Entrevista a J. J. Benítez: "Aquí no acaba todo; al contrario, empieza"

  • ​En 1984 comenzó a contar la vida de Jesús de Nazaret desde una perspectiva polémica: la de un viajero en el tiempo.
  • El escritor navarro vuelve ahora a su saga superventas, 'Caballo de Troya'.
  • En ‘El diario de Eliseo’ (Planeta), nos traslada otra vez a la época de Cristo a partir de la bitácora del segundo piloto. 
Juan José Benítez
El escritor Juan José Benítez, en el Hotel de las Letras de Madrid.
ENRIQUE CIDONCHA

Cuando parecía que había cerrado Caballo de Troya, el escritor navarro Juan José Benítez vuelve a su saga superventas con El diario de Eliseo, editado por Planeta. En 1984 comenzó a contar la vida de Jesús de Nazaret desde una perspectiva polémica: la de un viajero en el tiempo. Ahora nos traslada otra vez a la época de Cristo a partir de la bitácora del segundo piloto, Eliseo.

Cuando publicó ‘Estoy bien’ (2014, Planeta) ya hablaba del alivio que le había supuesto terminar ‘Caballo de Troya’. Entonces, ¿por qué retoma la saga ahora? Es muy simple. Yo tengo una información y quiero sacarla completa. El diario de Eliseo es el final de la vida pública de Jesús y luego quedan uno o dos libros más que no tienen nada que ver con eso.

¿Serían ‘Belén’ y ‘Rayo negro’, de los que ya ha hablado? ¿Una especie de trilogía de Eliseo? No, Belén es una parte que se sacó del Caballo 9 porque era muy voluminoso. Pero Rayo negro no tiene nada que ver, son los años anteriores a la vida de predicación, cuando él hace un periplo de dos viajes de incógnito que me pareció que era muy interesante. Este último sí es desde la perspectiva de Eliseo.

Y vuelve a ‘Caballo de Troya’ para… Pues porque la información hay que sacarla. Aunque yo esté cansado, y la verdad es que me cansó bastante porque fueron muchos años con los Caballos, hay que darlo todo a conocer. No quiero guardarme absolutamente nada.

Así que sigue queriendo dejarlo todo pero no puede, como dijo en 2012. No he podido porque hay mucho por sacar de todas las investigaciones que he hecho y sigo haciendo. Creo que no es justo que me lo guarde, toda la información que yo haya podido reunir hay que sacarla…

bio

  • Pamplona, 1946. Juan José Benítez, J. J. en sus libros y Juanjo para los amigos, ejerció como periodista (por ejemplo, en ‘Heraldo de Aragón’) y ha investigado durante décadas el fenómeno ovni y la vida de Jesús de Nazaret, dos de los temas más repetidos en su prolífica obra. Superventas en todo el mundo gracias a la saga ‘Caballo de Troya’ (que inició en 1984 y ahora retoma en ‘El diario de Eliseo’), ha despertado polémica con este relato de un viajero en el tiempo que narra la vida de Jesucristo desde una perspectiva no canónica.

¿Hasta que el cuerpo aguante? Eso significa 20 años sin salir de casa escribiendo, solo con lo que hay en los archivos. ¡20 años!

Y sigue viajando. Sí, contra mi voluntad en ocasiones porque ya me canso, pero este año he vuelto de Argentina, México, Islandia, Escocia, Francia… y ya es mucho.

No baja el ritmo. No, ni creo que lo baje, porque para el año que viene ya tengo pendientes varias historias...

¿Y de dónde sacará el tiempo para escribir todo eso? Pues a ratos, como puedo, cuando estoy en casa… Como siempre.

¿No se plantea buscar un ayudante o alguien que le coja el relevo? No. Relevo no encuentro por ningún sitio y, además, cada uno es cada uno. Las investigaciones y los archivos solo los conozco yo. Si se los tengo que explicar a otra persona sería una pérdida de tiempo. Es un problema que tengo con la biblioteca, no sé qué voy a hacer con tanta documentación.

¿Entonces no hay relevo generacional en el mundo del misterio? No, no hay relevo. Los investigadores que quedan en España son muy pocos y muy centrados en su área o comarca. El día que desaparezca la media docena que queda, se acabó. La juventud está a otras historias.

Toda una vida investigando a Jesús de Nazaret

¿Jesús de Nazaret es el personaje de su vida? Después de tantos años investigando y escribiendo sobre él, lo debe sentir casi como si fuera de la familia. Sí, para mí es un dios pero además un amigo, un socio, un confidente… Un ser que a mí personalmente me ha cambiado un poco la perspectiva.

¿En qué sentido? Saber quién soy, por qué estoy aquí, qué tengo que hacer... Las preguntas más importantes de la vida de una persona. Saber que después voy a seguir vivo, que hay esperanza, que aquí no acaba todo; al contrario, empieza.

Siempre habla de la muerte como algo relativo y, por tanto, la vida también lo sería. ¿No da un poco de angustia saber que está todo preconcebido y que nuestro paso por aquí no es tan importante? No, porque entiendo que lo fundamental es que el ser humano se dé cuenta de que la vida es importante para él. Cada uno tiene su papel pero el mundo va a su aire, el planeta va a su ritmo. Por eso me río mucho cuando le echan la culpa al ser humano del cambio climático. Está mal contaminar y llenar los océanos de plástico pero eso no significa que lo estemos provocando.

El planeta va a su ritmo. Por eso me río cuando le echan la culpa al hombre del cambio climático

¿Usted cree que no hay nada que podamos hacer para evitarlo? Nada. Podemos ayudar a mejorar el entorno no contaminando pero eso es otra película. ¿Hace 14.000 años, quién contaminaba? Y sin embargo, hubo una época glaciar. Es decir, el propio planeta marca sus ritmos al margen del ser humano. Lo de que hay que luchar contra el cambio climático es meterle miedo a la gente inútilmente. No es el problema.

Igual que cada ser humano lleva su ritmo, el que sea, el que haya sido contratado, según mi criterio. Lo que hay que hacer es mejorarte a ti mismo en todos los sentidos y así, sin querer, mejoras a los que te rodean. Si tu eres más sensata, más prudente, más reflexiva, etcétera… eso se nota.

Desde su punto de vista, ¿existe el bien y el mal con el concepto que tenemos? Al margen de las iglesias y de las religiones, que no son precisamente el bien, el mal forma parte de un juego en el que participan unos y otros y que yo no entiendo. No entiendo que el dios supremo en el que yo creo necesite que mueran niños de hambre ni las guerras, ni comprendo por qué en este planeta existe la maldad químicamente pura. Supongo que habrá razones y por eso digo que forma parte del juego. Pero bueno, cuando pase al otro lado lo preguntaré.

Por eso insisto mucho en eso: cámbiate tú a ti mismo y cambiarás, no el mundo, pero tu entorno. El mundo no se puede cambiar, tiene su propio ciclo. El mundo es como es. A nivel general, mundial, hay alguien que lo controla. Pero nosotros no podemos controlar a ese alguien. Y no es ser pesimista, es ser realista. ¿Puedes cambiar la venta de armas o el narcotráfico? Es muy complicado. Entonces, cambia tú. Si eres una persona que no consume drogas, solidaria, amorosa y que no hace daño a nadie… tarde o temprano, tu entorno lo nota. Y eso es lo más importante.

No tendría sentido que Jesús de Nazaret viajara al presente, no le dejarían entrar ni en el Vaticano

Si Jesús viajara al futuro y apareciera en 2019, ¿qué pensaría de nosotros? Eso no creo que sea viable. Cuando él se encarnó hace 2.000 años en Israel, eso estaba perfectamente trazado y estudiado: la época, el lugar… Otra cosa es que no lo entendamos. Por eso no tendría mucho sentido, entre otras cosas porque no le dejarían entrar ni en el Vaticano.

¿Puede que haya habido más como él a lo largo de la Historia y que no nos hayamos percatado? No, yo creo que él es único, es un dios. Probablemente un dios menor, pero un dios. Y no se ha repetido. Bueno, él prometió que volvería… seguramente, porque él nunca mentía. Pero no sabemos...

De la Olivetti a pelearse con el ordenador

¿De verdad ha escrito este libro en folios amarillos, como dice la dedicatoria? Sí. Me costó mucho trabajo dejar la Olivetti. Me puse con el ordenador y tuve que ir a una academia a que me enseñaran cuatro cosas… pero lo uso mal. Estoy en permanente pelea con él y con un miedo terrible a que me haga una faena. También reconozco que tiene ventajas interesantes: ahora puedo corregir sin necesidad de romper el folio y escribirlo entero otra vez como antes. Luego lo imprimo en folios amarillos. Folio a folio, por miedo, para tener una copia en papel que es la que me sirve.

¿Y cómo lo entrega a la editorial? En folios corregidos a mano. Con lo cual están desesperados…

¿Usa correo electrónico? No, ni el móvil. Bueno, tengo uno para llamar a mis hijos y poco más, casi no lo uso…

¿Tampoco navega por internet? No sé, ni me interesa.

Estoy en permanente pelea con el ordenador, con un miedo terrible a que me haga una faena

Sin embargo, tiene una web muy completa y actualizada, con una especie de consultorio en el que contesta preguntas cada cierto tiempo. Mi mujer lo imprime, yo contesto a mano y ella lo pasa. Yo escribo los textos y le doy las fotos al chico que lo lleva. No tengo ni idea de cómo se hace y, además, no me preocupa.

¿Echa de menos la Olivetti? Hombre, las tengo allí en un armario y de vez en cuando lo abro, las miro… Y digo, qué miserable, cómo os he traicionado. Pero era imposible encontrar ya las piezas de recambio. Antes tenía unos amigos en Cádiz con una tienda que me las arreglaban. No creas que es fácil acostumbrarse. De repente, se va la luz y te quedas en blanco. O te dice “no está usted enchufado a la red”, yo me levanto, compruebo los enchufes como un idiota y todo está en orden, ¿cómo que no?

Al margen de la vida pública

Hace tiempo que dejó de acudir a actos públicos aunque sí mantiene ese trato estrecho con los lectores... Las cartas las mantengo todavía, a mano, aunque llegará un momento que tampoco. Pero ya no voy a presentaciones. Es un problema insuperable de timidez. Y si dios quiere el año que viene ya suspenderé todo el trato con los periodistas. No me encuentro bien, no me gusta, mira que han pasado años pero…

Y eso que fue periodista. Sí, pero no he podido superarlo. Me queda un acto público en diciembre en México, en la Feria del Libro de Guadalajara. Haré un gran esfuerzo pero espero que sea el último. La editorial no lo entiende y no me quiere creer… pero eso son etapas en la vida. Llega un momento, por las razones que sea, que a mí ya no me gustan los actos públicos. Me quiero dedicar a escribir y a pensar.

¿Cómo es su rutina? Si no estoy viajando, me levanto a las 6.00 h, desayuno y me pongo a escribir y pelearme con el ordenador hasta más o menos las 12.00 h. Camino una o dos horas, pienso, como algo y a las 16.30 h estoy ya estudiando, leyendo o preparando lo del día siguiente. Eso hasta las 20.30 h, más o menos. A esa hora leo la prensa, veo un rato la tele y a las 22-22.30 h máximo me acuesto.

¿En qué está trabajando ahora? Estoy con investigación, preparando ocho libros sobre ovnis. Tengo cuatro escritos y me faltan otros cuatro, donde toco todo los palos del tema, que es muy complejo. Me queda uno sobre criaturas extrañas, otro sobre el lado oscuro, otros sobre ovnis en la antigüedad y el último sobre las apariciones marianas y el fenómeno ovni.

¿Están relacionados? Totalmente. Los seres que forman parte de ese fenómeno (que son muchas civilizaciones de diferentes niveles), actúan, se presentan delante de los testigos en forma de ángel, de ser luminoso o lo que sea… y dan una serie de mensajes, todos (o casi todos) falsos. Es un tema muy complejo que a mucha gente no le va a satisfacer y va a generar mucha polémica.

Le suele pasar. ¿Espera alguna reacción a ‘El diario de Eliseo’? Supongo que sí. Habrá reacciones y gente a la que no le guste, que me critique… como siempre. Pero yo entiendo que en la vida, en cualquier aspecto, tienes que ser coherente estés o no equivocado. Es lo más importante. Yo tengo una información, entiendo que es útil y tengo la obligación de sacarla a la luz. Lo tengo muy claro, ¿eh? ¡No tengo la menor duda! Tengo muchas dudas, pero no en ese sentido.

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