Francisco se une a la lista de papas que han pedido el fin de las armas nucleares

  • El pontífice, de visita en Japón, ofició una misa en Nagasaki, una de las ciudades que sufrió la bomba atómica.
El papa Francisco saluda a los fieles en su visita oficial a Japón.
El papa Francisco saluda a los fieles en su visita oficial a Japón.
EFE

El papa Francisco gritó este domingo con fuerza en Nagasaki, en el lugar donde cayó la bomba atómica lanzada por Estados Unidos en 1945, para pedir el desarme nuclear, un llamamiento que ya había hecho desde el Vaticano en otros discursos y mensajes.

Al igual que otros pontífices que también pidieron acabar con la carrera armamentística en otros periodos convulsos de la Historia desde aquel 6 y 9 agosto de 1945 cuando bombas atómicas arrasaron Hiroshima y Nagasaki y se conoció lo que la energía nuclear usada para la guerra podía hacer.

PIO XII.- El papa que vivió el lanzamiento de la bomba atómica, Pio XII, preguntaba durante una audiencia con científicos: ¿Qué desgracias se pueden esperar de un futuro conflicto, si no podemos frenar o detener el uso de siempre más nuevas y sorprendentes invenciones científicas?

JUAN XXIII.- En plena Guerra Fría, el papa Juan XXIII, en su mensaje de radio del 25 de octubre de 1962 instaba a los líderes de las naciones a evitar al mundo "los horrores de la guerra" porque en un conflicto con armas nucleares, "nadie puede prever las terribles consecuencias".

En abril de 1963, papa Roncalli publica la encíclica Pacem en Terris en la que denuncia que la guerra pueda ser utilizada "como un instrumento de justicia" y que "el arresto de la carrera armamentista y el desarme completo son, en cambio, un objetivo reivindicado por la razón correcta".

PABLO VI.- En uno de los documentos fundamentales del Concilio Vaticano II Gaudium et Spes, que concluyó Pablo VI, se observa que las acciones militares realizadas con armas nucleares exceden "los límites de una defensa legítima" y se añade que "si los arsenales atómicos en posesión de las Grandes Potencias se usaran por completo, habría casi la destrucción total de las partes contendientes".

El papa Montini en el llamamiento ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en su discurso histórico del 4 de octubre de 1965 afirmaba: "Si quieren ser hermanos dejen que las armas caigan de sus manos (...) Las armas, especialmente esas terribles que la ciencia moderna ha dado, incluso antes de producir víctimas y ruinas, generan malos sueños, alimentan malos sentimientos, crean pesadillas, desconfianza e intenciones tristes".

Las armas nucleares generan malos sueños, alimentan malos sentimientos, crean pesadillas

El Vaticano en 1971 manda un representante a Moscú para depositar el documento de adhesión de la Santa Sede al Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares.

JUAN PABLO II.- Karol Wojtyla en la sede de la UNESCO en París el 2 de junio de 1980 hizo un llamamiento apasionado que invita a los científicos a mostrarse más poderosos que los poderosos de la Tierra "para salvar a la humanidad de la destrucción nuclear".

El papa polaco el 25 de febrero de 1981 visitó Hiroshima en el que dijo que si recordar el pasado es "comprometerse con el futuro" habría que "recordar Hiroshima es aborrecer la guerra nuclear" y al denunciar firmemente la carrera armamentista y se preguntaba "si es moral para la familia humana continuar en esta dirección".

BENEDICTO XVI.- El papa alemán escribió en el Mensaje para el Día Mundial de la Paz 2006 que es "fatal" y "falaz" la perspectiva adoptada por aquellos gobiernos que "confían en las armas nucleares para garantizar la seguridad de sus países"

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