El juez y la fiscal del 17-A tratan de cerrar el sumario antes del 31 de enero

  • Las acusaciones populares podrán pedir a la Sala acusar como coautores de los atentados a los tres procesados.
  • Los tres acusados en relación a los atentados cumplirán en agosto tres años en prisión preventiva.
Un grupo de gente con los brazos en alto ante el despliegue policial en el lugar del atentado ocurrido en las Ramblas de Barcelona.
Un grupo de gente con los brazos en alto ante el despliegue policial en el lugar del atentado ocurrido en las Ramblas de Barcelona.
EFE

A falta de una última diligencia, el juez y la fiscal que instruyen el sumario por los atentados del 17-A en Cataluña tratan de concluirlo antes del 31 de enero, fecha en la que vence el plazo de los 18 meses de instrucción para causas complejas, e intentan no prorrogarlo para evitar retrasar el juicio.

Según han informado fuentes jurídicas, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, ha culminado prácticamente toda la instrucción y a finales de septiembre, principios de octubre, esperaba tener ya concluido el sumario, pero esta última diligencia pendiente ha trastocado esos planes.

Tanto la Fiscalía como el Juzgado esperan que en este mes o ya el próximo ese último fleco quede solventado para poder cerrar el sumario en plazo sin necesidad de pedir prórroga para la instrucción.

Su intención es evitar retrasos y poder llevar esta causa a juicio cuanto antes, teniendo en cuenta, sobre todo, que los tres acusados en relación a los atentados cumplirán en agosto tres años en prisión preventiva y el límite máximo es de cuatro años.

Una vez concluido, el sumario será elevado a la Sala, que en ese momento dará traslado a las partes para que soliciten la apertura de juicio oral a los tres únicos procesados: Mohamed Houli Chemlal, Driss Oukabir y Said Ben Iazza, si bien ninguno de ellos lo ha sido como responsable de los 16 fallecidos y 140 heridos en la masacre, ya que los presuntos autores murieron abatidos por los Mossos d'Esquadra o en la explosión del chalé de Alcanar (Tarragona).

A los dos primeros se les atribuye un delito de integración en organización terrorista como miembros de la célula yihadista de Ripoll (Girona) que perpetró los atentados en La Ramblas de Barcelona y en el Paseo Marítimo de Cambrils (Tarragona), mientras que el tercero deberá responder por un delito de colaboración.

En esa fase, las acusaciones populares podrán volver a pedir a la Sala que modifique el procesamiento, que ha sido respaldado por la Fiscalía.

Estas acusaciones, entre las que figura la Asociación Víctimas del Terrorismo, la Asociación 11M Afectados del Terrorismo o el sindicato de los Mossos d'Esquadra Uspac, han tratado sin éxito de que se les declarara también cooperadores en delitos de asesinato consumado y en grado de tentativa al entender que se les debió vincular con los atentados porque, pese a que no tuvieron una participación directa, conocían los preparativos de la célula para cometer actos terroristas.

Por eso recurrieron el procesamiento, y la Sala de lo Penal, al responder a estos recursos, planteó que su reclamación pudiera plantearse en la fase intermedia del procedimiento y ante el tribunal competente para el enjuiciamiento.

Esta circunstancia puede provocar que ahora, en esta nueva fase procedimental, las acusaciones que se opusieron al auto de procesamiento puedan pedir uno nuevo para poder también acusar como coautores de los atentados a los tres procesados.

Si la Sala lo acepta, el sumario sería devuelto al juzgado de Calama para retomar la instrucción antes de dictar un nuevo procesamiento, pero si lo rechaza, la causa seguiría su curso para el enjuciamiento de los procesados y, una vez se dicte el auto de apertura de juicio oral, se daría de nuevo traslado a las partes para que presentaran sus escritos de calificación.

A Driss Oukabir, a cuyo nombre se alquiló la furgoneta usada en el atentado de Las Ramblas de Barcelona, el juez solo le procesa por integración en organización terrorista, pero a Houli Chemlal, herido en la explosión del chalé de Alcanar (Tarragona) en la que falleció el imán de Ripoll -considerado líder de la célula-, le imputa también depósito de explosivos y tentativa de estragos, esto último por los planes que tenía la célula de atentar contra lugares emblemáticos de Cataluña como la Sagrada Familia.

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