Dos décadas de avances impulsados por las propias personas con discapacidad

De izquierda a derecha, Blanca Olmedo, María Gallego, Eduardo Vegas, Luis Miguel Díaz y Javier Rubio ante la sede de la Fundación A la par, en la que trabajan y que es por vez primera colegio electoral.
De izquierda a derecha, Blanca Olmedo, María Gallego, Eduardo Vegas, Luis Miguel Díaz y Javier Rubio tras votar en la sede de la Fundación A la par, en la que trabajan y que es por vez primera colegio electoral.
ELENA BUENAVISTA
De izquierda a derecha, Blanca Olmedo, María Gallego, Eduardo Vegas, Luis Miguel Díaz y Javier Rubio ante la sede de la Fundación A la par, en la que trabajan y que es por vez primera colegio electoral.

Para las personas con discapacidad estos veinte años han supuesto una sucesión constante de conquistas sociales y legislativas. Los términos inválido o minusválido han caído en desuso, igual que los chistes que los tienen como protagonistas, al tiempo que los indices de empleo han mejorado. Bien es verdad que se partía del "subsuelo", como señala el presidente del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), Luis Cayo Pérez, una entidad que también nació hace dos décadas para defender sus derechos. Y queda demasiado camino por recorrer, muchos retos que las mismas personas con discapacidad y sus familias están impulsando. 

"Son las propias personas con discapacidad las que han dicho ‘no, yo valgo, yo quiero trabajar, ejercer mi sexualidad, o ir a una discoteca’. Nuestro avance no está en esperar pasivamente que un gobierno nos vaya a emancipar, sino en nosotros mismos", reivindica Luis Cayo. 

El origen de los grandes logros legislativos de estas dos décadas apuntalan esta afirmación. Este octubre se logró aprobar el fin de la esterilización forzosa, "una agresión enorme a derechos fundamentales básicos y que fundamentalmente afectaba a las mujeres", con el apoyo de todos los grupos, desde Vox hasta Bildu. Era una demanda que no vino de un partido concreto, sino de la sociedad civil; igual que el hecho de que 100.000 personas con discapacidad incapacitadas pudieran votar en 2019, que para el presidente del Cermi es el éxito "más simbólico". 

"Entendemos que las cuestiones de derechos humanos y de discapacidad pueden ser un elemento cohesivo, que repare un poco la fractura política y de consenso del país", sostiene Cayo, que recuerda además que "la Convención de los Derechos de las personas con discapacidad de la ONU de 2006, que España hizo suya en 2008, es lo más revolucionario que ha ocurrido" para este amplísimo y diverso colectivo. 

El futuro próximo traerá en 2021 la reforma de la Constitución, en la que la palabra ‘disminuido’ sigue vigente; también la mayor modificación del Código Civil de la democracia, para dotar de igual capacidad jurídica y reconocimiento legal a un colectivo de rostro cambiante, en el que la discapacidad sobrevenida, las enfermedades raras o la salud mental van alterando la imagen establecida en el imaginario colectivo y el acceso a un empleo, la doble discriminación de las mujeres con discapacidad o la accesibilidad cognitiva se perfilan en el horizonte como nuevos gigantes a los que doblegar entre todos.  

Hablamos con tres jóvenes de 20 años con discapacidad

Ignacio Ortega, ‘Pincho’, nació sin piernas y estudia y juega con la Universidad de Alabama.  

Ignacio Ortega 'Pincho'
Ignacio Ortega 'Pincho'
Alexis Gross/Cedida
"No hay obstáculos, solo hay dificultades"

¿Qué es el deporte para usted?

No me podría ni imaginar mi vida sin deporte. No tendría los valores que tengo ahora, que todo el mundo necesita, no solo las personas con discapacidad.

¿Cómo empezó a hacer deporte?

Nos ayudó mucho la fundación También, sobre todo para dar el primer paso, que es complicado, porque en el mundo de la discapacidad no hay tanta información como uno quisiera.

¿Qué tendría que mejorar en ese sentido?

Si yo cambiaría algo sería dar más apoyo al deporte adaptado y más información; que lo difícil sean otras cosas, pero que acceder al deporte sea lo más fácil del mundo.

¿Cuáles son su planes de futuro?

Llegar a Tokio sería un sueño cumplido, algo con lo que todo deportista sueña para luego poder seguir avanzando como deportista.

¿Qué le diría a quellos que afrontan ahora la discapacidad, suya o de un ser querido?

Que se metan en fundaciones, que hablen con gente que ha pasado por esto y que nunca pierdan la esperanza.. Con ayuda e información, es todo mucho más fácil. No hay obstáculos, solo hay dificultades.

Yulia Bustabad
Yulia Bustabad
«Quiero trabajar, ser independiente y vivir con mi novio»

Yulia Bustabad tiene discapacidad intelectual. Estudia con la Asociación Argadini y quiere ser policía, un sueño al que se niega a renunciar.

¿Cuáles son sus planes de futuro?

Trabajar, tener mi casa, independizarme de mis padres y vivir con mi novio.

¿Ya ha tenido la oportunidad de trabar?

Sí, con mi padre, ayudándole con su empresa de cosmética. También estuve trabajando un año entero en una hípica. Me encantaría tener un caballo para mí sola.

¿De qué le gustaría trabajar en el futuro?

Como guía turístico o de museos. Pero yo lo que quiero en realidad es ser policía; aunque tenga discapacidad intelectual y no dé la talla puedo hacer otros oficios diferentes. Me gustaría entrar en la cárcel para ayudar a los presos. Estamos viendo cómo lo puedo hacer.

¿Qué querría que cambiara en el futuro?

Me gustaría que las oposiciones para ser policía, fueran más fáciles. También las leyes, que a veces tengo que firmar cosas que no sé ni dónde hacerlo. Y las noticias de los periódicos, que la información debería ser para toda la sociedad, no solo para los que saben leer bien . A varios médicos les he dicho que lo menos que podrían hacer es escribir con buena letra, que es que no nos ponéis fácil nada.

Paloma Pastor
Paloma junto a su gata Hanna.
"Hay que eliminar prejuicios y etiquetas"

Paloma Pastor es estudiante de segundo año del grado de Mediación Comunicativa; llegó al mundo el mismo año que este periódico y de forma prematura, lo que se ha traducido en un problema de ceguera cortical.

¿Cuáles son sus planes?

Me gustaría estudiar Logopedia o Terapia ocupacional o trabajar buscando sistemas alternativos o aumentativos de comunicación para las personas que tienen problemas para comunicarse por tener autismo o sordoceguera por ejemplo. Tengo la necesidad de devolver todo aquello que he recibido.

¿Qué haría falta para una equiparación real?

El principal problema está en la sociedad, aún se nos trata como niños pequeños, nos siguen mirando como pobrecitos. Deben normalizar cómo nos tratan. Somos igual de capaces para conseguir lo que nos propongamos y luchar por nuestros sueños. Quizás solo necesitamos un poquito más de tiempo. Hay que eliminar prejuicios y etiquetas.

¿Qué más sería necesario?

En el caso de la discapacidad visual tenemos el apoyo de la Once, pero yo siempre he estado en centros educativos ordinarios viendo que no tenemos las ayudas que necesitamos.

Si la escolarización falla, se tambalea la inclusión futura a muchos niveles.

Totalmente.

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