Fotograma de la cinta 'Carmen y Lola'.
Fotograma de la cinta 'Carmen y Lola'. Super8 Distribución.

"Es tremendo, terrible. Si esto mismo ocurre con las mujeres negras o lesbianas se monta un pifostio que se para España y se para el mundo. Pero no, como ocurre con las nadie...".

Quien habla es María José Jiménez Cortiñas, presidenta de la AGFD, la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad. Y habla rápido. Queriendo soltarlo todo. Siente de nuevo "discriminación, racismo, clasismo, de todo" y considera "muy fuerte" que esto provenga de otra mujer.

Arantxa Echevarría viene de estrenar su primera película, Carmen y Lola, en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes. La sinopsis habla del amor entre dos adolescentes gitanas a pesar de los inconvenientes y discriminaciones sociales a los que las somete la familia, máxime en una sociedad donde la homosexualidad es tabú.

Tras esa primera proyección, el diario Público entrevistó a la directora. Sus declaraciones no sentaron nada bien dentro de la AGFD, que lanzó un comunicado en el que se quejaban sarcásticamente de dar el salto a la gran pantalla con "una producción paya, una dirección paya, un guion payo y un reparto mayoritariamente payo sobre la vida de personas gitanas".

Esto sólo fue el principio porque entra en escena el tercer vértice de toda la polémica, la 32º Muestra Internacional de Cine y Mujeres de Pamplona, organizada por IPES (Instituto Promoción de Estudios Sociales) en su rama de Mujeres y Feminismos.

Jiménez Cortiñas asegura que guarda "todos los whatsapps" porque, precisamente por ese comunicado previo donde  "únicamente analizamos las entrevistas y declaraciones de esa mujer porque tenemos derecho cuando se sueltan clichés y frases tan tajantes a hacer un análisis de esos hechos" las invitan a participar en una mesa redonda de diálogo posterior a la película. Una película que ellas aún no han visto.

"El desencuentro"

Sin embargo, de la noche a la mañana, se suspendió la proyección de la película y el posterior coloquio porque, según una representante de la Fundación IPES que prefiere no dar su nombre y que remite a su comunicado -el cual no se encuentra en su página web ni en sus redes sociales, sino que nos hacen llegar por correo-, "no entramos a lo que consideramos un desencuentro". Ante la cuestión de cómo llegan a conocer esas discrepancias, contesta: "Porque lo sabemos. Había declaraciones previas a nuestra gestión y hemos salido bastante perjudicadas y con el proceso ralentizado".

Comunicado de la 32 Muestra Internacional de Cine y Mujeres de Pamplona sobre la cinta 'Carmen y Lola'.

Ese "desencuentro" es el eje y epicentro de toda esta historia. El sábado día 2 de junio la AGFD explotaba. Hablaron de una "caída de caretas" y de chantajes. De puñalada y del "europayismo feminista". El título lo dice todo: Vetadas Gitanas Feministas por la directora de "Carmen y Lola".

"Nunca ha sido un desencuentro, es un veto. Están desgitanizando el encuentro accediendo al chantaje. Han vetado a una asociación de mujeres feministas gitanas para hablar sobre una película de mujeres gitanas", cuenta Jiménez Cortiñas. Explica que ya estaba todo planeado y que, tras una llamada el viernes a última hora, en la cual les dicen que "Arantxa y su productora, textualmente, se niegan a reproducir la película si Gitanas Feministas participan en la mesa de diálogo", les han prohibido el acceso a la cinta.

"Carta abierta"

Es entonces, después de ese segundo comunicado, cuando Arantxa Echevarría, la directora de la cinta, decide responder. Aunque desde 20minutos intentamos contactar para realizar unas preguntas, nos comunican que Arantxa ha publicado una carta abierta titulada Una película hecha desde el amor y que nos emplazan a una posible entrevista tras el estreno de Carmen y Lola, en septiembre.

La realizadora responde a las cuestiones en el amplio texto colgado en su cuenta de Twitter. En dicho comunicado, comienza exponiendo que Carmen y Lola "habla del amor universal" y "de lo difícil que es sentirte diferente y no tener referentes válidos a tu alrededor", así como que "trata de la raza gitana" desde "el máximo de los respetos y el pudor".

"Como paya, sabía desde un primer momento que mi mirada hacia el universo gitano sería juzgada", continúa, "pero, antes de nada, antes de directora de cine, soy mujer. Una feminista desde la sororidad. Creo que somos hermanas, más allá de las razas o de los credos". A continuación, la cineasta recuerda el germen de la historia en 2009 -cuando leyó sobre un primer amor lésbico y gitano-, así como los "clichés" en los que supuestamente cae el largometraje. "Por desgracia sacados de la realidad, de los 1.250 gitanos que entrevisté en el casting y que me contaron su historia", puntualiza.

Arantxa explica que antes de Carmen y Lola buscaron "cohesión con las mujeres gitanas feministas", con quienes sólo hubo "una reunión y múltiples emails", donde le dijeron que era un tema que no veían interesante. "¿Hay cientos de temas de los que hablar y tenéis que hablar de eso?", cuenta la directora que le respondieron en esa conversación  "desalentadora".

Ella se queja de que "sin leer el guión dieron por sentado la falta de veracidad y de respeto", amén de que dejaron de contestarle a la solicitud de ayuda para obtener información para la cinta, decidiendo entonces recurrir "a la fuente", granjeándose la amistad de diversas chicas gitanas y lesbianas durante años , siempre desde el anonimato de estas, que le pidieron que contara "su historia".

"He tenido que soportar escupitajos, insultos y recriminaciones por la calle y por las redes. Soy una endemoniada", asevera Arantxa, a quien le sorprende que haya colectivos "tan enrabitadamente" en su contra "sin que hayan visto la película". "Yo no he chantajeado a nadie. No he vetado a nadie", asegura, justo antes de exponer cómo se puso contacto con ella la Muestra Internacional de Cine y Mujeres de Pamplona y le comunican que el debate entre ella y la AGFD, después de sus comentarios "destructivos, infamantes y degradantes". "¿Qué tipo de coloquio se puede mantener con alguien que ya te ha juzgado y sentenciado antes de ver la película? ¿Ese era el decorado que deseaba para la primera proyección en España de la película?", agrega.

Para acabar, Arantxa critica que el IPES llamó a la AGFD explicándoles que ella "no quería entrar al debate" y que ellas contestaron que "irían al cine, que movilizarían a todo el mundo con pancartas, con manifestaciones" en su contra y de la película. Finaliza diciendo que ella "no es el enemigo" y hay que apuntar "bien a nuestro objetivo", que no es otro que "el patriarcado y el machismo en el mundo payo y el gitano".

"Carta amorosa"

Pocos minutos después de leer esta "carta amorosa", como la define María José Jiménez Cortiñas, la presidenta de la AGFD contesta: "Está manipulando e industrializando. Le está dando la vuelta: una mujer con privilegios, en la cima, con dinero, una persona pública se posiciona como víctima y nos tacha de salvajes y frustradas. Y es absurdo. Sólo pido que lean y se puede leer: ni estamos frustradas ni queremos hacer boicot".

"Su forma de hacer paternalismo tiene mucho de machismo y de racismo", arremete Jiménez Cortiñas, "su mensaje desgitaniza". "Tenemos que lidiar con esta pedagogía tan grata todos los días, todos y todos los días. No sabéis lo que es eso. Y era una mesa de diálogo, ya está", argumenta.

"Somos sujetos políticos. Ni somos imbéciles ni objetos de decoración: somos mujeres gitanas formadas y forjadas en la resistencia", arremete, y continúa: "Ella se nombra autofeminista y autodefensora de causas ajenas y no se da cuenta de que lo que está haciendo es fomentar el imaginario externo del pueblo gitano, ese de que nuestra única salida para ser mujeres libres es renunciar a nuestra cultura".

Jiménez Cortiñas asegura que si se prestara anteción a la reseña de Variety, donde "una mujer que no es española y que no sabe lo que es el racismo español ni la desgitanización aún así hace un análisis crítico", se comprendería que no es "una cuestión personal" sino "hacer daño a un pueblo, crimializándolo". "Parece que está superado y no es real. No vais a salvarnos ni a ser las protagonistas. La opresión nos la están haciendo ellas pensándonos como un pueblo de ingratos y machitos, que es la línea central del machismo y la misma estrategia del patriarcado", zanja.

Y concluye: "La línea de que estamos por encima de la raza o del credo o de los cuerpos y todo es ir contra el patriarcado es invisibilizar los errores, perpetuarlos. El feminismo tiene que posicionarse. Los medios tienen que posicionarse. Hay que mirarse el ombligo".