Fernández Vara, Rodríguez Ibarra y Sánchez, en Badajoz.
Fernández Vara, Rodríguez Ibarra y Sánchez, en Badajoz. EFE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recibido hoy una de cal y otra de arena por parte de dos históricos del PSOE. El expresidente de Extremadura Juan Carlos Rodríguez Ibarra se ha sumado a la lista de barones que, pese a las diferencias, han ido limando asperezas con Sánchez y en un mitin en Badajoz ha celebrado la nueva "unidad" en el partido tras los "momentos difíciles" y le ha presentado como el "líder para ganar". Por el contrario, el todavía presidente de Asturias y expresidente de la gestora que sustituyó en el PSOE a Sánchez tras su defenestración en 2016, Javier Fernández, no ha asistido al mitin que, por la tarde, han celebrado los socialistas en Gijón.

Fernández, que nunca ha ocultado sus diferencias con Sánchez y que ya hace meses comunicó su decisión de no continuar en política, ha puesto la nota negativa por su ausencia en un acto en el que sí han estado presentes dirigenes socialistas asturianos que se cuentan entre los grandes apoyos de Sánchez en  los peores momentos. La portavoz en el Congreso y número 1 por Asturias, Adriana Lastra; la ministra de Sanidad y cabeza de lista para el Senado, María Luisa Carcedo, sí han estado presentes. Con ellos, el candidato socialista en las autonómicas asturianas, Adrián Barbón, ha subrayado sobre el escenario "el valor de la militancia".

Sin embargo, no ha estado presente la máxima autoridad del Principado, miembro del PSOE, en un mitin que ha cerrado una jornada que empezó con un tono distinto. En Badajoz, Sánchez ha sido respaldado por Rodríguez Ibarra, uno de los históricos del PSOE críticos por su gestión de la crisis en Cataluña y a uno a los que Ciudadanos suele citar cuando quiere distinguir entre el PSOE y el "sanchismo". No sólo ha pedido el voto para él, sino que ha atravesado la línea de lo políticamente correcto en estos días al desear que "ójala no tengamos que pactar con nadie" y que el PSOE tenga "una mayoría absoluta".

"He dicho muchas veces que no soy de la vieja guardia, que soy un reservista, y cuando se necesita, ahí estoy para servir al PSOE", ha empezado diciendo Rodríguez Ibarra en un mitin en el que ha confesado que no tenía pensado intervenir. Sin embargo, ha explicado que en el partido le han pedido que tomara la palabra porque "Pedro" [Sánchez] y "Guillermo" [Fernández Vara] llegaban tarde.

Rodríguez Ibarra ha hablado de "unidad" en el PSOE, se ha alineado con la negativa de Sánchez a pactar con los independenstistas catalanes, ha atacado al PP, a Ciudanos y Vox por acusar a los socialistas de "romper la Constitución", cuando, ha dicho, fue el PSOE el que la votó y sus gobiernos los que la "construyeron", con su sistema de pensiones o educacióm y sanidad privada. A pesar de que Sánchez ha optado por el guante blanco para tratar con el líder del Podemos, Pablo Iglesias, en previsión de necesitarlo de cara a una investidura, el expresidente extremeño también ha cargado contra él. COntra su reconversión a la defensa de la Constitución, su aislamiento durante su baja de maternidad y por atribuirse la esencia de la izquierda.

"La verdadera izquierda somos nosotros", ha proclamado antes de que Sánchez y Vara, por fin, hicieran aparición en el mitin. Ha sido entonces cuando Rodríguez Ibarra se ha referido a diferencias con Sánchez que, al menos este día, han quedado en el pasado. "Yo no te iba a decir nada porque lo que tenía que decirte lo dije un día en Oropesa y sabemos exactamente cómo pensamos y cuál es la lealtad que tenemos al PSOE".

Un día después, Rodríguez Ibarra ha proclamado a Sánchez "ganador" del debate electoral de este martes y se ha revuelto contra Albert Rivera, que anoche le citó entre los dirigentes alarmados cuando vieron el reportaje en el Díario Vasco con fotos de Iodia Mendia y Arnaldi Otegui cocinando juntos. "Ayer, cuando oí en el debate que Rivera decía que había que hacer un acuerdo entre los partidos constitucionalistas... Somos el único partido que elaboró y votó la Constitución, no nos van a decir que no somos constitucionalistas".

Barones menos críticos

Con esta intervención, que ha asegurado que no estaba prevista, Rodríguez Ibarra se ha sumado a la lista de barones y dirigentes históricos del PSOE que, ya sea por convencimiento o porque estamos en campaña electoral, han pasado del distanciamiento de Sánchez a la defensa de su Gobierno.

El actual presidente extremeño, Fernández Vara apoyó la candidatura de Susana Díaz en las primarias de 2017, aunque no tardó en ponerse al servicio de Sánchez cuando volvió a convertirse en secretario general. Este miércoles, ha pronosticado que "nos va a ir bien" porque "este país necesita que al PSOE le vaya bien".

Con su ausencia en el mitin de Gijón, Fernández ha optado por no guardar las formas que, a pesar de todo, sí mantiene Susana Díaz, que este jueves volver a participar junto a Sánchez en sendos actos electorales en Andalucía, en Alcalá la Real (Jaén) y en Pinos Puente (Granada).

El PSOE de Andalucía que lidera Díaz ha dejado claro que ahora lo que toca es disciplina para ganar las elecciones, a pesar de que todavía se duele de la criba que hizo Ferraz de sus listas electorales para sustituir a sus afines.

En los últimos días, Sánchez ha recibido palabras de respaldo por parte del presidente de Aragón, Javier Lambán, uno de los más belicosos contra el diálogo con los independentistas catalanes. En una entrevista a Onda Cero, reafirmó su oposición a los indultos y aseguró no tener ninguna duda sobre las intenciones de Sánchez.

El territorio de otro de los barones críticos, el castellanomanchego Emiliano García-Page ha sido elegido para una de las tres paradas en las que el viernes Sánchez cerrará la campaña electoral.

La jornada empezará en Toledo, antes de un mitin por la tarde en Madrid y cerrar por la noche en Valencia No es sólo es la tierra de su secretario de Organización y hombre fuerte, José Luis Ábalos, también el territorio de otro barón crítico, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, que ha pasado de apoyar a Díaz y oponerse a Sánchez a adelantar sus elecciones autonómicas para hacerlas coincidir con las generales y aprovechar así el tirón que el PSOE atribuye al presidente del Gobierno.