El dies que vindràn (Los días que vendrán)
María Rodríguez Soto y David Verdaguer, la pareja protagonista de 'Els dies que vindrán' Lastor Media y Avalon P.C.

Hay películas que se esfuerzan por entretenernos alejándonos de la realidad, recreando espectaculares escenas e historias. Otras, en cambio, darían lo que fuera por intentar captar un pedazo de realidad, lo más cercano y reconocible posible. A este segundo grupo pertenece El dies que vindrán (Los días que vendrán) de Carlos Marques-Marcet, el relato de una pareja que afronta el hecho de que ella está esperando un hijo.

Esta crónica de nueve meses, protagonizada por María Rodríguez Soto y David Verdaguer y que se estrena este viernes 28 de junio, trata de la maternidad y la paternidad, pero sobre todo de la pareja y las dificultades para llegar a entender a la otra persona. A partir de la noticia del embarazo, las relaciones entre ambos variarán, de la alegría y la ilusión a los desencantos y desencuentros.

Un fragmento de realidad identificable y potenciado por el que sus dos protagonistas son también pareja en la vida real, pero sobre todo porque su misma actriz estaba embarazada durante el rodaje, aunque no es documental sino una ficción.

La película de Marques-Marquet destacó ya desde su presentación en el pasado Festival de cine en español de Málaga ganando la Biznaga de Oro a la mejor película y los premios a mejor dirección y actriz. Aunque, sin ir más lejos, las películas españolas más destacadas del pasado año también apostaban por esa conexión con la realidad.

Para su trama de corrupciones políticas, la cámara de El reino de Rodrigo Sorogoyen se pegaba al personaje principal, interpretado por Antonio de la Torre, como si se tratara de un docudrama; y la historia de amor lesbiana entre gitanas de Carmen y Lola, dirigida por Arantxa Echevarría, eligió contar con dos protagonistas sin experiencia en cine, Zaira Morales y Rosy Rodriguez.

La gran favorita del público y ganadora del Goya a la mejor película, Campeones, también recurrió a intérpretes con discapacidades intelectuales para formar parte del elenco, y del ficticio equipo de baloncesto de la película. El Goya al mejor actor revelación fue para uno de ellos, Jesús Vidal. Mientras que Entre dos aguas de Isaki Lacuesta seguía el reencuentro de dos hermanos de la manera más veraz posible y, para muchos críticos, fue la mejor producción española del año.

Entre dos aguas (2018)

La búsqueda de naturalismo y realidad está presente desde los inicios del cine, desde los mismos cortos documentales de los hermanos Lumière. En el antiguo sistema de rodaje en estudios y decorados de Hollywood fue el musical Un día en Nueva York (1949), con Gene Kelly y dirigido por Stanley Donen, el primero que dio el paso para salir al exterior.

Algunas de las corrientes cinematográficas históricas y más influyentes también abogaron por el verismo, la pantalla como una ventana abierta al mundo, fuera rodando en escenarios reales o bien recurriendo a actores no profesionales, incluso permitiendo la improvisación. Así lo quisieron el neorrealismo italiano de los años 40, la Nouvelle vague francesa de a finales de los 50 y a lo largo de los 60 o el Free Cinema británico. En el cine norteamericano de los 70 destacaron en este aspecto las películas de John Cassavetes, y a mediados de los 90 los firmantes del manifiesto Dogma 95, con Lars Von Trier entre sus abanderados.

Y no son pocas las películas que han hecho coincidir su metraje en pantalla con la duración real de la historia que narraba, desde clásicos como La soga (1948) de Hitchock, el western Solo ante el peligro (1952) o la adaptación de Doce hombres sin piedad (1957), curiosidades como el thriller A la hora señalada (1995), protagonizado por Johnny Depp. También en la impactante United 93 (2006) de Peter Greengrass que recreaba los últimos minutos de uno de los aviones de pasajeros secuestrados por terroristas, para estrellarse contra las Torres Gemelas, en los fatídicos hechos del 11 de septiembre de 2001.

Recursos todos válidos, como usar solo luz natural o el sonido directo, para hacer más "verdadero" lo que se está contando. Pero hay además otras opciones más chocantes como incluir a un actor real, sin que esté interpretando a un personaje, dentro de una trama ficticia o fantástica por muy descabellada que sea. Así ocurría por ejemplo en la delirante Cómo ser John Malkovich (199) de Spike Jonze, o el cameo de nada menos que Bill Murray interpretándose a sí mismo en una comedia de muertos vivientes, Bienvenidos a Zombieland (2009).

Un baño de realidad en cuatro películas

Roma (2018)

Roma (película)

El mexicano Alfonso Cuaron recreó sus recuerdos de niñez, de su familia y de la chacha que les cuidó de pequeños, a él y sus hermanos, en su barrio de Ciudad de México en los 70. La protagonizó una actriz no profesional (Yalitza Aparicio), cuidó los detalles de los decorados al máximo y rodó en blanco y negro, que es "como se ven los recuerdos desde el presente", según declararía el cineasta.

Estiu 1993 (2017)

Estiu 1993

La directora barcelonesa Carla Simón también decidió plasmar sus recuerdos y experiencias de pequeña, tras la muerte de sus padres. Lo hizo en color pero con un estilo y unos encuadres lo más naturalistas posibles. David Verdaguer, uno de los protagonistas de Los días que vendrán, fue quien interpretó al tío materno de la pequeña protagonista (Laia Artigas).

Boyhood (2014)

Boyhood (2014)

El director norteamericano Richard Linklater rodó con Boyhood una ficción que recogería el paso real de los años de sus intérpretes durante 12 años. Se centró en el personaje del joven Mason (Ellar Coltrane), desde los seis hasta los dieciocho años. Su actor fetiche Ethan Hawke también protagonizó, junto con Julie Delpy una trilogía romántica desde 1995 a 2013. Además, la segunda, Antes del atardecer (2004), transcurría en tiempo real.

JCVD (2008)

JCVD (película)

¿Jean-Claude Van Dammne acusado de robar una oficina de correos en Bélgica? No, pero esa fue la premisa de la película que mezclaba realidad con ficción. El célebre actor belga experto en artes marciales e icono del cine de acción de los 80 y 90, en plena crisis personal, sin un céntimo y sin que le llegara un buen papel que interpretar. Esta era la parte inspirada en lo real, el resto una invención con Van Damme dirigido por Mabrouk El Mechri.

(Imágenes texto, de arriba a abajo: 'Entre dos aguas' ©La Termita Films, 'Roma' ©Netflix, 'Estiu 1993' ©Avalon Producción, 'Boyhood' ©IFC Production y 'JCVD' ©Gaumont Film Company)