Illa atiza a Casado y el PP lamenta que el Gobierno no reconozca su 'giro' tras la moción de censura de Vox

El líder del PP, Pablo Casado, a su llegada al Congreso.
El líder del PP, Pablo Casado, a su llegada al Congreso.
EFE/ Zipi
El líder del PP, Pablo Casado, a su llegada al Congreso. EFE/ Zipi

Hace justo una semana, el líder del PP, Pablo Casado, dio un vuelco a su relación con Vox. En la segunda jornada de la moción de censura que este partido planteó contra el presidente del Gobierno, Casado subió a la tribuna no sólo a revelar que su grupo votaría 'no'. También a romper sus lazos con el partido de la ultraderecha. "Hasta aquí hemos llegado", le dijo a Santiago Abascal, al que incluso desafió a intentar desestabilizar los gobiernos regionales a los que da su apoyo, en Madrid, Andalucía y Murcia, "No somos sus rehenes".

Siete días después de lo que se consideró una ruptura de amarras con Vox, el PP lamentaba este jueves que el Gobierno no ha reconocido este 'giro' a la moderación. Los populares lo han visto en los últimos días, al negarse Sánchez  a negociar con ellos la prórroga del estado de alarma. 

"Nos han orillado", lamentaban este jueves fuentes del PP, que recordaban que "hasta ayer estaban en el 'no'"  y que, una vez que han cambiado su postura, no encuentran ningún reconocimiento por parte del Gobierno. Al contrario, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha insistido este jueves en meter al PP y Vox en el mismo saco en la dura réplica que ha dado a Casado durante el debate de la prórroga. Por eso, en el PP lamentan que el Ejecutivo "venga luego con el diálogo".

"Es una contramoción, la segunda vuelta de la moción de censura, todo lo que ha ganado en una semana lo pierde en otra (...). Vemos con estupor que esto se ha convertido en unas primarias de la derecha entre usted y el señor Abascal, Pili y Mili", ha dicho Illa.

El PP hará una "abstención crítica" -"vergonzante", ha sugerido Illa- a la prórroga del estado de alarma que finalmente será de seis meses, frente al criterio de los populares de que solo se prolongara durante ocho semanas. Además, el PP denunciará al Gobierno ante el Consejo de Europa por no respetar la separación de poderes.

Es la decisión que ha tomado después de ver que el Gobierno no ha accedido a negociar con ellos la prórroga. Fuentes del PP indican que ya el domingo pasado los gabinetes de Sánchez y de Casado hablaron y este segundo planteó su propuesta, que la prórroga solo fuera de dos meses y que mientras se procediera a una reforma legal para no volver a hacer necesario el estado de alarma. Y a partir de aquí, las fuentes indican que nunca más volvieron a hablar con el Gobierno.

Hasta el punto de que este miércoles, cuando los grupos empezaron a negociar las condiciones de la prórroga para obligar a Sánchez a comparecer en el Congreso, el PP estuvo más cerca de apoyar una propuesta de Compromís para que lo hiciera una vez al mes. No recibió ninguna llamada del PSOE, que rápidamente optó por adherirse a la propuesta planteada por ERC para que Sánchez rinda cuentas sobre el estado de alarma cada dos meses.

No dar la cara

Por el contrario, el Ejecutivo considera que Casado mantiene su discurso "contra el Gobierno" como lleva haciendo desde que empezó la pandemia. "Mi único adversarios es el virus, el suyo parece que sigue siendo el Gobierno", ha dicho Illa en el debate de este jueves, en el que el líder popular ha insistido en la ausencia de Sánchez en el hemiciclo.

El presidente ha acudido para escuchar a su ministro de Sanidad, pero ha abandonado el Congreso antes de que Illa terminara, de manera que le ha pillado por sorpresa que, en lugar de la portavoz del PP, Cuca Gamarra, subiera después a la tribuna Casado, que ha acusado a Sánchez de "no dar la cara" ante la pandemia.

La renovación del CGPJ sigue congelada

Sea de quien sea la culpa, lo cierto es que una semana después del movimiento de Casado para alejarse de Vox, PSOE y PP siguen sin entenderse en una cuestión clave. De momento no ha habido contactos oficiales entre ambos para renovar el CGPJ y todavía siguen enfrascados en las condiciones previas para hacerlo.

El Gobierno esperaba el 'no' de Casado como una 'señal' de un cambio de actitud y cuando Sánchez le escuchó anunciarlo en la tribuna, en un un discurso además que ponía tierra de por medio con Abascal, le ofreció "parar el reloj" del a reforma de la Ley del Poder Judicial para volver a negociar solo con el PP la renovación del CGPJ.

Una semana después, los dos interlocutores -el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, y el consejero madrileño de Justicia, Enrique López- no han retomado los contactos formales, más allá de los de carácter informal que no han dejado de existir entre dos jueces que se conocen desde hace años.

El PP insiste en que antes el Gobierno tiene que "retirar" la reforma, que no le basta con paralizarla a la espera del acuerdo. Además, que no haya vocales de Podemos. Sin embargo, esto es precisamente lo que espera el Gobierno, que los populares hagan un gesto para ver que van en serio y la proposición de ley puede retirarse definitivamente.

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