Samanta Villar y Netta durante el reportaje.
Samanta Villar y Netta durante el reportaje. CUATRO

La entrega de este martes de La vida con Samanta giró en torno al éxito, y la periodista recogió los testimonios de Toñi Moreno, presentadora de Mujeres, hombres y viceversa; la actriz Itziar Castro; y Gerard Dalmau, un mayordomo del siglo XXI.

Pero la estrella del reportaje fue Netta Barzilai, la última ganadora del Festival de Eurovisión, que se sinceró con Villar y repasó su trayectoria desde su infancia hasta el éxito actual tras su éxito en 2018.

La cantante israelí comentó que el éxito "es como un té verde, refrescante, pero a veces te quema la lengua. Quema porque me ha pasado todo a mucha velocidad". Y es que el festival fue todo un reto para ella: "Eurovisión para mí fue una competición conmigo misma y me preguntaba: ¿Cómo puedo mejorar en cada actuación, como puedo ser más auténtica y conectar con el público? Tengo un equipo maravilloso que está junto a mí y compartimos amor, besos y abrazos", admitió.

Netta le presentó a Villar a Nadav, su mánager, que lleva junto a ella desde el principio de su carrera. "Nos conocimos hace seis años, antes de que pasara nada. Cuando me vio no se creía que fuera cantante, se reía de mí porque tenía un aspecto raro. Pero cuando me oyó cantar me dijo, los dos con 18 años, serás la mayor diva del mundo y yo seré tu manager", recordó la cantante. Nadav, por su parte, no dudó en añadir que "creo en ella porque es mágica".

Al éxito desde el bullying

Pero su camino hacia el éxito no ha sido fácil, y Netta recordó con Villar como de pequeña sufrió bullying en el colegio porque "empecé a cantar desde niña, vivía en Nigeria y no me daba cuenta de que era distinta porque todo el mundo lo era. Era una líder, popular, cantaba, bailaba, hacía de todo. Cuando llegue a Israel, allí todo el mundo es igual y me di cuenta de que era una chica de fuera, gorda y cejuda, que no sabía hebreo". Y añadió que "entonces los niños fueron muy crueles. Intenté encontrar mi fuerza, una palanca. Usaba mi canto como mi arma y ahora lo uso como mi pasión, como mi manera de dar las gracias".

Sobre su aspecto físico, la israelí dijo que "cada vez que me miro al espejo veo algo diferente, pero siempre es algo genial. Yo quería ser como Beyoncé o Christina Aguilera". Villar la preguntó si cree que si esas artistas la conocen tras su victoria en el festival musical, a lo que Netta contestó que "me moriría si Beyoncé me reconociera porque Eurovisión es una competición de nicho".

La periodista admitió que "el éxito es caprichoso y a gente que lo merece no le llega y estoy contenta por Netta. Es una de esas personas que lo ha pasado tan mal y que tenía tantas cosas en contra para conseguir el éxito que te alegra mucho más que lo haya conseguido. Es de esa gente que merecía tener éxito y no siempre se dan esas circunstancias".