Joan Pons, voluntario de la vacuna Covid de Oxford: "Mi odio al virus pudo más que cualquier cosa que me pudiera pasar"

Joan Pons, enfermero en Reino Unido y voluntario de la vacuna contra el coronavirus de Oxford.
Joan Pons, enfermero en Reino Unido y voluntario de la vacuna contra el coronavirus de Oxford.
CEDIDA

Joan Pons Laplana tiene 45 años y es enfermero. Nació en Barcelona pero sus dos décadas de profesión las ha desempeñado en Reino Unido. Allí se ha especializado en gestión de enfermería y en cómo mejorar la calidad asistencial mediante la tecnología y es en lo que trabaja en el Hospital de Sheffield. Con la llegada de la pandemia decidió sin embargo salir de su despacho y regresar a la primera línea y así es como ha sido testigo directo de los estragos que causa el coronavirus. Define esos meses en la Unidad de Terapia Intensiva como la experiencia "más impactante, tanto física como mentalmente", que ha vivido durante su carrera, pero también de la que está más orgulloso, y la que le ha dado la oportunidad de ser parte de la solución a esta crisis mundial.

Su camino como voluntario del ensayo clínico de la vacuna contra la Covid-19 que están desarrollando la farmacéutica AstraZeneca y la Universidad de Oxford comenzó en mayo. A finales de aquel mes, los hospitales británicos recibieron un e-mail solicitando ayuda al personal sanitario, específicamente al que estuviese batallando de forma directa contra el virus. "Para acelerar la obtención de datos y poder sacar la vacuna cuanto antes necesitan que los voluntarios estén expuestos cuanto más mejor. Es la única manera de saber si será efectiva", explica Joan al otro lado del teléfono.

Ese era uno de los requisitos para formar parte de la fase III de esta investigación. El otro, dar negativo en el test de anticuerpos. Muchos no superaron esa barrera pero sus pruebas determinaron que él sí era apto para seguir adelante. "No me lo pensé. Mi odio a este virus y mi amor a la vida pudieron mucho más que cualquier cosa que me pudiera pasar. No quería volver a vivir la ansiedad que mis compañeros y yo hemos sufrido al no saber si cada día, al ir a trabajar, íbamos a ser los siguientes. La soledad que los pacientes han pasado… No quería que se repitiera cada año. En la vida todo tiene un riesgo. Si hacer esto significa poder volver a salir a la calle sin angustia, abrazar a mis padres y retomar el control de mi vida vale la pena cualquier sacrificio", arguye.

De esta forma, el 5 de junio se convirtió, "sin cobrar nada a cambio", en una de las primeras personas en ser inoculadas con un antígeno contra el coronavirus. Una decisión que en un primer momento cayó como un jarro de agua fría en casa: "Mi mujer me preguntó qué era lo peor que podía pasarme. 'Que me muera', le respondí. Entonces me dijo que estaba loco y no me habló en tres días. A mí no me asusta hablar de la muerte. La frase de que en casos muy excepcionales puede producirse un shock anafiláctico y el fallecimiento está en todos los consentimientos para una operación. Pero a ella tenía que habérselo dicho de otra manera y tenía que haber ido contándole más lo mal que lo estaba pasando en el trabajo. Al final lo hablamos y me apoya, porque este virus nos está amargando la existencia a todos".

A los 10.000 integrantes de este estudio en Reino Unido se añaden 6.000 en Brasil y 3.000 en Sudáfrica. "Y están intentando reclutar a otros 30.000 entre Estados Unidos y Chile". Todos han desarrollado anticuerpos y células T, siendo la cantidad un 10% superior entre quienes han recibido dos dosis que entre quienes, como es su caso, fueron pinchados solo una vez. Divididos en diferentes grupos, en el suyo la indicación fue la ingesta de paracetalmol durante los tres días posteriores al pinchazo aunque no presentaran síntomas: "Eso hizo que no tuviera ni siquiera dolor de cabeza". 

Que se interrumpiera el ensayo me da confianza en que cuando la vacuna salga será porque es segura

Mucho se habla de que la presión por conseguir cuanto antes un antiviral podría llevar a los laboratorios a superar etapas demasiado rápido pero Joan asegura que se está trabajando "con todas las garantías". Contar con tantos voluntarios es uno de los factores que va a permitir acelerar el proceso, defiende, a lo que suma que, al contrario que en otras ocasiones, en esta sí hay financiación suficiente, se ha conocido desde un primer momento el ADN del patógeno, han arrancado a partir de vacunas para virus respiratorios ya existentes y la tecnología cada vez está más avanzada. "Los resultados definitivos no estarán hasta finales de 2021 pero eso no quiere decir que la vacuna no pueda salir este año. No se sabrá la frecuencia con la que debe ponerse, pero si es segura y eficaz, los laboratorios van a pedir una licencia provisional. El tiempo son vidas"

Dos interrupciones

Todo ello lleva a este sanitario a confiar en que "antes de Navidad" habrá un antídoto en el mercado y cree que junto al de Oxford, otros dos proyectos, el de Moderna y el de Pfizer, podrían lograrlo. "Si no vuelve a haber ningún parón", reconoce, en referencia a la interrupción hace unos días del ensayo en el que coopera al enfermar una participante.

"Evitar la fuga de talento"

  • En España, Janssen ha seleccionado a 190 voluntarios para la II fase del ensayo de su vacuna contra la Covid y Joan se alegra por ello. "No es un país que invierta en ciencia y el hecho de que acoja un estudio como este es muy positivo. Significa que contamos con buenos científicos y que tenemos que evitar la fuga de talento", afirma, al tiempo que admite que una de las espinas que tiene clavadas es no haber podido desarrollar su carrera profesional en su tierra. 

"Al principio me asusté un poco porque además me enteré por la prensa argentina el martes por la noche y hubo horas de muchas especulaciones. Pero cuando recibí el comunicado oficial el miércoles por la mañana y hablé con Oxford me quedé tranquilo. Yo tengo la obligación de declarar cualquier cambio en mi salud y sería muy difícil que en un grupo tan grande nadie hubiese enfermado en estos meses. Lo hicieron muy bien porque pusieron nuestra seguridad por encima de esta carrera política que parece que algunos líderes están librando. Agradezco la transparencia. Me da confianza en que cuando esta vacuna salga será porque es segura", reitera. En menos de una semana, el comité de expertos independiente determinó que no existía relación entre la mielitis transversa que había sufrido la voluntaria y su vacunación y los ensayos fueron reanudados.

El pasado domingo otra noticia hizo pensar en una nueva suspensión al hablar de un segundo caso de trastorno neurológico. "El estudio no se ha vuelto a parar. Es verdad que se ha interrumpido dos veces. La última, hace dos semanas. Pero la primera vez fue en julio, cuando a otro voluntario se le diagnosticó esclerosis múltiple. Después se vio que tampoco tenía relación", aclara el enfermero y pide que no se difundan "rumores". 

Joan, que no ha tenido que alterar sus rutinas, debe hacerse, hasta agosto, una analítica al mes y una PCR semanal. Lleva doce y todas negativas, incluso después de haber estado confinado con su hija al volver a Sheffield tras una visita a España en agosto y de que ella diera positivo. "Tengo que seguir tomando medidas de precaución porque la pregunta del millón, si la vacuna es totalmente eficaz, no está 100% resuelta". Pero lo de su hija, unido a su alta exposición en el hospital, le hacen tener esperanzas en que le está protegiendo.

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