Los accidentes de trabajo mortales aumentan un 17,54% en Cataluña a pesar del parón por la pandemia

  • De enero a octubre, se han producido 10 muertes más en el puesto de trabajo que durante el mismo periodo de 2019.
  • Desde CC.OO. señalan que, cada vez que hay una crisis, aumenta la precariedad y, con ella, la siniestralidad.
Trabajador en unas obras de Construcción
Trabajador en unas obras de Construcción.
JUNTA DE ANDALUCÍA - Archivo

Los accidentes de trabajo mortales han aumentado en un 17,54% en Cataluña durante los primeros diez meses de 2020. Entre enero y octubre, han fallecido 86 trabajadores, 67 durante la jornada laboral y 19 in itinere, en el trayecto hasta el puesto de trabajo.

Respecto al mismo periodo del año 2019, se han producido 10 accidentes mortales más durante la jornada laboral y los mismos in itinere, pese a la reducción de actividad que ha supuesto la pandemia de la Covid-19.

Por otra parte, aunque el sector servicios sigue siendo el que más siniestralidad mortal durante la jornada acumula (29), durante los primeros diez meses de 2020 se ha producido un incremento del 250% en los accidentes mortales del sector de la industria, con 21 fallecidos, 15 más que en 2019.

¿A qué se debe este crecimiento?

La responsable de Salud Laboral de CC.OO. Cataluña, Mónica Pérez, señala que, cada vez que hay una crisis, la precariedad aumenta y, con ella, la siniestralidad. Pedro J. Linares, secretario de Salud Laboral de CC.OO. a nivel estatal, asegura que el miedo ante la expectativa de una posible pérdida de empleo en tiempos de crisis “obliga a las personas trabajadoras a asumir cargas de trabajo que a veces son injustificadas”.

"Tenemos un sistema de prevención que hace aguas a todas luces"

Además, ambos afirman que, aunque este miedo es parte del problema, también lo es la escasa atención de los servicios de prevención. Cuentan que, en las empresas pequeñas, donde se producen la mayoría de los accidentes, estos servicios están externalizados y, además, están muy precarizados y sus ratios son muy altas, lo que dificulta la evaluación y el seguimiento de los riesgos. 

"Tenemos un sistema de prevención que hace aguas a todas luces", lamenta Linares. Por su parte, Pérez considera que "los servicios de prevención han estado más atentos a los temas relacionados con la Covid-19 y han descuidado un poco el resto de riesgos".

Además de la escasa prevención, Linares afirma que la temporalidad en el empleo es otra de las causas del aumento de los accidentes. “Cuando hay un gran volumen de contratación temporal, de trabajadores que rotan, es más difícil consolidar sistemas o criterios de seguridad: capacitación, formación, información, etc.”, apunta.

En definitiva, ambos coinciden en que la crisis genera la precariedad que propicia la siniestralidad. “A principios de siglo, se consiguió que la siniestralidad laboral fuera bajando y que España se acercase a cifras europeas”, cuenta Linares. “A finales de los 90, el número era mucho mayor y, desde el 2012, los accidentes y la mortalidad en el trabajo han vuelto a crecer, probablemente por la crisis, la rotación, el miedo, la presión, etc.”, añade.

En el caso de los accidentes in itinere, Pérez señala que la empresa puede ser responsable en dos sentidos: por una parte, en cuanto a los planes de movilidad y organización de los trabajadores, como destinarlos a lugares alejados de su residencia habitual, y, por otra parte, las sanciones que algunas empresas pueden poner a sus trabajadores por llegar tarde, lo que genera una ansiedad por llegar al puesto de trabajo que puede provocar accidentes de tráfico.

¿Cómo conseguir acabar con estos accidentes?

Linares señala que, en primer lugar, es necesario recuperar el “equilibrio” en cuanto a las relaciones laborales y, así, favorecer la negociación con la empresa y reducir la presión sobre los trabajadores. “Si tuviéramos un mercado de trabajo que no tuviera esa carencia, también se favorecería ese ejercicio de derecho”, asegura.

"La relación entre el trabajador y la empresa no es una relación equilibrada"

"La relación entre el trabajador y la empresa no es una relación equilibrada. La representación sindical genera un reequilibrio en la medida de lo posible, pero las empresas de menos de seis trabajadores no pueden votar a sus representantes, por eso reclamamos la figura del delegado sectorial", añade Pérez.

Por otra parte, tanto Linares como Pérez defienden que la Administración debería modificar la ley para que ésta obligue a las empresas a contar con una figura preventiva interna y que este servicio no esté todo externalizado. "Hay que hacer una reforma para que la prevención forme parte de la gestión ordinaria de la empresa", sostiene Linares. 

Además, Pérez cuenta que la Administración no tiene un control continuo sobre las empresas que ofrecen estos servicios de prevención, sino que éstas “tienen regulados por ley los servicios mínimos, como la necesidad de tener una autorización para poder ejercer, pero, una vez tienen esta autorización, no hay un seguimiento”.

A partir de ahí, Linares señala que son necesarios programas de información de agentes sociales, empresas y administraciones para mejorar el conocimiento sobre la materia preventiva. Por último, apunta que la Inspección de Trabajo debería tener más capacidades para hacer cumplir los protocolos de prevención.

Bajan los accidentes leves y graves, aunque suben los mortales

Pese al aumento de los accidentes mortales, los datos facilitados por la Conselleria de Trabajo muestran una reducción de los accidentes laborales leves y graves.

Según Pérez, esto tiene cierta explicación en la parada de actividad por la pandemia, pero cree que también se ocultan muchos accidentes dada la facilidad con la que se pueden derivar al sistema público. 

"Si esta reducción de accidentes leves y graves se debe a la bajada de actividad, debería producirse la misma tendencia en los accidentes mortales, y al no ocurrir, creemos que es un síntoma claro de la ocultación de los primeros, ya que los segundos no pueden ocultarse", apunta.

Además, señala que es “incomprensible” que sea el empresario el que tiene que dar el parte de un accidente laboral, “cuando es la parte implicada que tiene el interés en no mejorar la prevención porque eso significa inversión y recursos”.

"No es sólo salir de la crisis, es cómo salimos"

Para Pérez, es importante que la Generalitat ayude a las empresas económicamente para que puedan sobrevivir a la pandemia, pero cree que también es necesario poner atención a las condiciones laborales. "No es sólo que salgamos de ésta, es cómo salimos, que no sea una crisis más que pagamos con nuestra salud y nuestra vida", reclama.

Desde CC.OO. emitieron un comunicado el miércoles en el que lamentaron el incremento de accidentes de trabajo mortales y señalaron que "perder la vida en el trabajo representa la cara más dramática de la precariedad instalada en nuestro mercado laboral". 

"La protección de la vida y de la salud en el trabajo debe ser una de las prioridades de los gobiernos en todo momento y, muy especialmente, en la salida de una crisis que ha vuelto a dejar la huella de la precariedad", añadió el sindicato.

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