Llegó sonriente José Luis Martínez-Almeida al Ayuntamiento de Madrid. En el Palacio de Cibeles el ambiente era de inicio de legislatura. Y de alegría para un Partido Popular que recupera el bastón de mando cuatro años después. Lo que tardó en cerrarse casi ocho horas el viernes, fue un hecho este sábado, cuando Almeida relevó a Carmena al frente del Consistorio de la capital gracias a los votos de PP, Ciudadanos y Vox.

Begoña Villacís paseó por el pleno con las sillas todavía vacías. También la suya; la de vicealcaldesa. Y de la sonrisa de unos, a la resignación de otros. El destino y los años quisieron que la Mesa de Edad estuviera formada por Rita Maestre y Manuela Carmena, precisamente dos de las almas principales del Ejecutivo saliente. Fueron ellas las encargadas de dar el relevo a un Martínez-Almeida que, con el beneplácito y la "confianza" de Ciudadanos, promete "cambio" para Madrid.

Tras un correcto saludo con Carmena y otro efusivo con Villacís, Almeida se acomodó para, simplemente, esperar. Casado, Ayuso, Gabilondo, Rollán o García Egea miraban desde lo alto y la sesión arrancó tras unos minutos de cortesía que sirvieron para que los concejales de Vox tomaran asiento en la sala. Fue entonces cuando tomó la palabra el secretario general de la Cámara. Se daba por arrancada la legislatura, y para empezar, se dio paso al juramento o promesa de la Constitución, que se hizo sin alterar en ningún momento la fórmula.

"Hemos optado por ser útiles", dijo Begoña Villacís a su llegada a Cibeles. Y a eso apeló Almeida una vez proclamado. Miró al pasado, eso sí, para recordar a Álvarez del Manzano, Gallardón y Botella primero y a su familia después. En sus agradecimientos habló de "honor" y "responsabilidad", con un guiño para Carmena. "Tú nunca dejarás de ser alcaldesa de Madrid", esgrimió mirándola. Y entonces empezó a mirar a todo "lo que queda por hacer".

Apeló a la obra de Lucio Muñoz, 'La ciudad inacabada' para recalcar que "Madrid está inacabada" y aseguró que lo que quieren es "mirar al futuro y no reescribir el pasado". Según Almeida, ha llegado el momento de estar "a la altura" en todos los aspectos. "Queremos una ciudad de todos", expresó, y apela a "recuperar la dignidad y el respeto institucional". Precisamente eso, prosiguió, representan los acuerdos con Cs y Vox, sobre los que dijo que no tienen "nada fuera del ordenamiento jurídico" para responder a las críticas.

Impuestos, medio ambiente, zonas verdes, asfalto, presupuesto...Trató de tocar todas las áreas el nuevo alcalde en su discurso. "Invito a todos los concejales a unirse en esto". Tendió la mano Almeida a cada uno de los grupos porque quiere "un Madrid de todos y un Madrid para todos". ¿Cuál será su legado? "Que la gestión no es para adroctinar, sino para que los madrileños elijan su futuro".

Carmena pide "cuidar la democracia"

Carmena, que subió al estrado por última vez en el Ayuntamiento, se alejó de criticas y pidió "cuidar la democracia" porque "costó mucho" conseguirla. "Fue esfuerzos, fue vidas, no lo podemos olvidar", proclamó la exalcaldesa. El verbo cuidar estuvo muy presente en su breve intervención. "Las instituciones es la estructura de paz que permite la vida en sociedad". Hizo un llamamiento al trabajo y a la unión. "Cuidar es un término femenino", dijo mirando a Ortega Smith para reivindicar el feminismo. "Es un movimiento que ha significado la mayor revolución del mundo sin que haya habido una gota de violencia", sentenció para censurar la violencia machista.

"Estamos llegando estos días a mil mujeres asesinadas". Por eso, insistió, tenemos que "cuidar la democracia". Carmena solicitó a la Cámara aparcar los insultos y las mentiras: "Es una necesidad", porque, reveló, la valoración de los jóvenes a los políticos "no son buenas" y de eso culpa a los propios políticos. "Si creemos en la democracia, cómo no vamos a tener respeto a los que han sido elegidos por los otros".

Pero tuvo tiempo, asimismo, que Más Madrid fueron los ganadores y afirmó que ella cree en los pactos. Pero "no es lo mismo lo que pasa hoy, que lo que pasó hace cuatro años", dijo en referencia a su acuerdo con el PSOE en 2015. "Nunca el PP tuvo menos votos que hoy", y eso para Carmena es "una paradoja". Y en cambio cree necesario "salir de ese frentismo" y miró al respaldo que obtuvo de los ciudadanos el 26-M, a quienes dio las gracias por apostar "por un proyecto".

Reconoció errores Carmena y pidió disculpas, pero dio mucho peso a la cifra de votantes. "Hay muchísimas personas que quieren que continúe este proyecto", sentenció. Apoyada en el estado, la alcaldesa saliente, fue especialmente dura para responder a las críticas recibidas y reivindicó el papel de su Ejecutivo. "El nuevo Gobierno tiene mucha suerte porque les dejamos un Madrid muy bien posicionado en el mundo", terminó una Carmena entre emocionada y orgullosa por lo hecho.

Villacís quiere "mirar al futuro" frente a "sectarismos"

La propia Villacís, previa felicitación a su 'jefe', reivindicó la democracia de un Gobierno de coalición. Sin meciones a Vox, se centró en su pacto con el PP. "Lo más importante no es quien lo firma, sino qué pactos se firman". Avisó al PSOE de hablar de "prejuicios" para que "aparquen los suyos". Volaron reproches y advertencias en la sesión, pero la ya vicealcaldesa se centró en el papel de oposición que hicieron frente a Carmena. "Nos hemos vaciado en esta ciudad, nos hemos recorrido esta ciudad", sostuvo para respaldar el "crecimiento de Cs".

"No es casualidad", sentenció Villacís, que ahora se ve dentro del Gobierno. "Me gustaría que dentro de cuatro años se note que hay un Ejecutivo sensato, para que los madrileños vivan mejor que el Ayuntamiento". Puso en el foco a las familias que "tendrán más dinero" con las bajadas de impuestos. "Vamos a hablar mucho más tiempo de futuro y mucho menos de pasado", terminó la portavoz. Emocionada, Villacís mira ya a cómo cree ella que tiene que ser Madrid al final de la legislatura que este sábado empieza. Acusó a Más Madrid de provocar "desequilibrio" y se compromete a dar "soluciones". "No tenemos un minuto que perder".

Mucho más conciliadora estuvo Andrea Levy -que será portavoz del grupo popular-, que tuvo palabras de cariño para Manuela Carmena. La catalana que "se siente madrileña", miró a la exregidora y sonriendo le pidió que llevase con "orgullo" haber sido alcaldesa. "Tenemos que hacer de esta ciudad la capital de la tolerancia, de la libertad" porque "Madrid mira hacia el futuro ambiciosa, diversa, alegre y cálida". Llegó a citar a Calderón de la Barca y se comprometió a "no defraudar" a los madrileños.

"Este es un Gobierno del pasado"

"La democracia se debe cuidar siempre, cuando se gana y cuando se pierde", dijo un Pepu Hernández que recordó que el PP no ha sido la fuerza más votada y afeó a Almeida y Villacís que hayan otorgado presencia a Vox en el Gobierno: "Están haciendo algo que toda Europa rechaza". Puso como ejemplos a Merkel y Macron porque "nunca pactarían con una fuerza de extrema derecha". En palabras de Herández, "el trío de Colón va a gobernar Madrid" porque populares y naranjas "han decidido blanquear a Vox". Y fue rotundo: "Me imagino que Cs no volverá a hablar de regeneración".

Sostuvo además que el grupo socialista va a defender "la libertad, la igualdad, los derechos y la lucha contra la violencia de género". Leyendo sus notas, el portavoz socialista calificó al nuevo Ejecutivo como "un Gobierno del pasado" y esgrimió que los suyos quieren representar "el Madrid real" con una visión "progresista y no una retrógrada". No se mordió la lengua y se aventuró a decir que la capital inicia "una triste etapa".

Para Javier Ortega Smith fue un "orgullo" hablar en el Pleno "bajo el retrato del rey". Habló de democracia y de "alternancia en el poder", para "representar a todos los madrileños, nos hayan votado o no". Elevando el tono en su breve intervención, tendió la mano a todos los grupos para ser "los garantes del respeto y del cumplimiento de la legalidad". Desde el punto de vista de Vox, en el futuro "la corrupción no puede tener la más mínima cabida", y censuró el "derroche" y pidió "lealtad institucional".

Este 15 de junio, Madrid tiene nuevo alcalde. Después de Botella, Almeida toma el bastón de manos de Carmena e inicia cuatro años de legislatura en los que el PP necesitará de acuerdos y de consenso para sacar adelante todas las medidas que pretende. Ciudadanos desde dentro y Vox desde fuera estarán vigilantes.