El ourensano Inocencio Corbal recibe la vacuna con la ilusión de abrazar por primera vez a su nieta de dos meses

La vivienda comunitaria San Marcos de Cudeiro, en Ourense, ha sido la primera del área sanitaria en vacunar, este martes, a sus trabajadores y usuarios, entre ellos el nonagenario Inocencio Corbal, el primero en recibir su dosis, que ha expresado su ilusión en poder, por fin, abrazar a su nieta, de dos meses, que solo ha podido ver a distancia.
El primer vacunado en Ourense, Inocencio Corbal.
El primer vacunado en Ourense, Inocencio Corbal.
ÁREA SANITARIA DE OURENSE

"Tengo ganas de poder coger a mi nieta, aún no he podido hacerlo porque solo tiene dos meses. La ví, pero fue desde el coche", ha dicho el propio Corbal a los medios tras recibir su primera dosis de inmunización y abrir con ello la campaña de vacunación en Ourense.

Acompañado de los sanitarios que se encargaron del proceso de vacunación y a las puertas de la residencia, Inocencio Corbal ha contado las primeras sensaciones. "Es una satisfacción, ahora estamos bien con la vacuna metida, le recomiendo a todo el mundo que la ponga", ha dicho el nonagenario, que ha afirmado no haber sentido "ningún dolor". "Mañana mismo pondría otra si fuese necesario", ha añadido.

La campaña de inmunización gallega, iniciada en Santiago de Compostela el domingo, ha proseguido este martes, de forma simultánea, en una residencia de cada área sanitaria. En el caso de Ourense, ha sido la vivienda comunitaria San Marcos, donde se han vacunado a sus 20 usuarios y seis de sus trabajadores.

El gerente del Área Sanitaria, Félix Rubial ha manifestado "la gran emoción" que ha supuesto iniciar la campaña. "No sabría decir si ha sido el principio del fin o el final del principio, pero, sin duda, sí estamos ante un punto de inflexión en el abordaje de la enfermedad", ha reflexionado.

Por su parte, el gerente de la vivienda, Gabriel Rúa, ha subrayado "la enorme alegría" que ha conllevado la vacunación de los usuarios del centro. "Lo estábamos deseando desde hace meses, porque hubo momentos muy duros", ha dicho, poniendo de ejemplo el inicio de la primera ola.

"Nos quedábamos aquí día y noche para evitar riesgos y era muy triste y doloroso ver cuando venían familiares y no se podían acercar o abrazar, todos terminaban llorando", ha explicado Gabriel Rúa, que ha confiado en que las vacunas "sean el inicio para poder empezar a quitarse las mascarillas y poder recuperar los abrazos y los besos y que las lágrimas ya solo sean de felicidad".

La subdirectora de enfermería, Josefa Rodríguez Araújo, ha explicado que la campaña empezó por esta residencia de mayores por motivos médicos, dado que "las primeras en recibir las vacunas serán aquellas que no han tenido casos positivos, como esta, por razones de seguridad y precaución".

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