Turisas toman sol
Dos turistas toman el sol en una playa de Málaga. M. MESA
Su avanzada edad, su piel más blanca no adaptada a la latitud del lugar en que resideny los hábitos de vida convierten a los turistas residenciales de la Costa del Sol en un tipo de paciente con un perfil especial de cáncer de piel. Así lo reconoce Magdalena de Troya, jefa del servicio de Dermatología del
hospital Costa del Sol.

No en vano los pacientes extranjeros suponen el 30% de las intervenciones quirúrgicas por cáncer de piel practicadas el año pasado en este centro hospitalario. La mayoría de quienes acuden a las consultas proceden de países del norte de Europa, Alemania y Gran Bretaña, que se han decantado por la comarca para pasar temporadas, atraídos por el sol, la playa y la práctica de actividades al aire libre, como el golf, según Sur.

El cáncer más frecuente es el no melanoma y afecta sobre todo a cara y manos

De Troya reconoce que es ya habitual que presenten múltiples cánceres cutáneos, hasta ocho e incluso diez carcinomas, tanto en la cara como en el tronco, después de sufrir quemaduras solares intensas.

En estos pacientes, al igual que en el resto de usuarios, el cáncer de piel más frecuente es el no melanoma, destacando dentro de éste con creces el carcinoma basocelular.

El no melanoma

Del total de casos de cáncer de piel tratados en la Costa del Sol el año pasado, el 95% corresponde al no melanoma. El más habitual es el carcinoma basocelular (80%) seguido muy de lejos del espinocelular (20%). Se trata, según los expertos, de un cáncer cutáneo invasivo localmente. Destruye el tejido donde se encuentra, avanzando tanto en superficie como en profundidad, pero no suele dar metástasis.

Este tipo de cáncer está muy relacionado con la exposición solar acumulada a lo largo de los años, afectando a las zonas más expuestas (cara y dorso de las manos y el cuero cabelludo en el caso de los calvos).

Cómo tratarlo

El tratamiento fundamental es la cirugía convencional, pero el gran problema es que dan lugar a mutilaciones importantes y a cicatrices. De Troya explica que la probabilidad de que el paciente desarrolle nuevos carcinomas en años posteriores es de un 50%.

Sin embargo, tienen una ventaja: si las lesiones se diagnostican muy precozmente, el paciente no tiene que pasar por el quirófano.

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