Eulogia Merle: “El arte siempre debe ir a contracorriente”

  • El 16 de enero se inauguró en Madrid (Lobby Art Gallery, hotel Emperador, en la Gran Vía) la última exposición de esta pintora e ilustradora argentina.
  • A sus 40 años, ha llamado la atención de una gran cantidad de público. Quizá porque su obra exige la intervención del espectador, que no puede quedarse indiferente… y nunca lo hace.
Eulogia Merle
La ilustradora y pintora argentina Eulogia Merle
E. M.

Ella siempre dice de sí misma que es dibujante. Nada más. Pero Eulogia Merle (Buenos Aires, 1979) es ilustradora, pintora y, en fin, artista multidisciplinar, porque no se le escapa ninguna forma de creación, desde la escritura al vídeo. También dice que es autodidacta, aunque reconoce como maestros a Carlos Nine, Ralph Steadman, Carlos Alonso… 

Pero basta poner los ojos sobre sus obras para darse cuenta de que hay lazos secretos que unen a esta mujer indomable con algunos de los grandes pintores e ilustradores argentinos que trabajan o han trabajado en España durante las últimas décadas: Agustín Sciamarella, Walter Canevaro y Carlos Barbieri, entre varios más. Son lazos misteriosos que la hermanan con muchos, pero Merle es Merle: no se parece, en realidad, a nadie.

Lo dice: “Mi estética parte de una figuración deconstruida que busca lo abstracto. Tal vez inconclusa, muchas veces es así. Y es fundamental la intervención del espectador para terminar la obra. Es una invitación a nuevos puntos de partida”. Es decir, lo que decía Julio Cortázar: lo que tiene que hacer el artista es “abrir la puerta para ir a jugar”, como en la canción infantil. Lo que hace es proponer una interpretación de la realidad que el espectador tiene que completar, o no hay nada. 

También Antonio López, el gran maestro del “realismo” (frase que a él le repatea), dice que lo que el buen artista hace, y pone como ejemplo a Velázquez, es pura abstracción: no hay más que acercar lo bastante la nariz a la obra para que desaparezca el “realismo” o la figuración y surja el abstracto que en realidad lo construye todo.

La intervención del espectador es fundamental para terminar la obra

Eulogia Merle presenta ahora en el Lobby Art Gallery del hotel Emperador de Madrid (Gran Vía, 53. Hasta el 23 de febrero) una colección de quince obras, algunas anteriores y sobre todo varias nuevas, preparadas expresamente para esta muestra. Lleva meses trabajando en esto. Algo complicado porque en los últimos tiempos apenas ha tenido tiempo para nada: trabaja como ilustradora en los diarios La Nación, de Buenos Aires, y El País, en España.

En 2019 hizo otra exposición, Reflexiones, también organizada, como esta, por Nagare Art Projects; participó en el homenaje de numerosos artistas a Chavela Vargas, 'Llorando a Chavela',en la Casa de América; en el mismo lugar, el gran mural dedicado a las mujeres latinoamericanas; intervino en el Festival Luminaria, en Madrid, que trata de revitalizar y dar nuevo valor a espacios urbanos perdidos; y además de eso están los talleres que dirige, las obras que le encargan, su estudio. Y además fue madre…

La pintura como liberación

En esta exposición, Eulogia Merle ha jugado a liberarse de las normas de la ilustración de artículos en periódicos: “Ahí hay unas reglas que hay que cumplir para que el lector entienda lo que estás diciendo. Ahora, en la exposición, me he olvidado de esas normas, me he puesto mucho más lúdica y, si quieres, placentera. Me he fiado más de la intuición, del momento, para que sea el espectador quien me diga lo que ve, quien ponga de su parte hasta completarlo. Son increíbles las cosas que me dice la gente sobre lo que yo hago, sus interpretaciones”.

Merle es una artista comprometida, progresista y no pinta “para señoras elegantes”, como decía Walter Canevaro. Eso, en estos tiempos de neoliberalismo y telebasura, ¿tiene hueco? La pintora no lo duda: “Sí, es ir a contracorriente, pero el arte siempre va a contracorriente, es lo que tiene que hacer. Cada uno debe decir lo que tiene que decir, no otra cosa. Yo intento ser sincera. Mejor dicho: no lo intento, lo soy. Es un riesgo, pero si no… ¿qué haces?”. Y eso ¿sirve para algo? ¿Tiene efecto en la sociedad?

Ahí Eulogia Merle no se hace ilusiones: “No creo mucho en el arte como herramienta de transformación social. Los artistas ya no podemos hacer eso. Muy rara vez se consigue hacer algo que cambie de verdad no ya el mundo, sino siquiera a las personas que lo ven. Ahora bien, hay que intentarlo: el movimiento hacia esa transformación es el correcto, tenemos que vivir para transformar la realidad y lograr que en ella quepamos todos. Pero no es un trabajo de grandes genialidades, de golpes de efecto: al revés, es un trabajo de resistencia, de paciencia y de lentitud. Lo que pasa es que hay que hacerlo: mi mano sobre el papel, que tantas veces se mueve sola, no se movería si no fuese por eso”.

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