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Instalaciones de la Central Térmica de Velilla del Río Carrión (Palencia). EUROPA PRESS

El informe 'Just transition or just talk?' de Climate Action Network Europe (CAN) y Sandbag refleja que los estados miembros están recibiendo apoyo a la transición energética pero no se están comprometiendo en realidad con la descarbonización.

En la actualidad, de los Veintiocho, un total de 21 Estados miembro de la UE todavía utiliza carbón para la generación de electricidad y solo ocho de ellos están comprometidos a ser libres de carbón en 2030.

De estos 21 países, once no prevé hacerlo antes de 2030, por lo que para esa fecha aún quedarán 60 GW de capacidad instalada de carbón y esto supondrá una reducción del 58 por ciento respecto a los niveles actuales (143 GW).

Además, el informe denuncia que ocho de los Estados con carbón se están beneficiando de ayudas de la Plataforma de las Regiones del Carbón en Transición. Se trata de República Checha, Alemania, Grecia, Polonia, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia y España.

De los 21, once de ellos no tienen un plan de salida o reducción del carbón en 2030 y aún la mayoría de ellos muestra muy poca capacidad de reducción del carbón en 2019. Dos de los Estados miembro han anunciado que saldrán del carbón pero no han precisado ningún objetivo concreto.

El informe recuerda que los Estados miembros con menores ingresos podrán acceder a unos 26.000 millones de euros entre 2021 y 2030 a través del recién creado Fondo de Modernización para ayudar a la transición energética. Sin embargo, muchos de estos, entre ellos Polonia, República Checa y Bulgaria -que suman 41 GW de potencia instalada de carbón- han diseñado una reducción escasa o nula para 2030.

Por ejemplo, Polonia, que ocupa el último lugar en la clasificación, seguida de cerca por Alemania en el penúltimo puesto, prevé que su capacidad actual de carbón instalado sea de 26,9 GW, reduciéndose sólo parcialmente a 22,9 en un plazo de 12 años.

El estudio reclama a la Comisión Europea que exija a los países que rindan cuentas de la calidad de sus planes en los Planes Nacionales Integrados de Energía y Clima de los Estados miembro, que finalizarán su tramitación a final de año.

El informe pide también a la UE que el apoyo a la transición justa en las regiones carboníferas se condicione siempre a compromisos "creíbles y ambiciosos" de transición energética, incluidas reducciones significativas en la generación de electricidad a partir del carbón.

En concreto, los países que tienen intención de seguir quemando carbón para producir electricidad en 2030 son Polonia, Alemania, Rumanía, Bulgaria, Grecia y República Checa.

El abogado del Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA), Guillermo Ramo, el PNIEC español debe contener objetivos de descarbonización mucho más ambiciosos.

"Ahora mismo está lejos de cumplir con el objetivo de limitar el aumento de la temperatura por debajo del 1,5ºC, lo cual traería consecuencias irreversibles para nuestro Planeta", ha advertido Ramo que considera que el plan es "poco claro" en lo relativo al carbón, ya que no se incluye una fecha para el cierre de las centrales térmicas, sino un intervalo de la posible capacidad que permanecerá instalada en 2030.

"Comprometerse a poner fin al carbón no supone un peligro para la seguridad de suministro en nuestro país. Es factible cerrar todas las centrales en el año 2025 a más tardar", considera.

Por su parte, la coordinadora de la política del carbón en CAN Europa, Joanna Flisowska, cree que la Comisión Europea debe exigir a los gobiernos que rindan cuentas sobre la calidad de sus PNIECs.

"Los rezagados del clima no deberían obtener un cheque regalo. La UE debe apoyar una transición energética justa en las regiones carboníferas, basada en compromisos creíbles y ambiciosos claramente articulados en los planes. Una transición energética justa lejos del carbón ya no puede quedar solo en palabras", ha apostillado.

En la misma línea, el analista de energía y políticas de Sandbag, Charles Moore, ha afeado que los Estados miembro que dependen del carbón quieren financiación sin condiciones para la transición justa e insta a la Comisión Europea a que solo siga apoyando a estos Estados miembro si presentan planes realistas para abandonar el carbón.

"Lo que queda de centrales de carbón europeas es ineficiente, vieja y sucia. Una PNIEC creíble requiere un plan para el carbón. Los Estados miembros deberían utilizar el proceso de desarrollo de sus PNIEC como una oportunidad para esbozar un camino detallado hacia el logro de una economía de cero emisiones para 2050. Una retirada progresiva del carbón para 2030 es el primer paso en este camino", concluye.

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