Una caravana o una casa prefabricada pueden convertirse en vivienda habitual en tiempos de crisis.
Una caravana o una casa prefabricada pueden convertirse en vivienda habitual en tiempos de crisis. ARCHIVO
Un camping puede parecer una solución barata para encontrar alojamiento en tiempos de crisis. Muchas de estas instalaciones disponen de las denominadas mobile home, casas prefabricadas móviles en régimen de alquiler.

Entornos privilegiados... por unos 300 euros al mes
Son espacios que cuentan con jardines y zonas comunes y cuyo precio mensual puede rondar los 300 euros. Además, muchos de ellos se encuentran en entornos naturales privilegiados. Pero no es oro todo lo que reluce.

Un camping puede ser una posibilidad para aquellos que precisan de uno o dos meses de plazo mientras solucionan sus problemas económicos y encuentran una vivienda, pero la ley no permite residir en ellos como si fuera el domicilio habitual, ya que no está autorizado vivir allí más de 180 días consecutivos.

Y la realidad dice que el 95% de estos establecimientos niegan la posibilidad de vivir allí más de tres meses, ni en tiendas ni en roulottes o casas prefabricadas. Aun así, hay quien alterna un camping con otro para sortear la ley.
 
Es una alternativa más económica que un alquiler tradicional o un hotel, aunque no es una solución definitiva para nadie: «Se ha llegado a decir que vivir en un camping es una tendencia en auge, algo que además de falso nos perjudica a todos», asegura Óscar Monedero, secretario general de la Federación Española de Empresarios de Camping.

La excepción a la regla
Azahar Residencial & Holiday Park, en Peñíscola (Castellón), no se rige por la ley que impide vivir en un camping gracias a la clasificación, exclusiva de la Comunidad Valenciana, de parque de vacaciones. Además de las tiendas y caravanas, donde hay residentes habituales, hay 120 casas prefabricadas, de 45 a 50 m2, por 300 euros al mes.