De la protesta personal al grito colectivo: Cinco jóvenes del mundo que luchan contra el cambio climático

Los jóvenes activistas Emily, Paul, Helena, Vivek y Selina.
Los jóvenes activistas Vivek, Emily, Helena, Paul y Selina.
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Las nuevas generaciones se han dado cuenta de que muchas de las cosas que creían importantes e imprescindibles se han vuelto irrelevantes ante la perspectiva de una futura catástrofe climática. Aquellos que hacen este 'cambio de chip' deciden dedicar su tiempo a combatir e intentar frenar el calentamiento global.

Tras la cumbre climática celebrada en septiembre, se ha visto cómo, en la que ha sido la mayor huelga climática de la historia, unos cuatro millones de personas de todo el mundo salían a la calle para exigir acciones a los gobiernos. Esta 'marea verde' se volverá a repetir en la XXV Cumbre del Clima, acogida en Madrid por primera vez, con el objetivo de instaurar medidas urgentes y cumplir las establecidas en el Acuerdo de París y a la que se estima que acudan entre 20.000 y 25.000 personas.  

Si bien la activista sueca Greta Thunberg se ha convertido en la cara más visible de la lucha por el cambio climático, existen otros jóvenes que también desempeñan un papel crucial en los movimientos sociales y políticos. Muchos ya están sufriendo las consecuencias del calentamiento global en sus países de origen y saben que de ellos depende el futuro de un medio ambiente que podría tener los días contados. Cada uno, con su protesta personal, se une al grito colectivo de una generación que se niega a quedarse de brazos cruzados.

Helena Gualinga (17 años, Ecuador)

Helena Gualinga en la marcha en Nueva York de septiembre del 2019.
Helena Gualinga en la marcha en Nueva York de septiembre del 2019.
Allison Hanes

Helena tiene 17 años y creció gran parte de su infancia en la comunidad ‘Sarayaku’, situada en la Amazonia Ecuatoriana, un pueblo indígena que tiene la creencia de que la naturaleza está conectada y viva, y que por lo tanto “todos los actos tienen efectos y consecuencias en otra parte”.

Sus habitantes tienen una misión, “preservar y usar de manera sostenible los recursos naturales de su territorio, para fortalecer el Sumak Kawsay (vida en armonía) y asegurar la continuidad del Kawsak Sacha (Selva viviente)”. Ese sentimiento de protección por la naturaleza y por sus tierras, es lo que ha llevado a los indígenas a luchar durante décadas en contra de la invasión de las empresas explotadoras de petróleo.

Helena confiesa que ver a su comunidad defender su territorio de compañías petroleras fue lo que le inspiró a “alzar su voz”. “Esa lucha por la vida era lo único que conocíamos los niños de mi comunidad. Ver a mis tíos y tías arriesgando sus vidas en defensa de la selva y crecer en ese contexto de lucha, nos hizo entender lo importante que era defender la selva”.

Su padre es sueco finlandés, lo que le ha permitido estar “viajando entre estos dos mundos” desde que empezó la escuela. A medida que fue creciendo, se percató de que las mismas industrias que querían entrar en sus territorios eran las que estaban causando el cambio climático, y se dio cuenta de la oportunidad que tenía de dar voz a los pueblos indígenas que defienden sus territorios. “Ante esa crisis, los pueblos éramos vulnerables. De ahí salió mi lucha”.

El calentamiento global está destruyendo su pueblo y provocando inundaciones y desbordamientos cada vez más frecuentes de los ríos. Según asegura la joven, antes se inundaban cada 20 años, y ahora entre una y tres veces al año, con su consiguiente llegada de plagas y destrucción de casas y cosechas. “Lo primero es dejar el petróleo bajo tierra y abandonar los combustibles fósiles por completo”, reivindica la activista, refiriéndose a la necesidad de que los gobiernos y empresas empiecen a tomar medidas.

“También necesitamos más protección para la Amazonia y otras zonas biodiversas para que no sean deforestadas", cuenta Helena, quien con apenas 13 años participó en el primer ‘Childrens Climate Conference’. Sostiene que, además, deben asegurar los derechos fundamentales, y ofrecer un ingreso económico alternativo para aquellos pueblos indígenas que han sentido que “necesitan” de industrias extractivas para poder tener, por ejemplo, educación o salud.

"Los que causaron esta crisis ya no estarán cuando llegue lo peor"

Helena participó este año en el 'Youth Climate Summit' en la ciudad de Nueva York, y confiesa que, aunque colaborar en la marcha y ver a tanta gente joven le dio mucha fuerza, también le decepcionó. “Pienso que no tomaron en serio a los jóvenes, y no había representación de jóvenes indígenas. Me pareció que querían enseñarnos a ser activistas, en vez de escuchar lo que teníamos que decir”.

Jóvenes de todo el mundo han asumido la lucha contra el cambio climático del planeta, y la joven activista asegura que se debe a que “tenemos acceso a mucha información y somos muy conscientes de lo que está pasando”, además asegura que “los que causaron esta crisis no van a estar cuando llegue lo peor. Se trata de nuestro futuro y el de las próximas generaciones”.

Ante los escépticos, que según Helen tienen miedo a abandonar su comodidad porque dice, “es más fácil ignorar el problema que lidiar con él”, alerta de que ya no estamos a tiempo de discutir “si es sí o no”. “Los científicos ya han explicado la situación y saben de lo que hablan. Necesitamos que todos hagan conciencia y actúen y presionen a los líderes del mundo para que tomen medidas ya. Creo que ahora que tanta gente se ha unido nos van a escuchar. Nos tienen que escuchar”.

Selina Neirok Leem (21 años, Islas Marshall)

Selina Neirok Leem en Majuro (Islas Marshall).
Selina Neirok Leem en Majuro (Islas Marshall).
S.N.

Nacida y criada en Majuro (Islas Marshall), Selina decidió convertirse en una guerrera climática a raíz de las historias que su abuelo le narraba de pequeña cuando se portaba mal.

Su abuelo le contaba que Dios derretiría el hielo en los polos Norte y Sur provocando la elevación del mar, dejando sus islas completamente sumergidas. "Y como no seas una buena niña, cuando llegue ese momento, no te dejará vivir en el cielo”. Esa historia intensificó los sentidos de Selina. “Empecé a sentir las olas con más intensidad, parecían más grandes cada año, notaba como cada verano era más caluroso...”. Y es que su isla se está enfrentando a sequías cada vez más drásticas, y mareas más altas.

Ahora, con tan solo 21 años ya es conocida por sus discursos y reivindicaciones por todo el mundo. En 2015 representó a su país en la Cumbre Climática de París, sin embargo no priorizaría ningún evento en el que haya participado. “Como alguien que ha nacido y se ha criado en un país insular a la vanguardia del cambio climático, todo lo que se puede conseguir y dar allí se convierte en la esencia misma de esta lucha, tu lucha. Por lo tanto, cada uno de ellos es muy importante”.

Selina asegura que lo que deberían haber hecho los gobiernos a estas alturas es convertirse en “cien por cien renovables”, y si no lo han hecho, comenzar la transición. También dice que “deben responsabilizar a las empresas por muchas de las cosas perjudiciales que han hecho al medio ambiente, ya que se trata de una violación de los derechos humanos”.

“Te guste o no, ya estás involucrado en esta lucha. Nos concierne a todos"

Si tuviera que decirle algo a las empresas y a los gobiernos sería: “Mira a todos los jóvenes en las calles, en Internet, en las Naciones Unidas, y en cualquier lugar en el que nos incorporemos. Míranos y no veas a un niño ilógico, sino a alguien con verdadero miedo y valor para hacer algo y actuar en consecuencia”.

La joven activista ha querido dedicarle también unas palabras a los ‘negacionistas’ que no quieren ser conscientes de la emergencia climática: “No tenemos tiempo para que hagas la vista gorda ante esta situación y permanezcas ignorante. Te guste o no, ya estás involucrado en esta lucha. Este asunto nos concierne a todos. A todos”.

Paul Mutuku (26 años, Kenia)

Paul Mutuku, en una manifestación contra la generación de electricidad con carbón en Kenia
Paul Mutuku, en una manifestación contra la generación de electricidad con carbón en Kenia
Iman Tavassoly

Graduado en 2017 en ‘Conservación Ambiental y Manejo de Recursos Naturales’ en la Universidad de Nairobi (Kenia), Paul confiesa que es un privilegiado por haber podido vivir más cerca de la naturaleza. “Recuerdo vívidamente cómo salía corriendo bajo el sol de la mañana y me sentaba con mi familia con el fondo verde de los árboles que nos rodeaban y nos daban sombra y aire fresco”.

Sin embargo, a medida que fue creciendo, ese paisaje que él recordaba fue cambiando a peor, razón principal por la que decidió contribuir a frenar ese cambio. “Los jóvenes son la única generación que ha crecido en esta era del cambio climático. No han visto lo mejor de la naturaleza que otras generaciones sí han tenido el privilegio de ver. Tenemos la energía y el tiempo para ofrecer soluciones a esta crisis. Nuestra unidad es una fuerza poderosa que conducirá al mundo hacia una acción climática real”.

Wangari Maathai, ganadora del Premio Nobel y gran defensora de la protección de los bosques y el cultivo de los árboles, fue quien le motivó a luchar por el medio ambiente. “Siempre la llamé ‘madre ambientalista’", confiesa. Su muerte, en 2011, fue un golpe duro, pero le dio la fuerza suficiente para dedicarse a defender la naturaleza. “A lo largo de los años, me he dado cuenta de que el cambio climático y la degradación del medio ambiente son las crisis más graves que amenazan a la naturaleza, a la humanidad y al planeta. Estoy luchando para asegurar que vivamos en un medio ambiente saludable y en un planeta seguro para las generaciones futuras”.

“Los jóvenes son la única generación que ha crecido en la era del cambio climático"

Paul ha trabajado con ‘350.org Kenya’ como coordinador de comunicaciones y programas en una campaña llamada 'deCOALonize', que consiste en ejercer presión al gobierno para que detenga las inversiones en la producción de electricidad con carbón. Tras protestas pacíficas, cartas a responsables y ONG’s, foros para crear conciencia, debates universitarios y audiencias judiciales, entre otras muchas acciones, el 24 de junio de 2019, la petición que hicieron al Tribunal Nacional de Medioambiente ganó, “lo que inspiró a muchas personas que ahora quieren aprender acerca de las tácticas de campaña para una defensa exitosa”.

El joven cuenta también cómo tuvo la oportunidad de compartir estas experiencias como uno de los únicos jóvenes que representaban a África, en defensa de la energía renovable en Kenia en el “Diálogo de Estocolmo sobre el Medio Ambiente”, en junio de 2018.

“Soy de África, un continente que no ha hecho casi nada para luchar contra el cambio climático, y el que está pagando el precio más alto por sus efectos”, lamenta Mutuku, quien también representó este año a jóvenes kenianos en la Cumbre de las Naciones Unidas en Nueva York. “Mi misión era mostrar a los líderes mundiales cómo los jóvenes ya están actuando y buscando soluciones para resolver la crisis climática y ecológica”.

“Las grandes empresas necesitan ser sinceras con el mundo, y despojarse urgentemente de los combustibles fósiles”, reivindica el keniano. “Necesitan invertir en energía limpia y trabajar en programas reales de transformación , y no en los informes falsos que utilizan para atraer a los inversores. Muchos ya están escuchando a la gente, pero necesitamos algo más que sólo escuchar, necesitamos una acción urgente”.

Emily Taylor (15 años, Alaska)

Emily Taylor, activista de 'Alaska Youth for Environmental Action' (AYEA).
Emily Taylor, activista de 'Alaska Youth for Environmental Action' (AYEA).
AYEA

Emily nació y vivió en la ciudad de Anchorage, en Alaska (EE.UU). Los veranos los pasa en el sudoeste, en la Bahía de Bristol, donde vive su abuela y también donde aprendió a pescar, ya que se trata de la mayor fuente de salmón rojo del mundo.

No obstante, la bahía y todo su ecosistema se están viendo afectados por una mina de cobre y oro (mina Pebble), cuya construcción amenaza a millones de hectáreas de hábitat. “Crecer alrededor de una hermosa cuenca con una amenaza tan grande me llevó a querer ayudar en la lucha por salvar el medio ambiente y proteger el lugar que tanto amo”, cuenta Taylor. 

La joven empezó hablando públicamente por primera vez en contra de la mina, alentada por su tía Melanie Brown, muy involucrada en la lucha. “También aprendí más sobre el cambio climático y la crisis climática a la que nos enfrentamos, y quise poder hacer algo para detenerlo”. Una labor que ha podido llevar a cabo, según declara, gracias a la plataforma ‘Alaska Youth for Environmental Action (AYEA)’.

La rapidez a la que está avanzando el calentamiento global está provocando que el Ártico se caliente a un ritmo dos veces más rápido que en cualquier otra parte del mundo, lo que derrite el hielo y hace que el nivel del mar aumente, provocando una cadena de efectos en el hábitat que le rodea. “Muchas aldeas tienen que ser reubicadas, los patrones de migración de los animales están cambiando, y eso afecta a la caza, y por tanto, a la subsistencia y modo de vida de las aldeas de nativos de Alaska”.

Además, la adolescente cuenta cómo las temperaturas -cada vez más altas- de los océanos y ríos están matando al salmón de la zona, una importante fuente de alimento para las civilizaciones que viven ahí. “Los efectos también se están notando en EE.UU, quieran reconocerlo o no. Los huracanes son cada vez más frecuentes e intensos, las inundaciones también y el clima se está volviendo más extremo”, afirma Emily alertada por el invierno inusualmente suave y las altas temperaturas en verano -de récord- que tuvieron este último año en Anchorage, su ciudad, produciendo incendios forestales extremos. “El cambio climático está afectando a todos y es un problema importante especialmente aquí, en Alaska”.

Taylor está convencida en la necesidad de reducir el impacto en el medio ambiente y que para ello, los gobiernos deben promulgar leyes y encontrar otras formas de reducir ese impacto con una economía más circular y regenerativa. “Los gobiernos y las empresas de hoy en día deberían dejar de depender de los combustibles fósiles y avanzar hacia fuentes de energía más limpias y renovables”, declara la alaskeña y añade que “la forma en que reciclamos también necesita un cambio sistemático, especialmente en EE UU, porque es extremadamente ineficaz y la mayor parte termina en el vertedero”.

"Estamos viendo cómo se quema el futuro delante de nuestros ojos"

Sin embargo, no considera que se haya puesto en marcha ninguna acción real a pesar de las preocupaciones que están mostrando los jóvenes respecto a esta problemática, ya que cree que “son muy pocos los que nos están escuchando de verdad, aunque saben que estamos ahí, y creo que los cuatro millones de personas en todo el mundo que participaron en la huelga climática demuestran que tenemos la a un gran número de gente detrás de este movimiento”.

La Federación de Nativos de Alaska ha aprobado una resolución que declara el Estado de Emergencia por el cambio climático, algo que la joven considera “muy alentador” pero admite que será necesario algo más más que eso, “como un nuevo acuerdo ecológico, o el plan de acción sobre el clima en Alaska”.

“Los jóvenes estamos tan comprometidos en abordar el cambio climático porque estamos viendo, literalmente, cómo se quema nuestro futuro delante de nuestros ojos”, defiende Taylor, asegurando que muchas personas mayores no pueden estar muy preocupadas “porque ya habrán fallecido cuando la crisis se desate realmente”. La activista está convencida de que deben luchar por su futuro y el de las generaciones venideras, a pesar de que a muchos “nos encantaría estar planeando cosas para el futuro tal y como lo hicieron nuestros padres y abuelos. Pero, ¿Habrá futuro para nosotros?”.

Emily asegura que “debemos abordar esta cuestión antes de que sea tarde” ya que, según dice, a los desastres no les importa el partido político, por lo que aquellos que no saben (o no quieren saber) de la crisis climática deben saber que “los efectos ya se están sintiendo. Lo vemos en nuestro alrededor, y debemos tomar medidas”.

Vivek Vashist (28 años, India)

Vivek Vashist, activista en Indian Youth Climate Network (IYCN)
Vivek Vashist, activista en Indian Youth Climate Network (IYCN)
| Briana Blasko

Con 23 años fue seleccionado para la beca 'Teach for India' y comenzó a viajar por el país tratando de disminuir la brecha de desigualdad en la educación, dando clases, durante dos años, a niños procedentes de familias con bajos ingresos. Vivek Vashist, originariamente de Hisar, una pequeña ciudad situada al norte de la India, ha sido siempre un apasionado por los viajes, lo que, junto a su preocupación por el clima ha supuesto una combinación que le ha abierto muchas puertas, en eventos e investigaciones.  

Ver un vídeo de pájaros ingiriendo plástico despertó su conciencia y avivó sus sentidos haciendo que empezara a fijarse a su alrededor, dándose cuenta de que no era un hecho puntual que se mostraba en un vídeo, sino que donde él vivía también se daban casos similares provocados por la contaminación y el cambio climático. "Había animales que se alimentaban de plástico, la calidad del aire estaba siempre en rojo y las noticias de inundaciones y sequías se volvían cada vez más frecuentes. Me sentí impotente y frustrado",cuenta. El joven confiesa que esos sentimientos los escondió al principio a su grupo de amigos temiendo que le tacharan de aburrido, alarmista o de "dar sermones". No fue hasta que no se dio cuenta de que "la asfixia interior lleva a la asfixia exterior" cuando decidió no solo expresarlo a sus amigos, sino al mundo entero. 

Vashist  recorrió en bici más de 1500 km por todo su país para crear conciencia sobre el Tratado Antártico de 1991 y recaudar fondos, tras haber sido seleccionado para formar parte de la Expedición Internacional Antártica en 2015, bajo el liderazgo de Robert Swan (conocido por ser la primera persona en llegar a los dos Polos del planeta). Fue el punto de partida de su participación en grandes y pequeños eventos desde entonces, como 'Global Peace Iniciative Women', una conferencia que se llevó a cabo en Tailandia con el objetivo de dar a conocer las dimensiones internas del cambio climático.

"Somos responsables de nuestras acciones, y debemos asumirlo"

Para hablar sobre los problemas que sufre su país debido al cambio climático, el activista se vale de la metáfora del efecto mariposa comparándola con la frecuencia de las condiciones climáticas impredecibles. El joven, graduado en ingeniería electrónica, cuenta como en la India, según datos del Departamento Meterorológico de India (IMD por sus siglas en inglés), la media de las temperaturas ha aumentado 0,6ºC en los últimos diez años. "A nivel anual esto puede parecer insustancial, pero las proyecciones de futuro pintan un cuadro más alarmante", advierte, dando el ejemplo de la estimación del Banco Mundial que afirma que si el cambio climático continúa como hasta ahora, las temperaturas medias en la India podrían alcanzar los 29,1ºC a finales de siglo (frente a los 25,1ºC actuales).

Según esta estimación, los distritos centrales de la India -mayoritariamente agrarios-, serán los más vulnerables al cambio climático al carecer de infraestructuras. Además, ya se encuentran en una situación de grave penuria rural y se están dando un gran número de suicidios por parte de los agricultores. Según estima el Banco Central, el PIB per cápita  podría reducirse en casi un 10% para 2050 en estos distritos, debido al cambio climático.

"Tiene que haber una participación activa de los gobiernos y las empresas. Más que llevar a cabo formas pasivas de reducir las huellas de carbono hay que tomar medidas para 'devolver' ese carbono a la tierra". Para abordar esta problemática asegura que, por un lado, es importante sensibilizar a los jóvenes, destinar fondos y subvenciones para las organizaciones de investigación y desarrollo, promover el uso de energías renovables y sancionar a aquellas organizaciones que se dedican a la quema de combustibles fósiles. Por otro lado, cree conveniente otras acciones para la ‘reversión’ de esos efectos, como impulsar la plantación masiva de árboles y promover la tecnología que devuelve el carbono a la tierra

"La mayor amenaza para el planeta es la creencia de que alguien más nos salvará", confiesa Vivek, citando al que fue su mentor, Robert Swan. "Somos responsables de nuestras acciones, y debemos asumir la responsabilidad de hacer nuestra parte. La esperanza y el optimismo de los jóvenes estudiantes y adultos proporcionan una oportunidad de lucha y están dispuestos a luchar por ella".

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