Ricardo Bofill responde: ¿cómo se lleva en la actualidad con Chábeli Iglesias y Paulina Rubio?

  • El arquitecto solo guarda buenos recuerdos y asegura llevarse bien con sus exparejas.
El arquitecto Ricardo Bofill, en 2010.
El arquitecto Ricardo Bofill, en 2010.
KBCN / GTRES

Tantos años de silencio y la respuesta era mucho más sencilla de lo que parecía después de todo lo que ha vivido: no se arrepiente de nada. De absolutamente nada de sus relaciones. De hecho, Ricardo Bofill ha aclarado por fin cómo es su relación actual con sus famosas exparejas: Chábeli Iglesias y Paulina Rubio.

Diez años ha estado en silencio, enmudecido, concediendo entrevistas solo por su profesión de arquitecto y con referencias a sus proyectos o a su empresa, Ricardo Bofill Taller de Arquitectura (RBTA), y gran parte de ellas las ha dedicado a honrar a su padre, de quien no solo heredó nombre, apellido y vocación, sino, básicamente, quién es él.

"Es un arquitecto legendario, un maestro, es mi tutor, mi mentor, además de padre. Me ha llevado en la solapa por todas partes. Él tiene un equipo, algunos de ellos ya retirados, y mezclamos la experiencia de la vieja guardia con el frescor y lo nuevo de los jóvenes dinámicos, radicales en términos diseño", aseguró en 2016 a RT sobre quien es también su compañero de trabajo.

Durante todo este tiempo, el hombre que fuera portada de revista por sus relaciones más que por su parentesco con una de las personalidades más afamadas internacionalmente en su campo de España, ha tenido que oír de todo, incluso cómo la hija de Julio Iglesias daba detalles escondidos sobre su vida privada comparándolo con su actual marido, Christian Altaba.

"La gran diferencia entre Christian y Ricardo es que uno no tiene vicios y el otro sí los tenía. Por lo demás, mi exmarido es un hombre muy capacitado, una gran persona", llegó a decir en su momento Chábeli sobre el que había sido su esposo entre 1993 y 1996.

Pero ahora Ricardo Bofill, en una larga entrevista con la revista ¡Hola!, ha repasado por fin todas esas deudas pendientes. Y, aunque muchos pudieran pensar que iba a mancharse el calcañar de barro, nada más lejos de la realidad sobre su actual relación con la hija del cantante y de Isabel Preysler.

"Sé que está bien, al igual que Enrique (Iglesias) y el resto de una familia fantástica y admirable. Todos mantenemos una relación cordial", afirma Bofill. "Piensa que nos hemos vuelto a encontrar en muchos sitios. Sin dar muchos nombres, tengo una relación con todas las personas que han sido importantes en mi vida", sostiene.

Entre esas personas, claro, está Paulina Rubio. A sus 55 años, el barcelonés ha tenido también unas bonitas palabras sobre la artista mexicana. "Me alegro de que le hayan ido las cosas tan bien a Pau y a su madre, Susana Dosamantes, que es una persona especial y sigue haciendo teatro", aclara.

Además, añade que le hace especial ilusión que sigan viviendo en una casa que él mismo les diseñó en Miami Beach. "La casa se llama Ananda, que en sánscrito significa 'felicidad'", remata con orgullo Bofill. No hay que olvidar que Ananda también fue el nombre de uno de los discos más famosos de Rubio, aquel que contenía el sencillo Ni una sola palabra, y que salió en 2006, dos años después de que su relación se acabase.

Durante la entrevista, Bofill no reniega de su paso por la prensa rosa de España -fue uno de los más beneficiados de aparecer en el programa Tómbola, dado que ayudó a que Paulina Rubio, ya una estrella en su país natal, lo fuera también en el nuestro- y hasta saca tiempo para presumir de madre, la actriz italiana Serena Vergano, que ha regresado a los escenarios con una función en homenaje a uno de los grandes directores de la historia, Maestro Fellini.

Igualmente se muestra muy contento de su paso por la literatura, aunque ninguno de sus libros fuese un éxito masivo de crítica y público (Perséfone, en 1995; Bajo mi piel, en 1998; y Yo no trago, de 2002), y de su acercamiento al mundo del cine, donde llegó a rodar la película Hot Milk en 2005 con la actriz Ana Turpin, que fue su pareja sentimental, como protagonista.

"A medida que te haces mayor, tienes que cuidarte más y hacer más deporte", dice finalizando, poniendo el acento en que está intentado cada vez más mirar por su salud, después de algunos años enganchado a las drogas como se pudo comprobar en el reportaje que le realizó para El Mundo el periodista Miquel de Palol en 2002 y en el que aseguraba: "He de limpiarme, he decidido no decir más mentiras. Nunca pensé que iba a necesitar un tratamiento. Me había vuelto un sádico hedonista. Me daban tres meses de vida. Mi padre no sabía la droga que tomaba".

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