Juan Echanove: "No creo que el teatro sea más importante que la Sanidad o la Educación, pero es algo que nos define"

  • El actor estrena hoy en el Teatro Infanta Isabel de Madrid la obra 'La fiesta del Chivo'.
  • Es la adaptación de la laureada novela de Mario Vargas Llosa; dirige el montaje Carlos Saura.
El actor Juan Echanove, protagonista de 'La fiesta del Chivo'.
El actor Juan Echanove, protagonista de 'La fiesta del Chivo'.
JORGE PARÍS

Empieza serio. Será que interpretar aldictador dominicano Trujillo enLa fiesta del Chivo (Teatro Infanta Isabel de Madrid) deja huella. Dice que no. Entonces, Juan Echanove ríe, piropea a Carlos Saura -que recibe a este diario junto al actor, cámara de fotos en mano-, habla de su pericia en la cocina y de Franco.

¿Qué se siente al meterse en el uniforme de una persona abominable? Estoy acostumbrado. Cuando hice Plataforma, de Michel Houellebecq, dirigido por Calixto Bieito, la función empezaba en la cabina de un peep-show y mi personaje reflexionaba sobre la muerte de su padre mientras veía una doble penetración. Eso sí que era un conflicto. Poco a poco, a base de hacer el trabajo, se convierte en un personaje más. He aprendido que al trabajar con materiales peligrosos algún dedo pierdes, pero después de tantos años lo que me produce es un enorme placer poder interpretarlo. Cuando termina la función, me ducho, cuelgo ese uniforme, me voy a casa y soy un ciudadano normal.

Ya interpretó a Franco en 'Madregilda' (1993). Pero no tiene nada que ver. Franco era un tipo enormemente austero, hacía de ello, incluso, una especie de estética; y Trujillo era todo lo contrario. Le gustaban la fiesta, el oropel, la grandiosidad y el gastar toneladas de dinero en manifestar su poder. Al final todos hacían lo mismo, condenaban a muerte y mataban, pero la estética es muy distinta.

El actor Carlos Areces lo ha hecho cinco veces. Yo, desde luego, no interpretaría a Franco dos veces. Ni a Trujillo. Si lo haces es porque profesionalmente no tienes otra. Pero hacer cinco veces a Franco… pobrecillo Carlos, lo siento, pero ha tenido muy mala suerte.

Ahora los dos dictadores están enterrados en cementerio de Mingorrubio. Sí, hay un buen número de personajes del hall de la fama allí. Era el único sitio donde iban a poder enterrar a Trujillo y que no lo sacaran y lo tiraran a una acequia. Murió víctima de su último intento de atentado, tiroteado por las facciones la policía que él había creado. Pero, fundamentalmente, el pueblo ejecutó al Chivo.

El actor Juan Echanove.

juan echanove

  • Madrid, 1961. Actor y director de teatro.
Ha participado en más de 30 películas, más de 20 series y "50 montajes de teatro". Tiene dos Goyas, por 'Madregilda' (1993) y 'Divinas palabras' (1987). Ha ganado varios Ercilla, MAX, etc. En 2017 recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes. Está casado con la gastrónoma Cuchita Lluch.

¿Qué destacaría del libro de Vargas Llosa? Lo mismo que de la adaptación. No están contando la historia dominicana ni la de Trujillo, sino la de una mujer que vuelve después de 25 años a su país a compartir unos momentos de verdad y reflexión con su padre y en la que se ve, claramente, que fue entregada en sacrificio al dictador de la patria para no perder su favor. El padre entregó a su hija, virgen, niña, para ser violada, humillada y maltratada por un dictador. Es de las cosas más horribles que se vienen produciendo en la historia de la Literatura desde la Biblia. Trujillo se creía Dios.

No es lo único que hizo. Era todo lo peor que podemos entender hoy en día en las relaciones con los seres humanos. Por supuesto, en la patria también exterminó a 30.000 negros haitianos, porque no podría permitir que los negros dominaran a los blancos. No hay nada que descubrir de Trujillo. Eso es una cosa de la que me di cuenta cuando a interpreté a Franco: no hay nada que yo pueda aportar para que la gente diga ‘ahí va, ¿Franco era así?’. Todo el mundo sabe cómo era. La cosa es que todo ese lenguaje de maldad está ideado y construido por Vargas Llosa, que domina la literatura castellana como nadie.

Puede aportar la parte humana, de hecho, en el libreto se incide en su decadencia física. Pero son detallitos. Que sea humano no quiere decir que lo vayamos a disculpar, la gente suele identificar las características de humanidad con disculpar o perdonar. Es un asesino y los asesinos también demuestran sentimientos y afectos. Cuando un tío descubre que manda y que todo el mundo hace lo que él dice, eso es un campo abierto a la psicopatía brutal.

El actor Juan Echanove, durante la entrevista.
El actor Juan Echanove, durante la entrevista.
JORGE PARÍS

Hay una frase de Urania que dice: "Qué frágil es la memoria de la gente, ya se han olvidado de los abusos, los asesinatos, la corrupción…". ¿Por qué la memoria de la sociedad es tan frágil? Puede ser un mecanismo de supervivencia. Hay veces que mirar a otro lado conforta el presente de alguna manera, pero no debemos de dejar de pensar en lo malo que es perder la memoria porque hoy, cada vez más, vemos síntomas peligrosos de que todos estos fenómenos se pueden volver a repetir.

Hacía tiempo que no se escuchaban algunas cosas… Sí, sí. En nuestro país ya las escuchamos. Pero todo lo que ocurre en el continente americano, en África, en Rusia, lo que provoca en Europa los movimientos migratorios, los mares llenos de cadáveres… nos debería hacer reflexionar. Aunque yo desconfío de esto, porque si somos incapaces de reflexionar sobre que hay que cuidar el medio ambiente, tampoco seremos capaces de ver cómo crecen a nuestro alrededor los futuros dictadores del mañana.

Añadamos las elecciones. A mí no me sorprenden los resultados electorales. ¿Qué esperaban? ¿Alguien esperaba algo distinto? Yo espero que nosotros, como país, encontremos una velocidad de crucero lo suficientemente tolerable en la convivencia como para que todo esto se disuelva solo. Pero tengo la sensación de que intentar disolver esta situación que se está empezando a crear es tan inútil como intentar quitar los grumos a un colacao con agua fría: puedes estar venga a darle vueltas a la taza que al final te vas a comer los grumos.

"A mí no me sorprenden los resultados electorales. ¿Qué esperaban? ¿Alguien esperaba algo distinto?"

¿Cree que habrá Gobierno pronto? Sí. Que dure, tengo mis dudas, pero creo que habrá Gobierno antes de Navidad. 

¿Qué tal es trabajar con Saura? Ya lo has visto, es así. Es un hombre tranquilo, mayor y sabio. Tiene mucho sentido del humor y no está dominado por el ego. Que podría estarlo porque, joder, es Saura. Tiene mérito ser tan afable, cercano y cojonudo, es un placer trabajar con él. La gente tiene prejuicios, porque es un director de cine que hace teatro, pero él aporta cosas de su manera de ver y sentir. Uno de los principales problemas que tenemos en nuestro país son los prejuicios, es un coñazo. A mí me encanta disfrutar, hacer mi trabajo lo mejor posible y que al público le guste del copón, que para mí es una religión, porque son los que pagan. Estoy encantado de haber hecho este montaje y ahora solo me gustaría que Saura haga una película pronto y que me llame.

Pues dele la lata. Ya se lo he dicho, ya. Lo malo es que Saura lo hace, no es como con otros, que sabes que no va a pasar nunca. Es importante trabajar con él. Yo me presenté a las pruebas de ingreso en Arte Dramático cuando tenía 18 años y si de eso hago un salto en el tiempo a hoy, me siento muy orgulloso.

El director Carlos Saura y el actor Juan Echanove.
El director Carlos Saura y el actor Juan Echanove.
JORGE PARÍS

Usted ha dirigido muchos montajes, ¿cuánto esfuerzo cuesta sacar adelante una obra de teatro? Cuesta, pero se puede. Es muy complicado, porque hay pocos teatros, no hay público para tanto y las giras y los teatros en las capitales de provincia ya no son lo que eran. No hay que tirar la toalla aunque tengas el culo pelado de tantos escenarios, pero nos queda todo por hacer. Y lo siento, es mi manera de pensar: yo reclamo más ayuda por parte de la Administración, en todos los sentidos. No creo que el teatro sea más importante que la Sanidad o la Educación, pero tanto el teatro como el cine, la pintura y la literatura, después de la historia, es lo que queda, lo que nos define, lo que ayuda a explicar a otras personas que vienen después quiénes somos y por qué somos así. Es algo que se debe proteger. También es cosa nuestra como ciudadanos.

Está rodando El Cid, para Amazon. ¿Qué le parece la inversión de las plataformas en ficción? Me parece óptimo por dos cosas. Primero, hay más trabajo, aunque hay que tener cuidado porque eso puede provocar una burbuja. Pero hay otro fenómeno del que se habla poco que sí supone una revolución: llevamos años y años dependiendo del share, de la audiencia, y en las plataformas ya no se mide así, hay abonados. No tienes esa expectativa de qué pasará si compites contra Gran Hermano; en las plataformas uno compite contra sí mismo y decide qué quiere ver, si Chernobyl, Los Tudor, The Crown o La casa de papel. Tu trabajo lo ven en 300 países, subtitulado. Y la gente lo compra. 

No para de trabajar, ¿cuánto duerme? Me pasa desde niño, estoy muy ajustado a las 6 horas. Cuando era joven salía mucho por la noche y ya no, no lo aguanto y me aburro soberanamente. Además, afortunadamente, la resistencia al alcohol desaparece con los años. Tenías que verme, yo me he podido beber una botella de whisky y estar hablando contigo como estoy hablando ahora. Esto se está acabando, sobre todo porque es muy cansado. Prefiero aplicar la fuerza a trabajar. Y luego, quedarme en casa y recibir a amigos, que son cosas patrimonio de la gente que tenemos una edad. Se me pasó ya el arroz.

"Cuando era joven salía mucho por la noche y ya no, no lo aguanto y me aburro soberanamente. Se me pasó el arroz"

Aparte de la de actor, tiene una faceta culinaria. La gente me llama para que les recomiende sitios. Como me he hecho la vuelta a España con ‘el carro de la farsa’ más de veinte veces... Mi mujer se descojona de mí: "¿No hay un pueblo en el que no hayas hecho teatro?". Pues no creo. Y cuando estás toda la vida de gira, al principio visitas todas las catedrales y museos, pero a la cuarta te das cuenta de que lo que haces es estar en un hotel e ir a un restaurante dos veces al día. Siempre he priorizado: si tengo que comer fuera de casa, desde luego, tengo que comer bien. Aunque los horarios de las funciones son complicados.

Y cocina mucho. Mucho. Y dicen las malas lenguas que bien. Me he pasado todo el fin de semana cocinando, porque no tengo tiempo durante la semana. Hice una ropa vieja de garbanzos y, previamente, un caldo de pato y gallina de cocción lenta. También un cordero lechal a baja temperatura para terminarlo en el horno y un ragú de ternera muy rico... Para no pensar en que tengo un estreno, cocino. Eso en mi casa lo agradecen muchísimo, porque comen muy bien. Y te diré incluso que ya estoy cocinando para Navidad.

¿Ya? Es una etapa del año que me gusta porque cocino. Y, además, mi hijo es cocinero, está terminando su carrera en Zarautz con Karlos Arguiñano y este año seré su pinche por primera vez en Navidad. Me hace mucha ilusión. Lo que estoy haciendo es comprar muchas cosas y tengo preelaboradas otras que sé que me va a pedir. Hago muchos caldos, fondos, etc. Es una época del año en la que para mí el aparato de cocina básico es el congelador.

"Para no pensar en que tengo un estreno, cocino. Eso en mi casa lo agradecen muchísimo, porque comen muy bien"

Su mujer (la gastrónoma Cuchita Lluch), de hecho, se dedica también a esto. Mi mujer es una profesional del criterio, de alguna manera.

¿Cómo es casarse a los 54? Una maravilla. Por fin acerté, joder. Después de fallar estrepitosamente desde los 21… Las relaciones de pareja no han sido lo mío, no las he podido mantener en el tiempo, salvo esta. Conocí a mi mujer, me pareció un regalo y me lo sigue pareciendo hoy en día.

¿Hay algo que tenga en mente y no haya hecho aún? Me gustaría hacer una gran película. De 120 minutos, con un personaje para desarrollar, un buen director y una buena producción. O sea, que mis deseos son bastante posibles, nunca sueño con intangibles. Me encantaría trabajar con Paco Cabezas y, como te digo, con Saura. Y dentro de eso, voy a seguir dirigiendo teatro. Después de Rojo no quería volver a meterme como actor en un montaje, no quería trabajar esta temporada, necesitaba aire. La fiesta del Chivo es la primera vez desde 1993 que no coproduzco un espectáculo que hago en teatro. Rojo fue una maravilla, pero el comienzo fue tremendo, porque Gerardo Vera tuvo un infarto, yo asumí la dirección y mi vida se complicó. Ahora vivo más cómodo, pero ya me ves.

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