Augusto Cantamessa, Breve Orizzonte, 1955
Augusto Cantamessa, Breve Orizzonte, 1955. © Augusto Cantamessa / Galleria Losano, gentileza de Bruna Genovesio y Patrik Losano. AUGUSTO CANTAMESSA

Han pasado cuatro décadas desde que Sondra Gilman inició su particular historia de amor con la fotografía. Todo comenzó cuando descubrió la obra del artista francés Eugène Atget y decidió comprar sus tres primeras imágenes. Año a año, Sondra junto a su marido Celso González-Falla, iría incorporando muchas más y dando forma a una colección, con sede en su propio domicilio neoyorquino, que hoy en día está compuesta por más de 1.500 imágenes -casi todas originales- de los fotógrafos más destacados del siglo XX y XXI.

En la actualidad, obras de maestros como Ilse Bing, Henri Cartier-Bresson, Hiroshi Sugimoto o Rineke Dijkstra cuelgan en las paredes de su residencia junto al trabajo de fotógrafos estadounidenses como Man Ray, Edward Weston, Diane Arbus, Robert Frank y Nan Goldin. El leitmotiv que mueve cada adquisición: "Lo que buscamos en una imagen es sencillo: debe emocionarnos".

Hace cinco años el matrimonio donaba 75 de estas imágenes al Whitney Museum de Nueva York y el pasado año su colección viajaba por primera vez a Europa para dejarse ver en Musée de l'Elysée de Lausana (Suiza), dedicado en exclusiva a la fotografía y que atesora más de un millón de negativos. Un año después, esta prestigiosa colección llega a la Fundación Foto Colectania de Barcelona, donde se podrá admirar hasta el 29 de septiembre.

En total, 120 fotografías de autores tan prestigiosos como Berenice Abbott, Robert Mapplethorpe, Alexander Rodchenko, Paul Strand, William Eggleston, Bruce Davidson, Harry Callahan, Robert Adams, Silvia Plachy o Edward Steichen, con un nexo en común: todas ellas indagan en la fuerza expresiva de la línea fotográfica.

"Prestar atención a las líneas -ver de qué modo las ordena en su trabajo el fotógrafo o la fotógrafa, observar los distintos matices de las líneas en una u otra imagen- significa recordar que las fotografías tienen su propio modo de transmitirnos algo acerca de mundo. Pese a su fuerte presencia en las artes gráficas, las líneas suelen quedar desatendidas detrás de la ilusión del mundo representado en las fotos. Esta exposición pretende volver a hacerlas visibles", dicen los organizadores.

A su vez, la muestra se divide en tres secciones. La primera, Líneas rectas, incluye el trabajo de muchos autores que quisieron documentar la realidad: desde Berenice Abbott a Stéphane Couturier pasando por los urbanismos solitarios de Lewis Balz, los campos desolados de Robert Adams o las líneas verticales de Larry Clark, Nan Goldin y Cartier-Bresson.

La segunda, Curvas, intenta demostrar que la fotografía está a la misma altura del dibujo con sus representaciones de la naturaleza, las flores y el cuerpo humano. Aquí aparecen ejemplos como la cara deformada de Berenice Abbott, el primer plano de la la madre de Alexander Rodchenko, el torso masculino de Robert Mapplethorpe o las siluetas redondeadas de hombres de Leon Levinstein & Lisette Model.

Mientras que Abstracciones habla de esos artistas que han buscado deliberadamente enmascarar la realidad a fin de enfatizar la fuerza de sus imágenes como Alison Rossiter, Harry Callahan, Aaron Siskind o Ray K. Metzker.