La herencia de Rocío Jurado:
¿por qué Rocío Flores no tenía
ningún objeto de su abuela?

La cantante Rocío Jurado, en una foto de archivo.
La cantante Rocío Jurado, en una foto de archivo. 
GTRES

Si La Más Grande levantara la cabeza... vería a su familia totalmente rota, su herencia repartida y cada uno dando su versión de la historia en televisión. El legado de la cantante ha vuelto a ser motivo de discusión porque Rocío Flores, nieta de Rocío Jurado, reveló que no tenía ninguna pertenencia de su abuela.

Tuvo que ser el Maestro Joao quien solucionara el pesar de la hija de Antonio David, que se ha hecho muy famosa apoyando a su padre en su paso por GH VIP 7, regalándole un pañuelo que perteneció a la gaditana.

"Aquí tienes el pañuelo. Hoy lo recordé con Rosa Benito, que estaba allí", le aseguró Joao a la tertuliana mientras le hacía entrega del objeto y ella se emocionaba. Pero la gran pregunta estaba en el aire: ¿cómo puede ser que su nieta no tenga nada para recordar a su abuela, habiendo sido su abuela quien fue?

La propia Rosa Benito se pronunciaba en el programa Ya es mediodía sobre la herencia de la artista de Chipiona: "Las cosas que tengo de mi cuñada son vestidos que me han regalado, cosas que tengo guardadas que van a estar ahí para la historia".

"No entiendo que su madre no le haya dado algo de su abuela, esa niña tiene que tener algo de su abuela que para eso mi sobrina Rocío es heredera universal, se lo ha quedado todo. Espero que algún día la madre le dé algo", afirmaba, dando a entender que es un problema entre madre e hija, dado que la primera no le perdona a la segunda que se haya puesto de parte de su padre, Antonio David, en la eterna disputa judicial que siguen librando.

Pero el caso de la herencia de Rocío Jurado es harto complicado. Cuando murió en 2006, intentó que todo el mundo a su alrededor recibiese su parte, aunque dejó fuera a Antonio David y a sus nietos, entre ellos Rocío Flores, porque al ser menores de edad, sus padres podrían disponer de ella al ser sus tutores legales.

Es por ello que la repartición la hizo entre sus hijos, sus hermanos y también su secretario. Quien más se llevó fue su ojito derecho, Rocío Carrasco, su hija mayor, designada heredera universal de todo su patrimonio musical, así como otras pertenencias personales.

Es decir, que ropa, mobiliario, joyas y demás objetos de valor, amén de los derechos de sus canciones, irían a parar a manos de Rocío Carrasco, razón quizá por la cual su hija, Rocío Flores, no tiene nada de su abuela.

Y las casas. La primogénita de La Más Grande se quedó con la famosa finca El Administrador, en Chipiona; la casa que su madre se compró en Miami y la mitad de la que adquirió cuando se casó con Ortega Cano. Además, la casa de La Moraleja se vendió en 2008 y se dividió en tres partes, una por cada hijo de la cantante: Rocío Carrasco, José Fernando y Gloria Camila.

A sus hermanos, Amador y Gloria Mohedano, Rocío Jurado legó otra finca, Los Naranjos, pero mientras su hermano se quedó también con una nave en San Sebastián de los Reyes, su hermana obtuvo Mi abuela, la casa de Chipiona. También el ahijado de Rocío Jurado se quedó con una nave y su secretario con un dúplex en la localidad andaluza.

Aunque así lo hizo la artista de Como una ola o Qué no daría yo para beneficiar a todos, lo cierto es que la familia se quebró por completo, solo firmando la herencia cuatro años después, pero cuyas secuelas, como las de su nieta, aún siguen vigentes trece años después de su muerte.

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