Un secuestro falso, hacer pis en el campo...: las anécdotas más locas del libro de Meghan y Harry

Los duques de Sussex, el príncipe Harry y Meghan Markle, en el estreno mundial de 'El rey León', en Londres.
Los duques de Sussex en el estreno mundial de 'El rey León', en Londres.
GTRES

Sí, por supuesto que el nuevo libro de los duques de Sussex está lleno de revelaciones asombrosas sobre cómo ha sido la relación de Meghan Markle y el príncipe Harry cuando aún estaban dentro de la familia real británica, pero tampoco está exenta de detalles y anécdotas que dejarán a cualquier amante de los entresijos de palacio exhausto de información.

Los lectores compulsivos de Finding Freedom, biografía que ya es número 1 de ventas online en Amazon, han encontrado entre sus 320 páginas material suficiente material anecdótico para sentirse realizados, aunque lo principal sea el "ajuste de cuentas" -como aseguran varios que es en realidad el texto- que hacen con Buckingham Palace, dando su versión de la historia sobre cómo se fraguó su salida de la casa real de Reino Unido.

El experto en asuntos monárquicos Omid Scobie y la periodista Carolyn Durand, los autores de la obra, no dudan en incluir ciertos pasajes que, aunque no son exactamente la historia que querían contar, sí que complementan y ayudan a dar contexto a cómo han sido esos años de Meghan y Harry, aportando además la seguridad de que cada cosa que cuentan ha sido contrastada por al menos dos fuentes.

Así, tenemos revelaciones como la que atañen al momento en el que se enamoraron. La cita a ciegas en la que se conocieron fue en el Dean Street Townhouse el barrio londinense de Soho. Estuvieron charlando tres horas y la noche acabó sin un beso.

Pero eso no quita que ambos acabasen "casi obsesionados el uno con el otro" y regresaron la noche siguiente, momento en el que Harry acabó constatando "que estarían juntos". De hecho, como ya se supo gracias a uno de los adelantos del libro, se hizo una cuenta de Instagram secreta: @SpikeyMau5, por su apodo, Apike, junto con uno de sus DJs favoritos, Deadmau5.

Fueron tres meses hasta que sonó el primer "Te quiero", que salió de boca del príncipe y que fue respondido inmediatamente por la actriz. Y en aquel entonces ya llegó la primera reprimenda de la familia real, dado que Markle fue fotografiada con una cadena de oro con las iniciales H y M cuando su relación aún no era oficial.

"Se le advirtió que llevar un collar así sólo servía para animar a los fotógrafos a seguir buscando esas imágenes y nuevos titulares", se dice en el libro, que además revela el viaje a Botsuana que hicieron juntos al poco de conocerse (solo seis semanas) y que a Harry acabó de enamorarle... pero por unas razones extrañas.

Al nieto de Isabel II le encantó que, a pesar de ser una intérprete hollywoodiense, Markle mantuviese una actitud llana y sencilla, "limpiándose la cara con toallitas húmedas para bebés" o haciendo pis en la naturaleza "deambulando feliz por los bosques si necesitaba ir al baño".

Su "nueva normalidad"

También habla el libro de esos primeros pasos de Markle en la realeza. Tras el anuncio oficial (que hizo Harry cuando su padre estaba de vacaciones en Bahréin y que no gustó nada en el seno de la monarquía) de que estaban saliendo, la actriz de ahora 39 años recibió "una gran cantidad de amenazas".

Es por ello que llegó el momento de hacer dos días de arduo entrenamiento con un comando de fuerzas de especiales del ejército. "Es el mismo entrenamiento que todos los miembros de alto rango de la familia real, excepto la reina, han completado en la sede de SAS [Servicio Aéreo Especial] en Hereford, una preparación para todos los escenarios de seguridad de alto riesgo, incluidos secuestros, situaciones de rehenes y ataques terroristas", explican en el libro.

Es decir, que Meghan fue "metida en la parte trasera de un automóvil" por uno de los hombres que actuaba como terrorista mientras otros soldados acudían a su rescate, una experiencia que la actual esposa del príncipe Harry no dudó en calificar como "intensa y aterradora".

Pero no solo le enseñaron medidas para preservar su seguridad, sino también lecciones de protocolo y de cómo comportarse en actos públicos y que iban desde aprender a salir con más elegancia de su coche con chófer vistiendo una falda o del tratamiento que debía usar con los miembros de la familia que estuviesen por encima de ella jerárquicamente hablando.

Hay un dato que es especialmente significativo de cómo cambió la vida de la duquesa de Sussex. "Los especialistas en seguridad del Palacio de Kensington interceptaron una carta dirigida a la pareja. Si bien al principio se parecía mucho a cualquier otro correo recibido en la concurrida sala de correo de Clarence House, tenía un escrito racista y un polvo blanco no identificado", describen en el libro.

Aunque finalmente se descartó que la sustancia usada en el paquete fuera ántrax, "la noche del incidente, sin embargo, Meghan apenas durmió, y luego admitió a un amigo que le preocupaba que el incidente fuera su 'nueva normalidad'".

De traseros y 'hackers'

Es curioso que incluso para temas que quizá parecían intrascendentes haya una explicación en el libro, como la razón por la que Meghan se saltó la ceremonia religiosa en la boda de Pippa Middleton, la hermana pequeña de su cuñada Kate. Fue en mayo de 2017 y Harry quería llevarla como su cita -ella ya tenía elegido tanto el atuendo como un sombrero de Philip Treacy escogido para la ocasión-, pero como pocos días antes había salido un artículo sensacionalista que comparaba los traseros de Pippa y Meghan se optó porque no se pudiesen fotografiar juntos.

Y parece que las bodas dieron más de un problema. Incluida la suya propia, puesto que Harry acabó enfrentado a Angela Kelly, la asesora de imagen de la reina Isabel II. Tal y como relata el libro, el novio sintió que Kelly se demoraba en ayudar a su pareja para las pruebas de peinado con la tiara de su majestad que debía llevar.

Otro aspecto que ha sido muy comentado ha sido cómo casi no se llegan a hacer los retratos del príncipe Carlos de Inglaterra por su 70 cumpleaños y que reunía tanto a su esposa como a sus hijos, sus nueras y sus nietos. Y es que ni Guillermo ni Harry querían verse y la planificación de la instantánea fue "una auténtica pesadilla" puesto que ninguna de las dos familias "hicieron un gran esfuerzo para estar disponibles".

Ya por último es muy curiosa la anécdota sobre los hackers rusos, que robaron cientos de fotografías personales de Harry y Meghan, incluidas algunas en las que salía la reina Isabel II en su boda en el castillo de Windsor en mayo de 2018. De hecho, según los propios autores del libro, afirman que se llegaron a publicar en Internet, pero no tuvieron repercusión dado que todo el mundo pensó que eran falsas.

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