Un helicóptero, un forense y sin honores: el Gobierno ultima la exhumación de Franco del Valle de los Caídos

Último día de visitas en el Valle de los Caídos con los restos de Franco en la basílica.
Último día de visitas en el Valle de los Caídos con los restos de Franco en la basílica.
EFE

La presencia de los restos de Franco en el Valle de los Caídos tiene los días contados. En concreto, menos de una semana, puesto que el 25 de octubre ya no estará allí. Esta es la mayor concreción que por el momento ha dado el Gobierno sobre el traslado al cementerio de Mingorrubio, en El Pardo, y marca una marcha atrás a la que cada vez le quedan menos días.

En Consejo de Ministros, el Ejecutivo tomó su última decisión sobre esta cuestión. A partir de entonces, corresponderá a la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, comunicar al presidente, Pedro Sánchez, el momento en que estén listos todos los preparativos. No solo eso, el Gobierno también quiere dejar pasar las protestas en Cataluña en contra de la sentencia contra el procés para proceder a la exhumación.

El Valle de los Caídos ha cumplido ya más de una semana cerrado a las visitas. Tras el último fallo del Tribunal Supremo e incluso la negativa del Constitucional a reconocer una merma de derechos fundamentales como pretendían los Franco, los acontecimientos en Cataluña son ya el mayor de los factores que determinará que la exhumación sea un día u otro. Es "cuestión de días", apuntó el viernes la portavoz del Gobierno, Isabel Celáa.

Cuando se decida el día -el Gobierno ya dijo que no apurará el plazo hasta el 25-, se le comunicará con 48 horas de antelación a la familia del dictador, para que pueda hacer sus preparativos para estar presente en un trámite que el Ejecutivo quiere que sea "discreto" y "respetuoso" con lo que, en el fondo, supone la manipulación de unos restos mortales. En concreto, según se espera, de una momia, puesto que el dictador fue embalsamado a su muerte y, según los expertos, cuando se abra el atáud  en teoría se podrá apreciar una imagen muy parecida de Franco vivo. Eso, si la filtración de agua que no se descarta que podría haber entrado en la tumba en todos estos años no ha estropeado los trabajos de entonces.

Quien lo averiguará será el forense que el Gobierno ha incluido en el dispositivo, el profesor de Medicina Legal y Forense de la Facultad de Medicina de la Universidad del País Vasco Francisco Etxeberria, el más reconocido de nuestro país por haber trabajado en casos tan mediáticos como el reconocimiento de los restos de Ruth y José Bretón, los niños asesinados en Córdoba a manos de su padre o de tanto calado histórico como en la investigación sobre los desaparecidos durante la dictadura de Pinochet, en Chile.

Nietos de Franco

Una de las pocas personas que podrán entrar en la basílica cuando se levante la losa de granito de 1.500 kilos bajo la que está el ataúd será la ministra de Justicia, Dolores Delgado, en calidad de Notaria Mayor del Reino. También los nietos de Franco, si así lo desean. El Gobierno les informará del día de la exhumación por medio del abogado con el que han litigado hasta el final contra el Gobierno para intentar evitarla. No lo consiguieron ante el Tribunal Supremo y esta semana el Tribunal Constitucional rechazó también que el proceso conculque derechos fundamentales. Asimismo, el Gobierno ya les ha comunicado que no piensa acceder a su pretensión para que el traslado de los restos se haga con honores de Estado y salvas militares.

Ninguno de los presentes en la basílica podrá llevar consigo dispositivos para hacer fotos o vídeos para inmortalizar un procedimiento que continuará con el traslado de los restos de Franco al cementerio de El Pardo. Son 55 kilómetros de distancia y todo apunta que se cubrirá en helicóptero, que gana enteros frente al traslado en carretera como el medio que menos incomodidades supondrá para la población. También el que ofrecerá menos posibilidades de que pueda formarse una comitiva de partidarios del dictador.

Los restos serán inhumados en el cementerio de El Pardo, donde reposan también los de Carmen Polo y la hija de ambos, Carmen Franco, y será allí donde, se celebrará una breve ceremonia religiosa si la familia así lo desea.

La exhumación, traslado e inhumación correrá a cargo de personal del Estado y de una empresa funeraria, que ya ha sido contratada. Se calcula que tenga un coste de 11.000 euros. Una vez terminado el trámite, los restos del dictador ya no descansarán en una "tumba de Estado", e un "lugar donde se le puedan rendir honores", según no se ha cansado de repetir Calvo. Llegará entonces el momento de decidir qué hacer con las decenas de miles de restos humanosque quedarán en elValle de los Caídos y también en qué convertir este enclave.

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