El Gobierno de Malta ha desembarcado a los 356 inmigrantes que permanecían a bordo del Ocean Viking desde hace dos semanas. El Ejecutivo confirmó en la mañana de este viernes que los llevaría a puerto después de que seis países europeos se hayan ofrecido a acogerlos.

"Malta trasladará a esas personas a barcos de las Fuerzas Armadas y las llevará a tierra firme", explicaba el primer ministro, Joseph Muscat. Así es como el Ejército del país ha ido enviando hasta el buque, situado en aguas internacionales, lanchas con capacidad para una veintena de personas que han transportado a los náufragos hasta los buques militares.

"Ninguno quedará en Malta", apuntaba Muscat, quien agregaba que serían repartidos entre Alemania, Francia, Irlanda, Luxemburgo, Portugal y Rumanía.

Muscat informaba de que "tras debatirlo con la Comisión Europea y varios Estados miembros, a saber Francia y Alemania, Malta ha acordado ser parte de la solución en la parálisis del Ocean Viking, sin perjudicar su posición legal".

El ministro del Interior francés, Christophe Castaner, ha concretado que del total de inmigrantes, que llegarán al puerto de La Valeta, 150 recalarán en su país. "Francia mantiene su solidaridad: 150 serán bienvenidos en los próximos días en nuestro territorio", ha escrito en un tuit.

"Mecanismo automático"

"Después de 14 días de sufrimiento innecesario, las 356 personas a bordo de Ocean Viking finalmente desembarcarán en Malta", se felicitaba la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF).

MSF, que opera el barco junto a SOS Méditerranée, ha celebrado que "algunos Estados de la UE finalmente han dado una respuesta humana a este desastre humanitario", pero ha aprovechado para reiterar que "ahora se necesita un mecanismo de desembarco predecible". "Los gobiernos europeos deben detener estos retrasos prolongados y las pequeñas negociaciones ad hoc y establecer con urgencia un mecanismo de desembarco para las personas rescatadas en el mar", ha insistido.

En una entrevista concedida este jueves a 20minutos, David Noguera, presidente de la ONG en España, reclamaba a las autoridades "un mecanismo automático" que asegure el rescate de "gente que se lanza al mar en una situación desesperada, muchas veces engañada y en manos de mafias" y su traslado "lo antes posible a un puerto seguro donde sus derechos sean garantizados y se les trate con la dignidad que merecen".

Noguera lamentaba la dinámica actual, "agotadora", de tratar cada caso de una manera y de dar "soluciones más o menos imaginativas, más o menos ocurrentes", al drama que se vive en el Mediterráneo.

"Seguiremos salvando vidas en el mar"

El responsable de MSF España aseguró que, pese a las diferentes "maniobras para bloquear el trabajo de las ONG", ellos seguirán actuando: "Ni las amenazas de multas ni las declaraciones altisonantes nos van a intimidar. Nadie nos va a convencer de que rescatar a esas personas está mal". 

En esa línea, Jay Berger, coordinador de proyecto de MSF a bordo del Ocean Viking, ha avanzado que, realizado el desembarco, harán una escala en puerto para realizar labores de reabastecimiento, repostar combustible y cambiar de tripulación, tras lo que volverán a zarpar: "Mientras las personas se ahoguen y sigan huyendo de Libia, seguiremos comprometidos con salvar vidas en el mar".

"Hablamos de personas que huyeron de circunstancias desesperadas en sus países de origen y que sufrieron abusos horribles en Libia", ha contado Berger. "Hemos tratado a heridos de guerra que estaban atrapados en la primera línea del conflicto en Trípoli y hemos visto las cicatrices de quienes vivieron los ataques aéreos del centro de detención de Tayura. Hemos hablado con supervivientes de naufragios e intercepciones. Hemos escuchado historias de palizas brutales, descargas eléctricas, torturas (incluso empleando plástico derretido), y violencia sexual. Ni los menores están exentos de estos horrores. Los Estados europeos deben analizar detenidamente su implicación en las situaciones en que quedan atrapadas estas personas", ha alertado.