Los restauradores de Barcelona reclaman poder abrir para el consumo presencial hasta las nueve de la noche

Terraza recogida de un bar cerrado durante el cuarto día de la entrada en vigor de las nuevas restricciones en Cataluña, en Barcelona, Cataluña (España) a 20 de octubre de 2020. El pasado viernes 16 de octubre entraron en vigor las nuevas restricciones de
Una terraza recogida de un bar cerrado en Barcelona.
David Zorrakino - Europa Press

El Gremio de Restauración de Barcelona ha criticado este lunes la "discriminación que sufren los bares y restaurantes de Cataluña", que tienen la actividad suspendida por la Covid-19 y ahora un nuevo horario más limitado para el reparto a domicilio y la recogida de comida por culpa del toque de queda. En un comunicado, el Gremio asegura que el Govern tendría que sustituir el cierre actual "por la reanudación de la actividad de la restauración, de forma presencial" entre las seis de la mañana y las nueve de la noche. 

"La reapertura tendría que ser inmediata", asegura el director del Gremio, Roger Pallarols, que considera que se ha demostrado "la carencia de efectividad de la medida, puesto que los contagios continúan aumentando".

El Gremio considera "ilógica" la actitud del Gobierno de la Generalitat, y apuesta por alargar el reparto a domicilio hasta las once de la noche "para poder dar servicio a las personas que acaban de trabajar a las nueve y que todavía tienen que volver a sus domicilios".

Los restauradores se quejan de que las administraciones han hecho "escasos esfuerzos" para compatibilizar la gestión sanitaria y la crisis económica que genera. En este sentido, consideran que la consellería de Empresa tendría que formar parte del PROCICAT, junto con Interior y Salud.

Por otro lado, el Gremio critica que el Govern ha hecho "corto con los 40 millones de euros para compensar las pérdidas que ha generado el cierre de la restauración" durante 15 días. En este sentido, apuntan que la ayuda máxima por NIF es de 1.500 euros "y no se tiene en cuenta si la empresa tiene un único establecimiento o más de uno".

Además, consideran que "la burocracia resulta desmesurada" y prevén que el ingreso efectivo del dinero no llegue "hasta el primero o segundo trimestre del 2021". También creen que restauración y estética no tendrían que tener las mismas condiciones puesto que los costes de los primeros "son mucho más elevados".

"Creer que una limosna, que probablemente no llegará ni a los 1.000 euros, puede paliar las pérdidas que arrastra la restauración parece una broma de mal gusto", afirma Pallarols.

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