Iceta y Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la clausura de la convención municipal del PSC en Tarragona, junto al líder del PSC Miquel Iceta . EFE

La designación por parte del Pedro Sánchez de Miquel Iceta como próximo presidente del Senado ha confirmado este miércoles el cambio en la gestión de la crisis en Cataluña de la manera más simbólica posible. A partir del 21 de mayo, la Cámara Alta pasará de ser el escenario donde se votó aplicar por primera vez el artículo 155 de la Constitución a estar presidida por un político, el secretario general del PSC, que considera que los políticos juzgados por el procés no deberían permanecer en prisión preventiva, que podrían ser indultados si son condenados por el Tribunal Supremo y que debería haber una consulta si la pide una mayoría suficientemente amplia de catalanes.

Sánchez ha empezado por el Senado para empezar a imprimir el carácter que tendrá su nuevo Gobierno en la próxima legislatura y lo ha hecho con uno de los políticos con quien más afinidad ha demostrado en los últimos diez meses para aplicar su política de diálogo en Cataluña.

Mientras los socialistas empiezan a negociar con los otros grupos la combinación para controlar el Congreso, la Cámara Alta se presentaba como algo más fácil, puesto que tras las generales del 28-A el PSOE tiene más de la mitad de los senadores, 138 de 266, entre electos y de designación autonómica.

La mayoría absoluta permitirá al PSOE no tener que pactar con ningún otro grupo la composición del órgano rector del Senado, la Mesa, donde Iceta sustituirá al popular Pío García-Escudero. El socialista aún no es senador, pero lo será antes de que el 21 de mayo se constituyan las Cortes porque va a sustituir como senador designado por el Parlamento catalán a José Montilla, que se espera que renuncie en las próximas horas.

Estrategia de diálogo

El perfil de Iceta confirma que Sánchez continuará con la política sobre Cataluña que ha desplegado en los últimos meses. Nada más llegar a La Moncla, abrió un periodo de "diálogo dentro de la Constitución" que sirvió para aplacar los ánimos entre parte del independentismo. Al margen de periódicas muestras de fuerza, al cabo de los meses una de las conclusiones es que una parte del secesionismo, particularmente en ERC, considera la continuidad del presidente del Gobierno como la única opción para dar salida a la crisis.

Al mismo tiempo, Sánchez ha tomado decisones que PP y Ciudadanos han denunciado como concesiones inaceptables al independentimo. En aras del diálogo, Sánchez aceptó más de lo que en un principio estaba dispuesto a aceptar para que se celebrara la llamada Cumbre de Pedralbes y al final de la pasada legislatura hizo que muchos se llevaran las manos a la cabeza, también en el PSOE, al aceptar que un "relator" ordenara los trabajos de una mesa de negociación entre fuerzas independentistas y no independentistas.

En cuanto el nuevo Gobierno de Sánchez eche a andar, los socialistas tienen la intención de retomar la gestión de la crisis de Cataluña en el sitio donde se quedó al término de la pasada legislatura, aunque de momento no se desvela si se volverá a la figura del relator.

No obstante, la postura de Iceta sobre la crisis catalana ha ido incluso más lejos de lo lejos de la oficial en el PSOE y en el Gobierno en su estrategia de diálogo con la Generalitat catalana.

Indultos y consultas

El que como presidente del Senado será la cuarta autoridad del Estado por detrás del Rey, el presidente del Gobierno y el presidente del Congreso, cuestionó en septiembre del año pasado la prisión preventiva en la que se encuentran Oriol Junqueras y el resto de políticos catalanes procesados por el 1-O por considerar que estaba "durando demasiado".

Año antes, en diciembre de 2017, se mostró favorable a que, en caso de ser condenados, los responsables del procés fueran indultados por el Gobierno. En una entrevista a la radio catalana RAC-1 apostó primero por "esperar a ver si hay sentencia condenatoria" y, en ese caso, recordó que "la democracia tiene mecanismos para suavizar, aligerar y coser heridas que tienen un origen político, aunque hayan llevado eventualmente a la comisión de algún delito". El PSOE se desmarcó rápidamente de estas declaraciones y el propio Iceta

La última polémica por Cataluña la suscitó cuando en plena precampaña electoral señaló en una entrevista que debería haber una consulta si lo pedía "una mayoría muy amplia". "Si una mayoría muy amplia de los ciudadanos quiere la independencia la democracia tendrá que encontrar o habilitar mecanismos para abordar eso», dijo. Días después, en un mitin en Tarragona junto a Pedro Sánchez aprovechó para disculparse ante el presidente de sus palabras, aunque no para retractarse. "A veces se me hace difícil contenerme. Te pido disculpas", dijo.

Por todos estos posicionamientos, la designación de Iceta para presidir el Senado ha sido recibida por PP y Cs como un jarro de agua fría.

El presidente del PP, Pablo Casado, lo ha considerado "muy preocupante" y ha destacado la opinión de Iceta de que "tiene que haber un referendum de autodeterminación en 10 años".

El secretario de Organización de Cs, Fran Hervías, ha acusado a Sánchez de poner "premiar" a uno de "los defensores del separatimo" con la presidencia de la Cámara Alta.

En la reunión que mantuvo este martes en la La Moncloa con Sánchez, Rivera puso a su disposición los seis senadores que tiene de momento Ciudadanos para votar con los del PSOE a favor de poner en marcha el proceso para aplicar de nuevo el 155, para enviar un requerimiento al presidente de la Generalitat, Quim Torra,

Rivera ya daba por descontado que este no es el "criterio" de Sánchez en estos momentos. Con Iceta presidiendo el Senado, no queda ninguna duda.