La Policía Nacional ha recibido más de 200 'fake news' desde que comenzó el estado de alarma

La Unidad de Delitos Tecnológicos perteneciente a la Brigada Provincial de Policía Judicial de la Jefatura Superior de Policía de La Rioja ha recibido más de doscientos 'fake news' o bulos desde que se decretase el Estado de Alarma el pasado sábado día 14 de marzo, según han informado este miércoles fuentes policiales.
La Policía Nacional Ha Recibido Más De 200 'Fake News' Desde Que Comenzó El Estado De Alarma
La Policía Nacional Ha Recibido Más De 200 'Fake News' Desde Que Comenzó El Estado De Alarma
JEFATURA POLICÍA LA RIOJA

Por ello, y debido al incremento de las consultas ciudadanas sobre este aspecto, desde la Jefatura se han lanzado una serie de consejos, con el fin de evitar que constituyan una amenaza para la seguridad, ya que pueden llegar a provocar conductas irracionales e incluso de pánico en la población, de consecuencias imprevisibles.

"Entre los bulos detectados y que pueden ser muy dañinos está un audio que alertaba de una inminente declaración del estado de sitio y aconsejaba hacer compras masivas en supermercados; y otro de un motín en una cárcel española con un vídeo de una prisión italiana de la pasada semana", indica.

En el caso de los bulos, no nos planteamos su veracidad, simplemente los compartimos, si su contenido escandaliza o preocupa, se viraliza por cualquier canal, preferentemente a través de las redes sociales, la mensajería instantánea y los mensajes de correo.

El autor de un bulo, inventa y urde cualquier mentira con fines diversos, generalmente denigrar o calumniar. Hay bulos que puede resultar inofensivos, y otros que causan alarma social, pero en ocasiones pueden humillar y victimizar, constituyendo además una conducta delictiva.

Es como si hubiese un acosador en la sombra y ha escogido el método más cobarde e infecto para vejar, dejando que el resto haga su trabajo al compartirlo en masa. Estos mensajes se denominan hoax, traducido como "bulo", constituyen una variante del spam (correo no solicitado).

Quien los idea aprovecha el anonimato de la red y una información sugerente, alarmista o humanitaria para iniciar su difusión, y los primeros que lo reciben hace el resto del trabajo ya que se encarga de efectuar una distribución masiva de progresión geométrica, llegando a miles o millones de nuevos receptores. El bulo es un mensaje falso que persigue la mayor difusión posible.

A veces no existe ningún interés concreto en la distribución de estos bulos, pero no son inofensivos. El reenvió masivo y continuo de estas bromas o burlas provoca la saturación de los servidores y dan mala prensa al medio en el cual se difunde a través de spam. El hecho de que su recepción o envío no suponga coste adicional o no sea un delito, no quiere decir que no haya una intencionalidad oculta.

Puede ocurrir que con su reenvío, se esta favoreciendo una campaña de desprestigio social o empresarial, y además, algunos bulos han sido, la antesala de envió de un malware real.

IDENTIFICARLOS.

No es fácil identificar bulos, pero existen algunas pautas: el remitente no es alguien conocido y, si lo es, es alguien que ya ha caído en la trampa; la información que contienen es extraña, está mal redactada o traducida, con imprecisiones, suena mal (si provinieran de una fuente oficial, no se cometerían semejantes errores cuando va implícito el prestigio de esa marca comercial).

Su contenido es alarmista o tiene un tono sentimental; no van acompañados de links donde se pueda ampliar o contrastar la información que difunden; generalmente no son delictivos, pero hay casos en los que el contenido de estos bulos sí que pueden incurrir en conductas delictivas muy concretas.

Aunque el origen de un bulo sea difuso, difícil de concretar, se debe denunciar, aunque su dinámica es como la de cualquier otro bulo, puede constituir un delito. A diferencia de un hoax, que puede haber sido lanzado por un internauta, determinados bulos constituyen conductas delictivas.

Al investigar un bulo, se debe tener presente que en principio es muy difícil dar con la fuente del mensaje, ya que se difunden de forma rápida e incontrolada por diversos medios. Por tanto, la clave está en determinar su origen y poder acreditar quien ha sido su creador.

La discreción es fundamental porque, si llega a oídos del creador de bulos, le será tan fácil como borrar el mensaje. Si el bulo ha sido publicado en alguna red social, existirán registros de conexión y acceso del autor al servicio..

En ese caso, la Policía, realizara una investigación, en la que a través de una orden judicial, la red social deberá atenderá las solicitudes de los investigadores policiales. Aunque los autores no lo crean, la Policía puede dar con ellos.

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