Sánchez acusa a Abascal de "odiar a España tal y como es" y presiona a Casado para que vote "no" a la moción

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, durante el debate de la moción de censura.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, durante el debate de la moción de censura.
EP
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, este miércoles en el Congreso.

Tras la enmienda a la totalidad que ha planteado este miércoles Vox contra el Gobierno, el presidente, Pedro Sánchez, ha hecho lo propio en contra de todo lo que ha defendido y ha censurado Santiago Abascal, candidato alternativo en la moción de censura que se debate en el Congreso. En su réplica, Sánchez ha reprochado al líder de Vox no tener alternativa política, le ha acusado de "desentenderse de los problemas reales de los ciudadanos" y se ha presentado como su antítesis en política social, económica, territorial o en la lucha contra la violencia machista. "Usted odia España tal y como es. Ama a la España tenebrosa de Torquemada", le ha dicho Sánchez, que no ha escatimado en menciones al PP y ha presionado a Pablo Casado para que este jueves finalmente vote "no" a la moción.

Sánchez ha intervenido en esta primera jornada para contestar a Abascal, que se ha referido a su Gobierno como "mafia", "frente popular" o "el peor en 80 años de historia", incluida por tanto la dictadura. De él personalmente, el líder de Vox ha dicho que es un "mentiroso sin escrúpulos capaz de cualquier cosa". "Su gestión ha sido negligente y criminal", le ha espetado.

Para Sánchez, Abascal ha utilizado la moción de censura como un "acto de propaganda" para promover un "mensaje de odio, furia y choque" que ha anticipado que el Congreso rechazará en su votación de este jueves, cuando se constatará, ha dicho, que será la moción de censura "con menos apoyo de la historia". "La ultraderecha será derrotada con toda su grandeza", ha dicho Sánchez, cuando todavía se desconoce si el PP  también se unirá al voto del 'no' o "se pondrá de perfil" y en su lugar votará abstención.

"Le pedimos que vote no", ha insistido a Casado, a quien Sánchez ha dedicado casi tanto tiempo en su réplica como para intentar desmontar los mensajes de Abascal. 

Al presidente de Vox y este miércoles candidato alternativo a la Presidencia del Gobierno, Sánchez le ha advertido de haber "medido mal sus fuerzas" al presentarse en el Congreso con una moción de censura en la que ha demostrado que "la realidad va por un lado y usted va por otro". Se refería a las numerosas alusiones que en casi dos horas de intervención ha hecho Abascal contra China como la potencia que lo controla todo, la UE, la OMS, la ONU, los supuestos vínculos entre el Gobierno y las FARC o el mismo George Soros, el inversor húngaro y afiliado a las causas de la izquierda que demoniza la extremaderecha por toda Europa. "Para eso que son problemas reales y que afectan a millones de españoles usted no tiene ninguna solución. Todo lo que puede ofrecer es un alarido o un insulto", le ha dicho Sánchez.

El presidente ha empezado su intervención preguntándose "para qué estamos aquí", pero luego ha empleado más de una hora en reprochar a Abascal que no tiene más programa de Gobierno que "el insulto y la descalificación" y en dejar claro que la España que él defiende no se corresponde con la España más "plural, solidaria y compasiva" que está representada por los distintos grupos políticos en el Congreso.

"No ha habido ninguna propuesta. Bueno, una, cómo tienen que ir vestidos los diputados", ha dicho en alusión a las criticas de Abascal a Unidas Podemos por cómo se presentan sus dirigentes ante el rey en Zarzuela, en la Fiesta Nacional o en la Cámara. "Luego dirán que Vox no es fascismo, es estilismo".

Ha sido la única concesión jocosa de Sánchez en un discurso donde no ha faltado la ironía, pero en un tono más serio contra las "burdas acusaciones" de Abascal en contra del Gobierno, del estado de las autonomías, de la lucha contra la violencia machista, contra el ingreso mínimo vital, al que Vox llegó a llamar "paguita", o en relación a la derrota de ETA, que el defensor de la moción de censura, el diputado Ignacio Garriga, ha negado a primera hora de la jornada. "Donde la mayoría vemos una derrota política, policial y social del terrorismo, ustedes ven la victoria del terrorismo", ha casi lamentado.

Sánchez ha empezado su réplica asegurando que no iba a caer en las "provocaciones" de Vox, pero no ha renunciado a acusar a este partido de ser el que más donaciones privadas recibe o recordarle a Abascal los 82.000 euros que cobró durante años en la Fundación para la Promoción y el Mecenazgo Social, el "chiringuito" que le creó la expresidenta dela Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre.

Esta ha sido una de las numerosas veces que Sánchez ha intentando vincular a Abascal con el PP y, por tanto con Casado, que hasta este jueves no revelerá si los populares votarán 'no' como el resto de la Cámara, menos Vox, o si se pondrá "de perfil" y su partido finalmente se abstendrá.

Advertencias a Casado

"La foto de Colón es sin duda su gran triunfo político", le ha dicho Sánchez a Abascal, y ha recordado que "algunos de los retratados ya no están entre nosotros" y ha advertido de que "la cuenta no ha terminado". En el primer caso se refería al exlíder de Cs, Albert Rivera. En el segundo, a Casado, a quien ha advertido de que la ultraderecha es insaciable y "siempre le va a pedir más cada vez que los contente". "Cada vez le van a despreciar más y le van a llamar derechita cobarde".

"Le pido que no le regale un éxito a la ultraderecha, que ese volverá contra todos y primero contra usted", ha reclamado Sánchez a Casado, que de momento mantiene oculto el voto del PP a la moción de censura. "Le pedimos que vote 'no', que usted no es el beneficario sino el blanco de este ataque, y aclare que la derecha española para nada tiene que ver con la ultraderecha".

Sin embargo, la traición de la que Sánchez ha advertido entre el PP y Vox y Casado y Abascal también tiene un sentido inverso, según el presidente, que este miércoles se ha prestado para revelarle el escenario que se ve desde el Gobierno, que, en realidad, el PP no contará con él cuando llegue al poder apoyándose en el discurso de la ultraderecha. "No piensan construir una alternativa con usted", he ha dicho a Abascal. Según Sánchez, utilizarán su "vehemencia" y "simplemente lo quieren como instrumento de ataque, pensando que será fácilmente domesticado".

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