva, pues contiene gran cantidad de hierro para evitar la anemia, y vitaminas B6, B12, A y C, necesarias para un buen funcionamiento del sistema nervioso, el mantenimiento de la piel y las mucosas y muy recomendable para el embarazo.

Caballa: En febrero encontramos en su punto a la caballa, un pescado azul muy rico en grasas saludables que tiene, además multitud de propiedades. Su contenido en B12 lo convierte en ideal para las embarazadas y para mantener sano el sistema nervios, la B3 beneficia a la circulación y el yodo que contiene es muy beneficiosa para el metabolismo en general.

Dorada: Muy popular en nuestra gastronomía, la dorada es uno de los pescados blancos más jugosos, pues, aunque en menor cantidad que los azules, también contiene ácidos omega 3 y omega 6. Aun así, sigue siendo muy ligera, muy rica en proteínas de alto valor biológico y oligoelementos como magnesio y sodio, y vitaminas antioxidantes como A y E.

Lenguado: Ligero, digestivo y de sabor suave, este pescado es ideal, tanto para las dietas de adelgazamiento como para las personas con problemas digestivos. Gracias a su cantidad de proteínas de alto valor biológico es muy adecuado también para los deportistas.

Maragota: La maragota o el pinto, que son en realidad el mismo pescado, un pescado gallego blanco muy bajo en grasas y rico en vitaminas del grupo B y proteínas de alto valor biológico. Es ideal tanto para dietas de adelgazamiento y para deportistas, pero hay que comerlo con mucha precaución, pues tiene muchas espinas.

Mejillón: Pocos mariscos hay más sanos que el mejillón gracias, sobre todo, a su escaso contenido en grasas y su gran contenido en hierro. Además, es muy rico en vitamina C, vitaminas del complejo B, fósforo, magnesio, selenio y zinc.

Merluza: Es uno de los pescados más universales y populares, pues a su sabor neutro, que gusta incluso a los niños, se unen su versatilidad, su bajo contenido en grasa y su riqueza en proteínas.

Navaja: La navaja es un molusco exquisito, algo que no está reñido en esta ocasión con sus grandes propiedades nutricionales. La poca grasa que contiene es saludable (omega 3) y además posee minerales y oligoelementos muy beneficiosos, como hierro, calcio, fósforo, omega 3 y yodo, elemento indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroides. Solo deben tener precaución en su consumo personas con problemas renales.

Pargo: También conocida como japuta o palometa, el pargo es un pescado que destaca nutricionalmente por su contenido en vitaminas del grupo B, como la B12, la A, que cuida la piel y las mucosas, y la D, que favorece la absorción del calcio y es indispensable para el buen funcionamiento del sistema inmune.

Pez limón: Aunque se conoce también como el ‘primo pobre de atún’, lo cierto es que, nutricionalmente no tiene nada que envidiarle. También es rico en omega 3 y proteínas, así como en vitaminas A, E y algunas del grupo B, y en hierro, calcio, potasio, zinc y sodio.

Pulpo: Cremoso y delicioso, tenemos la suerte de que el pulpo es un pescado de lo más sano. Casi no contiene grasa, tiene una cantidad muy grande de proteínas de alto valor biológico y es rico en hierro, calcio y potasio. Además, al contener purinas está recomendado en caso de tener el ácido úrico o el colesterol elevados.

Sardina: La humilde sardina, que entra en temporada este mes, es uno de los pescados más sanos, que existen. Es azul, contiene gran cantidad de omega 3, lo que la convierte en cardiosaludable, y es rica en minerales, sobre todo fósforo, selenio, yodo, hierro y magnesio, además de vitaminas del grupo B como la B12, la B6, E, antioxidante, y D, que ayuda a absorber el calcio.

Sargo: A caballo entre el besugo ya la dorada, el sargo es pescado semigraso que destaca por su algo contenido en proteínas, pero que hay tomar con moderación debido a que contiene colesterol. Aun así, su consumo es recomendable debido a alto contenido en vitaminas del complejo B, que ayudan a asimilar la energía del resto de alimentos, cuida de nuestra piel y fortalece el sistema nervioso, y en selenio, que fortalece el sistema inmune y combate el envejecimiento celular.

Sepia: A la plancha o formando parte de platos como los arroces, la sepia, además del aperitivo perfecto, es un alimento sabroso sabor, bajo en grasas y calorías y alto en nutrientes como yodo o la vitamina E, que protege la piel de los radicales libres, las mucosas, el cabello y las uñas.

Carne

El invierno es la mejor temporada para consumir carne, pero a partir de febrero se reduce mucho las especies que se recomienda comer. De hecho, es durante este mes cuando termina la temporada de caza en todas las comunidades. La web Todo Carne recomienda las siguientes carnes para consumir en febrero. Carnes como la del capón, el pollo o la de cerdo no aparecen porque están presentes rodo el año.

Ciervo: como toda carne roja, hay que comerla con mucha moderación, pero si lo hacemos así, podremos aprovechar todas las bondades de sus múltiples nutrientes, como su elevada cantidad de proteínas o elementos como hierro, fósforo, vitaminas del grupo B o zinc, oligoelementos que ayudan a combatir la anemia y la fatiga y mantener sanos el pelo y las uñas.

Cochinillo: Hasta el mes de abril podemos disfrutar del cochinillo en todo su esplendor, un alimento es más sano que el cerdo adulto, sobre todo contiene mucha más agua y mucha menos grasa. Además, es muy rico en hierro, zinc y vitaminas del grupo B.

Jabalí: Este es el último mes hasta octubre en el que podremos degustar con todas sus propiedades el jabalí, un animal que, al igual que el cochinillo, es más sano que el cerdo de granja. ¿El motivo? Tiene menos grasas, más proteínas y cantidades nada desdeñables de sodio, potasio, magnesio, vitaminas B3, que ayudan al buen funcionamiento del sistema circulatorio, y B12. 

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