Ariana Grande
Fotografía de archivo de la cantante estadounidense Ariana Grande. EFE

Una de las virtudes que más valoran los seguidores de Ariana Grande es su absoluta naturalidad, la forma tan sencilla en los tiempos que corren de tratar temas como la ansiedad, la sororidad, la fama o la depresión, gesto que emocionó hasta a Jim Carrey. Pero lo que ha ocurrido estos días ha sido, al menos, digno de un artículo.

Porque la vida de Ariana Grande es, en una de las metáforas más utilizadas de la historia, una montaña rusa. Su éxito era imparable y a la vez vivía momentos tan trágicos como el atentado terrorista de Mánchester, tan desoladores como la muerte de su expareja y tan doloroso como la cancelación de su boda con Pete Davidson. Y todo ello con apenas 26 años.

Las dificultades que tendría cualquiera para lidiar con tal amalgama de sentimientos han hecho que a la cantante de Florida a veces le salga toda esa tensión que lleva dentro en los momentos más inoportunos.  Como sobre un escenario, el lugar donde, mientras corean su nombre y sus canciones, se presupone que debe ser la persona más feliz del mundo.

Pero en ocasiones es complicado no darse un rato por vencida, a pesar de sus continuos esfuerzos por ser la capitana de su rumbo. Y eso le ocurrió este lunes durante la gira americana que está llevando a cabo y en la que actualmente hay un sold out ("todo vendido") en cada concierto.

En mitad de su espectáculo en St. Louis, Grande estaba de rodillas sobre el escenario y se desmoronó y comenzó a llorar ante su público. Nadie se lo esperaba y, como quien sabe que tiene que seguir esforzándose, salió adelante y acabó el concierto.

Aunque, por supuesto, sus fans se quedaron muy preocupados con la inestabilidad emocional de la artista, por lo que ella misma dio una explicación en un largo comunicado para mostrar que la fortaleza a veces consiste en ser humana... pero luego lo borró.

Solo a través de las capturas que hicieron los usuarios podemos saber qué decían las palabras de su comunicado en Instagram, que comenzaban con un "Las giras son salvajes. La vida en sí es salvaje".

Un escrito sincero

La artista se mostraba "realmente agradecida" por "el océano de cariño" que tiene alrededor "cada día". "Y por la gente que viene a mis conciertos para trasladarnos toda la energía que pueden", recordaba.

"Estoy agradecida de trabajar junto a los mejores músicos y bailarines del mundo. Por mi voz y por mi equipo. Por la música. Incluso por el conductor de mi autobús, Kurt, que ayer me trajo pepinillos cuando vio que se nos acababan", aseguraba tras reconocer a las miles de personas que van a sus conciertos.

"Esto es un sueño hecho realidad. No importa lo difícil que a veces se ponga o cuántos sentimientos me vengan a la mente y me griten pidiendo que les haga caso y que busque la forma de procesarlos. Prometo no abandonar lo que ya he empezado", continuaba.

Justo entonces, Ariana Grande revelaba sus sentimientos: "Últimamente siento todo intensamente, pero me comprometí a hacer esta gira cuando estaba en un momento de vida en el que aún asimilaba lo mucho que me había pasado. Así que sí, a veces lloro una barbaridad".

"Gracias por aceptar que soy humana. No estoy segura de qué he hecho para merecer tanto cariño, tanto amor cada noche, pero quiero que sepáis que es lo que me hace continuar día a día. Así lo siento y lo aprecio muchísimo, de verdad", se sinceraba.

Para concluir, Ariana Grande afirma que necesitaba escribir el comunicado porque quería que sus seguidores siguieran su ejemplo. "Comparto esto porque quiero que sepáis que, si vosotros también on sentís dolidos, podéis compartirlo con el mundo. No estáis solos. Es muy duro encontrar el equilibrio entre cuidar a los que te rodean, hacer tu trabajo y, mientras tanto, intentar curarte a ti misma. Pero quiero que sepáis esto: 'no estáis solos y lo estáis haciendo genial'. Os quiero", concluía.