La Real Academia Española define 'manada' en una de sus acepciones como un "conjunto de ciertos animales de una misma especie que andan reunidos". Con este término se ha bautizado a distintos grupos de hombres que han agredido sexualmente a alguna chica. La Manada de Pamplona o La Manada de Manresa son algunas de las más sonadas, pero lo cierto es que hay más, muchas más. Y lo preocupante es que en los últimos años el número de casos que se han dado a conocer ha aumentado a un ritmo vertiginoso: si en 2016 se tuvo constancia de 18 casos, el año pasado se registraron 59, y en lo que llevamos de 2019 vamos camino de igualar o superar esta cifra, pues ya constan 34 agresiones múltiples, según los datos de Geoviolencia Sexual, un proyecto de Feminicidio.net.

Es imposible saber a ciencia cierta si este repunte se debe a que cada vez se cometen más violaciones en grupo o a que las mujeres ahora están denunciando lo que antes no se atrevían. ¿Por qué? Porque no hay datos oficiales sobre este tipo de delito concreto y porque el recuento de denuncias por agresión sexual múltiple va en el mismo saco que las del resto de violaciones.

Bárbara Zorrilla, psicóloga experta en violencia de género, considera que se da una mezcla de las dos circunstancias: "Por un lado, hay más violaciones en grupo. Es evidente que hay un efecto de imitación. Pero por otro lado, también se están denunciando más los casos. Por ejemplo, el apoyo social que ha recibido la víctima de La Manada, en el que la gente le decía: 'Yo sí te creo' y 'No estás sola', ha ayudado a que otras mujeres en su misma situación denuncien".

Características

En este tipo de violaciones se suelen repetir varias constantes, según el especial La Manada en el patriarcado, elaborado por el portal que se encarga de recopilar estos casos. Una de ellas es que la inmensa mayoría de los grupos de varones agreden a una mujer sola. Otras cuestiones serían que suelen llegar hasta la penetración, que tanto los agresores como la agredida suelen ser jóvenes, que los escenarios donde cometen la violación suelen ser viviendas, la calle o el interior de vehículos, que además de la agresión sexual también ejercen violencia de otro tipo sobre las víctimas y que quienes cometen el delito suelen ser desconocidos o personas que conocen el día de los hechos.

Pero, ¿qué empuja a estos hombres a actuar así? "Los jóvenes, que suelen ser impulsivos e inseguros, se someten con mucha más facilidad a la presión de grupo, ya que necesitan sentirse aceptados porque de eso depende su autoestima. Para ello, adoptan conductas que consideran como una hazaña, como una heroicidad, como algo transgresor. Tratan de adaptarse al modelo de masculinidad hegemónica de tío duro, de tío que domina", apunta la psicóloga, que sostiene que el problema comienza en la educación.

Pornografía sexista o vejatoria

El estudio Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales realizado por Red Jóvenes e Inclusión Social y la Universitat de Illes Baleares puso de manifiesto un dato clave en este sentido: casi el 80% de las y los jóvenes dicen no haber recibido una educación afectivo-sexual satisfactoria o no haberla tenido en absoluto. A este factor se suma el hecho de que el acceso a contenidos porno se ha adelantado a los 8 años por la mayor precocidad en el uso del móvil. Estos contenidos, en su mayoría, son de naturaleza sexista o vejatoria.

"El problema es el tipo de pornografía. Es un porno machista y violento que, además, está a un click, accesible en un segundo. Pueden verlo niños, y en ese porno lo que les enseñan es que a las mujeres nos gusta que nos sometan y que empezamos diciendo que no pero que, al final, cedemos", denuncia la experta en violencia de género.