El juez ha imputado a los dos mecánicos que revisaron el avión siniestrado de Spanair, así como al jefe de mantenimiento de la compañía, por los delitos de homicidio y lesiones imprudentes, informa la Cadena Ser.

Además, el magistrado que instruye el caso, Juan Javier Pérez, ha ordenado crear una comisión de investigación paralela a la creada por Fomento para averiguar las causas de accidente del 20 de agosto en el aeropuerto madrileño de Barajas, en el que murieron 154 personas.

Dicha comisión estará formada por dos pilotos, dos ingenieros y dos mecánicos.

El juez comenzó este miércoles a tomar declaración como testigos a varios miembros del operativo de rescate desplegado tras el siniestro.

Se inicia así la fase testifical del procedimiento, que continuará a lo largo de este mes de octubre con la declaración de varios testigos presenciales y trabajadores del aeropuerto.

Testigos indirectos

El próximo viernes, el titular del Juzgado de Instrucción número 11 de Madrid ha citado a seis testigos indirectos del accidente, entre ellos una azafata de Iberia que pudo observar la explosión del avión desde otro aparato, un técnico de mantenimiento y varios empleados de Newco, filial de la compañía aérea Spanair que se encarga del servicio de asistencia en tierra.

El próximo día 27 declararán otros cinco testigos, entre los que, además de personal encargado del suministro de combustible, hay también varios supervisores de Newco.

Tras estas declaraciones, el 31 de octubre están citadas a declarar otras cinco personas dedicadas a trabajos de mantenimiento de las pistas del aeropuerto y tareas relacionadas con el suministro de combustible.

Estos primeros testigos sólo están relacionados con el accidente de forma indirecta, algunos porque pudieron presenciar el siniestro desde otro punto del aeropuerto y otros porque, por su trabajo, podrían haber tenido algún contacto previo al accidente con el pasaje del avión o con el aparato siniestrado.

Esta nueva fase en la investigación judicial del accidente aéreo de Barajas se inicia después de que el pasado día 9 se hiciera público el informe de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC).

Ese informe preliminar sobre las razones que causaron el accidente del MD-82 de Spanair, en el que murieron 154 personas, indica que durante el recorrido de despegue no se registró ninguna alarma de configuración errónea para el mismo.

Una de las conclusiones del informe es que el sistema de aviso de configuración de despegue (TOWS) en cabina no funcionó, por lo que los pilotos no fueron advertidos de algún posible fallo en la aeronave.