Espermatozoides
Espermatozoides fertilizando un óvulo, en una ilustración. GTRES

La ciencia está preocupada por la degradación en la fertilidad masculina. Se calcula que en los últimos 80 años ha habido una reducción del 50% en la calidad del esperma a nivel mundial. Y parte de esa culpa la podrían tener contaminantes encontrados en productos que usamos en la vida diaria, según han encontrados varios nuevos estudios.

El más reciente ha sido de la Universidad de Nottingham, que estudió la calidad y cantidad de espermatozoides en hombres y perros (esta última como referencia, al ser una raza que convive en los mismos espacios con los humanos).

Los científicos expusieron muestras de esperma de ambas especies a dos sustancias: Una era el ftalato de dietilhexilo (DEHP), un químico usado para hacer los plásticos más flexibles y que es muy común en productos que van desde alfombras a ropa y cables. La otra fue el bifenilo policlorado (PCB153), usado en plásticos antiguos y que fue dejado de usar por la industria en los años 70 por ser peligroso para la salud.

La exposición a estas sustancias fue en una cantidad similar a la que se encuentra en el medio ambiente. En ambos casos resultó dañada la calidad del esperma, afectando la movilidad de los espermatozoides y dañando el ADN que transportan.

Hombres y perros

El coordinador de la investigación, Richard G. Lea, admitió que la muestra (una decena de hombres y otra de perros en el Reino Unido) es muy pequeña para extrapolar los resultados, pero demuestra que los químicos contaminantes presentes en el hogar dañan el esperma.

"Este estudio sostiene nuestra teoría de que el perro es un espejo de la degradación reproductiva masculina humana y sugiere que químicos hechos por el hombre y ampliamente usados en el hogar y el trabajo pueden ser los responsables de la reducción en la calidad del esperma", señala Lea en el estudio, publicado en Scientific Reports en marzo pasado.

Obviamente, la caída en la calidad del esperma también puede ser responsabilidad del estilo de vida. El estrés, fumar, beber alcohol y el sedentarismo afectan a la capacidad reproductiva masculina.

Sin embargo, los científicos apuntan ahora a los químicos usados en los plásticos, porque son ubicuos. Según el diario británico The Guardian, se calcula que dos terceras partes de los plásticos producidos en toda la historia humana están reducidos a partículas que flotan en el aire, el agua o están revueltos con la tierra. Eventualmente, esas partículas acaban alojadas en el cuerpo humano.

Esta situación, según The Guardian, está llevando a la especie humana a un punto de no retorno. Se calcula que hasta un 30% los los hombres jóvenes tienen recuentos de esperma considerados reducidos. En Dinamarca, por ejemplo, un 10% de los niños han nacido con técnicas de reproducción asistida en los últimos años.