Ana Boyer y Fernando Verdasco
Ana Boyer y Fernando Verdasco, durante un evento promocional. EUROPA PRESS

¡Qué felices se les ve! Están entusiasmados, ensimismados, a todas horas con él. Y no es para menos: se trata de su primer hijo juntos. Fernando Verdasco y Ana Boyer han presentado a Miguel, su recién nacido.

Lo han hecho a través de las páginas y la portada de esta semana de la revista ¡Hola!, con diversas fotografías en las que se adivinan algunos rasgos propios de los progenitores.

"Por el pelo que tiene, le ves con su padre y son iguales. Pero, si miras más detenidamente sus facciones, te das cuenta de que también tiene cosas mías", asegura la hija de Isabel Preysler y el exministro socialista fallecido hace cinco años Miguel Boyer, de quien ha heredado el nombre el pequeño.

El tenista y la economista fueron papá y mamá el pasado 26 de marzo y estaban deseando poder contarle al mundo entero la absoluta felicidad que les embriaga. Ahora lo hacen desde la casa de la abuela materna, que también posa por primera vez con su nieto.

"Cuando, nada más nacer, me pusieron el bebé encima, estábamos en shock, en un estado de felicidad absoluta. Se me saltaban las lágrimas", rememora la madre bajo la cariñosa mirada de Verdasco.

Tal y como ella lo cuenta, este "entró en el paritorio y estuvo ahí todo el tiempo, con su vestimenta de médico". A Boyer no le cabe duda de que Verdasco "quería disfrutar del momento y vivirlo intensamente" y por eso él, ahora, no para de asegurar que le encanta "darle el biberón, acunarle, besarle, achucharle". Midiendo las fuerzas, eso sí, porque "con lo pequeño que es" le da "miedo apretarle demasiado".

"La mejor experiencia" ¿a repetir?

Al final, Miguel pesó 2,9 kilogramos y, aunque nació prematuramente dos semanas antes de lo previsto en un hospital madrileño, fue un parto natural y sin complicaciones.

De aquel día, recuerdan, "nació muy tarde, estábamos agotados, pero esa primera noche nos despertábamos a cada rato y todavía no nos creíamos que el niño ya estuviera con nosotros". Su padre lo recuerda como "la mejor experiencia" de su vida.

Pero Miguel es muy tranquilo. Tanto, que aseguran sus orgullosos padres que ya les advierten, bromeando, de que puede ser "el típico niño trampa: para que te animes a tener más hijos pronto".

El deportista no puede ocultar su orgullo y su gozo por el rey de la casa pero, entonces, ¿le van a buscar un hermanito o hermanita? "Yo por mí, sí. Me encantan los niños. Ahora, a ver Ana cómo se recupera y cómo nos organizamos para viajar con Miguel. Cuanto más fácil sea, seguramente, el segundo venga más rápido".