António Guterres en Trípoli
El secretario general de la ONU, António Guterres (en el centro), en Trípoli (Libia). Mohamed Alalem / ONU / EFE

El general Jalifa Hafter, hombre fuerte de Libia, ordenó este jueves el inicio de la operación militar para la "liberación de Trípoli", bajo control del gobierno sostenido por la ONU.

En un comunicado difundido a través de la radio, Hafter ordenó a las fuerzas bajo su mando "avanzar hacia la capital. Ciudadanos de Trípoli, os hemos escuchado. Ha llegado el momento para una gran victoria", afirmó.

La orden y los primeros combates que, según dijeron a Efe testigos se desarrollan ya en el extrarradio sur, coincidieron con la visita este jueves a la capital del secretario general de la ONU, António Guterres, quien insistió en que "no existe una solución militar" al conflicto en Libia.

"Solo un diálogo entre los libios puede ayudar a resolver los problemas de Libia", reiteró en un mensaje difundido a través de redes sociales Gutierres, que se hallaba en la capital para impulsar el plan de paz de la ONU, que incluye la convocatoria de una conferencia nacional seguida de elecciones.

Estaba previsto que la citada conferencia, destinada a lograr la reunificación del país, se celebrara a mediados de abrir en la ciudad fronteriza de Ghadames, una cita a la que se resistía Hafter y que ahora parece quedar en el aire.

"Estoy muy preocupado por los movimientos militares que se producen en Libia y que elevan el riesgo de confrontación. No existe una solución militar. Solo el diálogo inter-libio puede resolver los problemas de Libia. Insto a la calma mientras me preparo para reunirme con los líderes libios", escribió Guterres en Twitter.

La petición que fue desestimada por Ahmed al Mismari, portavoz del Ejército Nacional Libio (LNA), la milicia que lidera Hafter, quien aseguró a Efe que la operación continuará hasta "acabar con el terrorismo".

"Nuestro deseo es que las mujeres de Libia den la bienvenida al Ejército libio como hicieron en Bengasi [capital del este] y en Derna", bastión del yihadismo en Libia, escenario en los últimos cinco años de duros combates.

Avance de "cientos de soldados"

Testigos en el sur de la capital explicaron a Efe que varios convoyes con vehículos de artillería y blindados comenzaron a penetrar hacia el norte desde posiciones próximas al desierto con "cientos de soldados" fuertemente armados.

"Ya ha habido intercambios de disparos en varios barrios", dijo el residente, que prefirió no ser identificado.

Las primeras escaramuzas se libraron ya el miércoles en la ciudad de Asabiah, a unos 110 kilómetros al sur de capital, y Gharyan que, según el LNA, ya se ha rendido a las tropas de Hafter en el inicio de una batalla que se prevé larga y sangrienta.

Casi al tiempo que Hafter ordenaba el ataque, Fayez al Serraj, jefe del gobierno sostenido por la ONU en Trípoli, autorizó a las milicias a su mando a atacar y bombardear las posiciones de Hafter.

En un comunicado difundido por la inteligencia militar, Al Serraj explicó que la medida tiene como objetivo "preservar y proteger de todo amenaza las vida de los civiles y las infraestructuras" en caso de que las tropas de Hafter ataquen.

En la misma línea, el comando central de las fuerzas armadas en la ciudad estado de Misrata, principal puerto comercial de Libia y enemiga acérrima de Hafter, acordó movilizar las tropas en ayuda de Trípoli.

Reclutado por la CIA en los 80

Miembro de la cúpula militar que en 1969 aupó al poder a Muamar al Gadafi, Hafter se convirtió en su principal opositor en el exilio tras ser reclutado por la CIA en la década de los pasados ochenta y establecerse en Estados Unidos.

Regresó al país en marzo de 2011, apenas una mes de iniciada la revolución contra su viejo camarada y dictador, y cabildeó entre las fuerzas rebeldes hasta lograr ser nombrado jefe del LNA por el gobierno rebelde en Toubruk.

En 2014 lanzó una ofensiva para conquistar las ciudades de Derna, bastión del yihadismo en Libia, y Bengazi, segunda ciudad en importancia del país, que le concedió también el control sobre el golfo de Sidrá y el puerto de Ras Lanuf, médula de la industria petrolera libia.

En febrero pasado, sus tropas se hicieron con el control del sur y de los estratégicos yacimientos petroleros de Al Sharara y Al Fil, esenciales para la supervivencia económica y energética del gobierno sostenido por la ONU en Trípoli, al que no reconoce.

Meses atrás insistió en que su objetivo final era la conquista de Trípoli, que le daría el dominio de todo el país —a excepción de Misrata— tras más de un lustro de división política y guerra civil.