LAB llama a la huelga ante un Gobierno central con "pocas medidas" y acusa a Urkullu "de dar la espalda a pensionistas"

La secretaria general de LAB, Garbiñe Aranburu, ve "más razones que antes" para la huelga general del día 30 ante un Gobierno central con "mucha literatura y pocas medidas concretas" y ha lamentado la postura del Lehendakari, Iñigo Urkullu, que ha rehusado reunirse con ELA y LAB para abordar esta convocatoria y, a su juicio, con esta decisión, "da la espalda a los pensionistas".
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En una entrevista a Europa Press, Aranburu se ha referido de esta manera a la negativa del lehendakari, Iñigo Urkullu, a mantener la reunión que le habían solicitado los máximos responsables de ELA y LAB para abordar la huelga general. El presidente del Gobierno Vasco, en su respuesta, les pidió que reconsiderarán la convocatoria porque es "desproporcionada" y, ante su convencimiento de que no iba a ser así, les comunicó que no se reuniría con ellos.

Aranburu cree que ha vuelto a "quedar claro del lado de quién está el Lehendakari" y, a su juicio, "comparte muchos espacios con la patronal, la misma patronal a la que sirve e impulsa la precariedad".

La dirigente de LAB ha denunciado que, mientras tanto, no quiere reunirse "con la mayoría sindical y social de este país, que realiza propuestas para terminar con la precariedad y la pobreza" y reivindica "trabajo, pensiones y vida dignas". "Urkullu, con su decisión, está dando la espalda a los trabajadores y pensionistas de este país", ha agregado.

Aranburu ha afirmado que la huelga general responde a la "realidad de precarización" porque, aunque se ha dado una recuperación de la economía, "no se ha trasladado a los trabajadores que siguen padeciendo precariedad y pobreza".

Además, ha apuntado que esa precarización "se extiende a todos los ámbitos de la vida" y, ante esa realidad, "hay que responder" y ahora se habían generado las condiciones para hacerlo en clave de huelga general.

"Se habían generado condiciones para aunar las diferentes luchas que hay como la de pensionistas, la del movimiento feminista o las luchas sindicales y hacerlas confluir, todas ellas son luchas de la clase trabajadora en contra de un sistema y había que dar este salto que es la huelga", ha asegurado.

Aranburu ha rechazado las acusaciones de que la convocatoria divide al movimiento de pensionistas, ya que no todas las organizaciones la comparten, y ha afirmado que "nada más lejos de eso".

"Es un movimiento muy amplio con diferentes sensibilidades y hemos respetado al movimiento de pensionistas y a su forma de tomar las decisiones. Ha sido un camino que se ha hecho junto con ellos", ha agregado.

Por otra parte, ante las criticas de CC.OO. y UGT que consideran que hay motivaciones políticas detrás de esta convocatoria, ha asegurado que todas las huelgas son "políticas" porque pretenden "cambiar las orientación de las políticas públicas". "Queremos incidir en las decisiones políticas que se vayan a tomar en Madrid y también en las de los gobiernos vasco y navarro", ha añadido.

"MÁS RAZONES QUE ANTES"

Aranburu ha destacado que en el Estado español hay un nuevo Gobierno de coalición pero no se ve un "compromiso claro" en las medidas que han planteado en el ámbito económico y social. A su juicio, no responde "de manera positiva" a las reivindicaciones que les han llevado a la huelga general, por lo que ve "más razones que antes incluso" para esta convocatoria. "No se responde a esa tabla reivindicativa", ha apuntado.

Aranburu ha afirmado, por ejemplo, que no hay un "compromiso claro" con un salario mínimo de 1.200 euros o para establecer una pensión mínima de 1.080 euros. También ha criticado que, aunque se hable de afrontar la brecha salarial, no haya ninguna "medida concreta" y tampoco una apuesta para reducir la jornada laboral o abordar la contratación parcial.

"No se habla de derogar las dos reformas laborales, las del 2010 y las de 2012", ha manifestado Aranburu, que ha señalado que no sólo hay que hablar de la reforma del PP, sino también de la necesidad de derogar la impulsada por José Luis Rodríguez Zapatero que también "incluía medidas que llevan a una mayor precarización".

Aranburu ha añadido que no hay "ninguna intención" de derogar la reforma de pensiones de 2011, donde se amplió la edad de jubilación y se endurecieron las condiciones para acceder a la prestación de jubilación, o la de 2013.

Por lo tanto, no ve en el nuevo Gobierno "una voluntad para revertir el proceso de recortes de los últimos años". En su opinión, hablan de "retocar algunos aspectos de las últimas reformas, pero es insuficiente" porque se necesitan reformas "de mayor calado".

Aranburu ha manifestado que en el acuerdo de Gobierno cerrado entre PSOE y Unidas Podemos hay "mucha buena voluntad, muy buenas intenciones" pero "mucha literatura y pocas medidas concretas". "No se concreta en medidas y, además, se hace una apología del diálogo social cuando a la CEOE y a los poderes económicos y fácticos, que son los del Ibex 35, no les vemos por la labor de acordar estas medidas con Gobierno y sindicatos", ha indicado.

A su juicio, la huelga va a ser "un nuevo hito en la lucha de la clase trabajadora" y ha denunciado un "intento claro de desactivarla", algo que "entraba en el guión". En concreto, ha acusado a CC.OO. y UGT de intentar "quitar valor" a la convocatoria, al igual que al Gobierno Vasco y patronal.

NEGOCIACIÓN COLECTIVA

Por otra parte, Aranburu ha realizado un balance de 2019 en Euskadi y, en materia de negociación colectiva, ha destacado que se ha dado una "reactivación" pero no por un "cambio de actitud" de la patronal, sino por "mayor lucha sindical". Por ello, cree que la huelga general tiene que ser "un revulsivo" ante los retos para afrontar la precariedad.

La dirigente de LAB ha asegurado que se demuestra que "a mayor conflictividad social se ha ido desbloqueando la negociación colectiva". "Eso evidencia que no hay voluntad negociadora por parte de la patronal", ha añadido.

Por otra parte, en relación al empleo, ha señalado que se pone el "foco" en la evolución de la tasa de paro pero el empleo que se está generando es "totalmente precario" y se extiende "la realidad de trabajadores pobres con salarios míseros".

Ante esa realidad, defiende "reinventar y repensar" el sindicalismo para ser "efectivo" porque "a las viejas formas de precariedad se unen otras nuevas".

Sobre las relaciones con otros sindicatos como ELA, ha señalado que han pasado de "una fase de ruptura a coincidir en la gestión de una huelga general" y ello ha traído consigo "que se ha recuperado la comunicación".

No obstante, ha afirmado que "las diferencias están ahí". "El recorrido que hemos hecho para llegar a la huelga general ha sido diferente, LAB, desde el principio, ha defendido que los sindicatos tenemos que activar luchas en los centros de trabajo y a favor de la negociación colectiva, pero que solo con eso no era suficiente", ha dicho.

Aranburu ha explicado que, desde el curso pasado, han defendido la necesidad de "confluir las diferentes luchas sectoriales en una movilización más general" como es la huelga general y, por su parte, ELA "viene de otro momento, de impulsar luchas sindicales en las empresas".

"Son dos estrategias diferentes y las dos son legítimas. Ahora estamos coincidiendo en la huelga, eso ha generado que haya mejorado la comunicación, pero, hoy por hoy, a la hora de entender cuál tiene que ser nuestro papel en la acción sindical y como sindicatos en un proceso de transformación social y como agentes sociopolíticos tenemos diferencias y están ahí", ha señalado.

Aranburu ha indicado que, a partir de la huelga general, se verá "si hay mayor o menor coincidencia o posibilidad de profundizar en algo más", pero "ahora por el momento nuestra cabeza está en la huelga general".

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